Juan Carlos ELORZA
BALONMANO Selecciones

Los vascos deciden tras el descanso

Chile dominó el marcador en los primeros 30 minutos, gracias al juego de los dos hermanos Salinas, pero la selección vasca reaccionó.

EUSKAL SELEKZIOA 28

CHILE 24

Chile estará en el Mundial de Qatar y la Euskal Selekzioa no, pero en el plano deportivo los vascos no tienen nada que envidiar a los sudamericanos, incluso se puede afirmar que son más, otro motivo para seguir empujando en la misma dirección a ver si esta vez va en serio, que habrá que comprobarlo.

Los dos equipos se presentaron en el campo con cierta modorra encima. La Euskal Selekzioa se ve de vez en cuando, y no es fácil coordinar en un par de días a un grupo de jugadores con diferentes filosofías de juego en sus respectivos clubes.

Chile había aterrizado la víspera en Bizkaia tras un vuelo transoceánico y cabe suponer que con el jet-lag todavía a cuestas no resultara sencillo ponerse a jugar unas horas después, con el horario de sueño cambiado y el cuerpo acoplándose a las nuevas condiciones climatológicas y horarias. Los largos prolegómenos de este tipo de partidos (quizá habría que dejar el reparto de obsequios para otro momento) también contribuyen a despistar un poco a los jugadores, que pierden un poco la viveza obtenida en el calentamiento, y entre una cosa y otra la primera parte resultó soporífera.

Ambos equipos se contagiaron con un ritmo lento y cansino, en el que solo destacaban las acciones de los hermanos Salinas por el bando chileno, sobre todo las asistencias del zurdo Rodrigo a su bullicioso hermano Esteban, un pivote de los de antes, más bien pequeño pero muy listo y móvil, que se mueve a las espaldas de la defensa.

Enfrente la selección vasca no acababa de leer bien la defensa sudamericana y encontrar un ritmo adecuado, con Mujika y Garciandia como laterales intentado lanzar desde fuera sin demasiado éxito. Chile abrió un pequeño hueco tras dos goles de Esteban Salinas (3-5), pero la Euskal Selekzioa reaccionaba con dos goles de Alberto Agirrezabalaga -el más activo de los vascos cara a la portería, con 6 de los 20 remates que hicieron en la primera media hora, aunque solo lograra dos goles, uno de ellos de penalti- y Ortuondo (5-5), y de repente se produjo una especie de apagón goleador.

Durante siete minutos ninguno de los dos equipos sería capaz de volver a marcar. Aunque los porteros tuvieron una actuación discreta, en esos minutos concentraron casi todas las paradas de la primera mitad, dos de Asier Zubiria a remates de Caniu y Del Río, y las cuatro que hizo Oliva (dos a Garciandía, una a Serrano y otra a Alberto).

Chile, más puesta que los vascos, reaccionaba con un parcial de 0-3, pero la salida a la pista de David Agirrezabalaga, que tomó la responsabilidad con dos goles en tiros en suspensión, actuaba como revulsivo y servía para acortar distancias (7-8). Chile volvía a escaparse (7-10), pero dos acciones de Oier García, que pasó de cero a cien en cuanto salió a la pista, propiciaban el 9-10. Rodrigo Salinas hacía el 9-11 con el que se retiraban ambas selecciones al descanso.

Cambio de panorama

En la segunda parte Fernando Capurro, el seleccionador chileno, dejaba en el banquillo a los hermanos Salinas (Oneto tampoco salió a la cancha ni un solo segundo en todo el partido), y enseguida quedó claro que Chile no está sobrada de talento. Además, la Euskal Selekzioa aumentó el ritmo de su juego ofensivo, favorecida por la presencia de dos «pequeños« en su primera línea, Iraeta y Ortuondo, y su frecuencia anotadora creció de forma significativa.

Iraeta, sobre todo, le dio mucha viveza a la circulación de balón, desarbolando la tímida defensa 5:1 de los chilenos, y los balones empezaron a llegar en situaciones de clara ventaja a los extremos una y otra vez. Hasta 12 goles marcaron en la segunda parte entre Crowley y Oier García por la zona del extremo izquierdo, y Alberto y el diestro Bujanda por el derecho.

La segunda unidad de Chile no se mostraba tan eficaz cara al gol, con Reyes y Díaz en los laterales y Del Río como pivote, y además topaban hasta cuatro veces con los postes de la portería defendida por Urretxa en la segunda mitad, que contribuyó con cinco paradas, coreadas cada una de ellas en las gradas por sus vecinos, a quienes jaleaba el portero después de cada intervención. En poco más de dos minutos los vascos empataban a 12, y tres minutos después se ponían por delante por primera vez en el partido (14-13).

El encuentro entró en una fase de toma y daca durante más de diez minutos en los que se sucedieron los empates a 15, 16, 17, 18, 19 y 20. Chile volvía a sacar a Rodrigo Salinas, pero para entonces la Euskal Selekzioa ya había cogido velocidad, la movilidad de Oier García causaba estragos, y un parcial de 3-0 (23-20) servía para abrir un hueco que acabaría siendo definitivo.

Chile pedía un tiempo muerto para intentar serenar las ideas y tratar de remontar, y ponía en pista a Esteban Salinas como pivote, pero dos errores seguidos de Callejas, y otro posterior de Frelijj en un tiro demasiado precipitado, propiciaban que la renta creciera hasta cuatro goles, y Oier García ponía la puntilla con dos goles más que sentenciaban el resultado.

Ambas selecciones volverán a enfrentarse el sábado en Zarautz (19.00), donde será Imanol Alvarez quien acompañe a Unai Arrieta en el banquillo (Aitor Etxaburu viaja a Córdoba con su club, Bera Bera), y habrá cambios en el equipo porque no podrán jugar ni Mujika ni Garciandia, pero sí los laterales zurdos Gurbindo (Barcelona) e Iker Antonio (Guadalajara). Por Chile esperamos poder ver a Marco Oneto, el pivote de 204 centímetros y capitán de «La Roja», toda una institución en el joven balonmano chileno. Por cierto, Chile tiene previsto disputar un amistoso contra Bidasoa mañana en Artaleku, a las 19.30.