«Babadook» lleva al terror de estilo expresionista los traumas de la maternidad
Es la película terrorífica más galardonada en los festivales especializados, y así en Sitges se llevó el Premio del Jurado y el de Mejor Actriz para Essie Davis. Llama más la atención por tratarse de la primera realización de una debutante, la australiana Jennifer Kent, que ha buscado la originalidad dentro del género inspirándose en el expresionismo alemán, si bien al final su película se parece a las de James Wan.
A pesar de que no escapa del todo al lugar común de los relatos de casas embrujadas y de la fenomenología paranormal y los «poltergeist», al menos opta por un tipo de terror psicológico mediante el cual obtiene un clima onírico de auténtica pesadilla.
Como mujer que es, Jennifer Kent se atreve a indagar en las zonas traumáticas y más oscuras de la maternidad, que suelen constituir en el cine todo un tabú. La protagonista no supera el hecho de que su marido falleciera en una accidente de tráfico cuando ella iba al hospital a dar a luz, y desde el fatal suceso no puede conectar con su hijo superviviente. Y esa relación maternofilial se va volviendo cada vez más enrarecida, poblando de fantasmas la convivencia. Todos ellos resumidos en el del título, surgido de un macabro cuento infantil.

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