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El guiño de Kerry a Al-Assad certifica la prioridad de EEUU en la región

Ante un Estado Islámico bien anclado en su califato en Siria e Irak, Occidente está dispuesto a pasar página y alcanzar algún tipo de acuerdo con el régimen de Damasco. Hasta la oposición en el exilio no pone ya como condición la salida del presidente Al-Assad. Otra cosa es la reacción de una oposición política que no le perdona que respondiera a tiros a una protesta pacífica. Pero esta ya no cuenta para nadie.

El reconocimiento por parte del secretario de Estado de EEUU, John Kerry, de que Washington tendrá que negociar finalmente con el presidente sirio, Bashar al-Assad, ha generado una catarata de reacciones que van de la natural satisfacción contenida de Damasco hasta la consternación de la oposición siria, tanto desde el exilio como de las zonas fuera de control del Gobierno. Todo ello sin olvidar la oposición a esas eventuales negociaciones por parte de Turquía y el desmarque de aliados occidentales como el Estado francés y Gran Bretaña.

Al Assad consideró «positivo» el cambio de posición de EEUU, pero advirtió de que debería ir acompañado de un cese del respaldo político, financiero y de armas a «los terroristas», así como de una presión a los Estados europeos y sus aliados en la región para que dejen de «garantizar su apoyo financiero y militar a los espías y terroristas».

«Entonces, podremos decir que ese cambio se ha hecho real», señaló, para alardear de que «nunca me preocupó lo que dijeran (EEUU y sus aliados) durante estos cuatro años».

Cita en Moscú el 6 de abril

El diario progubernamental «Al-Watan» aseguró que las palabras de Kerry suponen un «reconocimiento de la legitimidad» de al-Assad y que abren «una nueva etapa en las negociaciones políticas». El diario evocó en concreto la posibilidad de que «un emisario americano» vaya a Moscú «el 6 de abril para participar en los esfuerzos rusos que buscan una solución a la crisis siria». El diario «Al-Baas«, publicación oficial del partido en el poder, certificó asimismo «el fracaso del proyecto americano-sionista contra Siria».

El diario oficial «As-Soura» era más cauto al mostrar sus dudas sobre si estaríamos ante «un reconocimiento (de al-Assad) o de una táctica», aunque coincidió en que los «confabuladores no han logrado cumplir sus objetivos en Siria».

Pese a que una portavoz del Departamento de Estado de EEUU insistía ayer en negar cambio alguno en la posición de Washington y en señalar que «no hay ningún futuro para un dictador brutal como al-Assad en Siria», la reacción de sus principales aliados occidentales y de las potencias de la región certifica que el giro se ha dado.

No hay que olvidar que hace menos de una semana el propio líder de la oposición en el exilio reconoció por primera vez la posibilidad de iniciar nuevas negociaciones sin exigir como condición la salida de al-Assad.

«Fortalecería al ISIS»

El ministro francés de Exteriores, Laurent Fabius, mostró junto con Gran Bretaña la discrepancia de París sobre una eventual negociación con al-Assad y señaló que supondría hacerle «un regalo absolutamente escandaloso y gigantesco al Estado Islámico». «Los millones de sirios que han sido perseguidos por al-Assad reaccionarían apoyando a Daesh», señaló, utilizando el acrónimo insultante con el que se designa al ISIS (Estado Islámico). «Y eso es lo que hay que evitar», añadió.

Ayer mismo, Amnesty international denunció la muerte en noviembre de 115 civiles en bombardeos del Ejército sirio que tachó de indiscriminados contra Raqa, la capital del califato del ISIS en Siria.

Desde internet, los opositores al régimen que se niegan a perverti su revuelta dejándola en manos del ISIS denunciaban ayer que «desde el principio, los americanos han traicionado a la revolución». «Nunca aceptaremos que al-Assad siga en el poder», advertía Abu Del, un militante de un suburbio damasceno bombardeado diariamente por el régimen. «¿Quién es EEUU para decidir nuestro futuro?», denunciaba otro.

La ofensiva sobre Tikrit se estanca y pide a EEUU ataques aéreos

El Ejército iraquí confirmó que la ofensiva para recuperar el control de Tikrit, en manos del ISIS, se ha estancado y pidió más ataques aéreos.

«Hemos decidido poner fin a las operaciones militares en Salahuddin -provincia de la que Tikrit es capital- con el fin de reducir las bajas (...) y preservar las infraestructuras», señaló el ministro del Interior, Mohamed al Ghabanen, desde la ciudad de Samarra, a 95 kilómetros al norte de Bagdad.

Con el uso de tácticas de guerra de guerrillas, los milicianos han convertido la ciudad en un laberinto de bombas de fabricación casera y edificios trampa con explosivos escondidos. Además, están utilizando francotiradores para frenar el avance del Ejército iraquí y de las milicias chiíes comandadas por Irán.

Aunque el Ejército habría recuperado grandes zonas de la periferia, los distritos centrales todavía siguen bajo el control del ISIS..

«Necesitamos el apoyo aéreo de cualquier fuerza que pueda trabajar con nosotros», pidió el viceministro de Defensa, Ibrahim al Lami, en clara referencia a EEUU.

La tumba de Saddam Husein en la aldea Al Ouya, al sur de Tikrit, habría sido destruida por los combates.

No obstante, los restos de Saddam habían sido trasladados a otro lugar por su familia el pasado junio, un mes antes de que los yihadistas se hicieran con el control de la localidad.

Finalmente, la Organización Mundial de la Salud cifró en 5 millones el número de personas sirias que no cuenta con asistencia sanitaria. Es más, denunció que slo ha llegado el 30% del dinero comprometido por la comunidad internacional. GARA