Fede de los Ríos
JO PUNTUA

No había conflicto, tú

Cincuenta años emperrados y no había conflicto. Ni siquiera incomodidad. Hay que joderse, y todo por el totalitarismo de la ETA. Ahora, gracias a la mirada de los expertos dispondremos de la ventaja de la unidimensionalidad de un relato que procure en nuestras atolondradas meninges una sola lectura

Financiado con fondos públicos y a cargo de los presupuestos generales por petición expresa del Partido Socialista de Euskadi, el Gobierno Vasco en manos del PNV encargó un informe acerca de la violencia en el País Vasco a un grupo de historiadores. La construcción del relato era urgente, pues en palabras de uno de esos historiadores, ex viceconsejero de Cultura del Ejecutivo socialista de Patxi López, «los poderes públicos debían definirse sobre si en el País Vasco asistimos con el terrorismo de ETA a un movimiento de liberación nacional o a uno totalitario y a partir de ahí fijar las bases de la sociedad del futuro» y sostiene que «el que gane la batalla de la memoria, ganará la batalla de estos 50 años».

Tras un año de arduas investigaciones y numerosos trabajos de campo y algunos otros, los menos, de playa ¿adivina el sagaz lector la resolutiva conclusión que da respuesta a la disyuntiva planteada? Efectivamente, queridos, la ETA no es un movimiento de liberación nacional como diría Aznar sino un grupo totalitario.

Es más, concluye el informe que Euskadi no fue víctima de un conflicto con el Estado sino de un intento de imposición de un proyecto totalitario por parte de ETA.

Hace unos años otro estudio sobre la autonomía vasca en la España de los siglos XIX y XX, que el Gobierno Vasco financió a estos historiadores, concluyó que «los vascos han vivido cómodos en España». Mayor Oreja, siempre tan adelantado a su tiempo, nos lo había dicho mucho antes sin recibir por ello ni las gracias.

Cincuenta años emperrados y no había conflicto. Ni siquiera incomodidad. Hay que joderse, y todo por el totalitarismo de la ETA. Ahora, gracias a la mirada de los expertos, niños y niñas, jóvenes y no tan jóvenes, dispondremos de la ventaja de la unidimensionalidad de un relato que procure en nuestras atolondradas meninges una sola lectura. La misma para todos, es la grandeza de la igualadora democracia en su batalla contra el discriminador totalitarismo. En menos de cien páginas, fotos, fondos audiovisuales y una base de datos para identificar a cada víctima del totalitarismo y el comportamiento social.

No era un conflicto, era totalitarismo, igual que cuando nos descubrieron que la lucha de clases no era más que insano resentimiento.

Una cosa, Urkullu querido, ¿a cuánto nos ha salido la página?