¡No queremos pan ni petróleo, queremos libertad!

Los festivales internacionales, empezando por Cannes, han ayudado a la difusión de la película siria «Ma'a al-fidda», que se llevó en Londres el premio al Mejor Documental. A la hora de su estreno en salas comerciales es donde la cosa se está complicando, porque hay pocas copias y no llegan. Pero es de obligado comentario, y además resulta oportuna para su confrontación con la masivamente distribuida «American Sniper», ya que ofrece el otro punto de vista, el de los objetivos humanos al alcance de la mira de los fusiles de los francotiradores. Esa diana humana tiene aquí un nombre, se llama Omar y es un niño que camina entre las ruinas de la devastada ciudad de Homs a la búsqueda de flores. Es la desesperada metáfora de la esperanza que sobrevive a duras penas en medio del horror genocida sembrado por las tropas de Bachar El Assad.
Los autores de «Ma'a al-fidda» apelan a la poética visual de la destrucción y a la fuerza expresiva de los gritos de dolor compartidos, adentrándose por la senda creativa que dejaron abierta Marguerite Duras y Alain Resnais en 1959 con «Hiroshima, mon amour». La activista kurda Wiam Simav Bedirxan y el cineasta sirio exiliado Ossama Mohammed reestablecen la conexión que une el arte y la realidad más brutal, para reflejar el sentimiento extremo que nace de proclamas callejeras como la de «¡No queremos pan ni petróleo, queremos libertad!».
Las mil y una imágenes, siguiendo la tradición narrativa árabe de los cuentos de Sherezade, que muestran el aplastamiento violento de la rebelión popular en Siria se pierden en los televisores occidentales, tan insensibilizados ante las desgracias ajenas en países pobres. De ahí la necesidad de que el cine las ordene de otra manera, consiguiendo el impacto emocional que deberían provocar por sí mismas.
La primavera árabe ha sido un acontecimiento que ha marcado un antes y un después, a cuenta del cambio mediático que ha supuesto la utilización de los móviles para la denuncia colectiva, antes de acabar plasmada en la gran pantalla.

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