Mikel INSAUSTI
CRíTICA: «National Gallery»

Frederick Wiseman capta señales de vida en un museo

Le debemos tanto a Frederick Wiseman, quien con su tesón ha salvado el documental de los convencionalismos que lo reducen a un nivel de mero reportaje informativo. Desde el principio de su carrera supo entender que se trataba de un género ideal para mantener el cine puro de influencias contaminantes, y sin dejar de ser tan creativo como el que más. Se ha mantenido irreductible y fiel a su propio dogma estilístico durante 43 películas que ha rodado en 47 años. Y ahí sigue observando la realidad cultural en su parte más activa, buscando signos de vida en museos, universidades e instituciones dedicadas al arte. Como si el movimiento direct cinema acabase de ser fundado o se encontrase en fase experimental, listo para regenerar las viejas vanguardias.

Para los que nos aburrimos en las visitas guiadas a los museos, «National Gallery» nos concede la oportunidad de escapar del grupo organizado y perdernos por las salas, oficinas y talleres cerrados al público. Solo de esta forma es cómo el famoso museo de Londres, que alberga a todos los grandes maestros de la pintura que va del siglo XIII al siglo XIX, aparece ante nuestros ojos y oídos como un ente vivo.

Wiseman atrapa el momento, con lo que su objetivo cinematográfico es diametralmente opuesto al que se planteó Alexsandr Sokurov en «El arca rusa», donde despertaba los fantasmas del pasado que habitan el museo Hermitage de San Petersburgo.

Para Wiseman no tiene sentido ver un cuadro colgado en la pared tal cual, sin comprender el trabajo de restauración que hay detrás. Por eso muestra todo el proceso, con lo que al final el acercamiento de la cámara al interior de esa obra cobra profundidad desde el punto de vista del visitante que la examina. Esta vez se las ingenia muy bien para no introducir esos rótulos sobre la imagen o las voces en off explicativas que tanto odia, así que se sirve de las charlas en directo de los guías y de las entrevistas que realiza un programa de televisión ajeno a su película.