Qatar redondea una sorpresa monumental y llega a la final con un inspirado Mallash

POLONIA 29
QATAR 31
Increíble, pero cierto. Qatar jugará la final del Mundial. Ninguna selección no europea lo había conseguido nunca, en las 23 ediciones anteriores. Más allá de que los jugadores polacos acabaran aplaudiendo irónicamente a los árbitros serbios al acabar el partido -y tenían razones para quejarse de su labor, como ya se esperaba, pero Polonia tampoco supo leer bien el partido-, Qatar no solo cumplió con el guión, sino que encima superó la ausencia de Capote (reventado, tuvo que descansar algunos minutos en la primera mitad -en la que metió 6 goles-, y ni siquiera salió a la pista en la segunda), acudiendo a la veteranía de Roiné y al talento del liviano central Mallash, que destrozó la defensa polaca con sus fintas en la segunda mitad y marcó 5 goles (6 en total).
Polonia empezó muy bien el partido -salvo en la portería, donde Szmal tuvo un día malísimo para un portero de su nivel-, defendiendo bien y atacando mucho mejor. Primero abrió la defensa qatarí con dos goles del gigantesco pivote Syprzak, y luego Michal Jurecki hizo lo que quiso durante los primeros 20 minutos, aprovechando que Stojanovic tampoco tenía el día.
Qatar aguantaba, como podía, pero aguantaba, colgada del brazo de Capote, hasta que Valero Rivera paró el tiempo con 10-8, y todo cambió. Metió a Saric en la portería, y sobre todo puso en pista a Benali de pivote y Roiné de lateral derecho por Markovic -también muy justito ayer-. En ataque el extremo izquierdo Hassab Alla comenzó a desdoblarse a pivote una y otra vez, y la defensa polaca saltó en mil pedazos. Y en defensa Benali pasó a defender a Michal Jurecki, secándole (tras marcar seis goles, no volvería a hacer gol hasta 20 minutos después). Polonia, desconcertada, encajaba un 3-8 en poco más de diez minutos que daba la vuelta al marcador.
Qatar se creció mucho, sobre todo atrás, y ni la ausencia de Capote tras el descanso le hizo mella. Roiné cubrió aceptablemente su posición, aunque sin su poder anotador, pero quienes aparecieron en ataque fueron los dos qataríes del equipo, Hassab Alla (3 goles en la segunda parte) y, sobre todo, el central de 23 años Mallash (5), que aprovechó que la defensa polaca se centraba cada vez más en los laterales Markovic y Roiné para explotar su finta-penetración, en unos minutos apoteósicos.
Polonia nunca pudo acercarse a menos de dos -allí estaba Saric para impedirlo- y veía como se escapaba su gran oportunidad.
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