Ruben PASCUAL
Periodista
2009

Pablo Ibar elude la pena de muerte; su lucha continúa

Pablo Ibar, durante una vista judicial.
Pablo Ibar, durante una vista judicial. (ASOCIACIÓN CONTRA LA PENA DE MUERTE PABLO IBAR)

Nacho Carretero, periodista y escritor gallego autor del libro “En el corredor de la muerte” que narra la historia de Pablo Ibar, aseguró una vez en una entrevista televisiva que si esa historia se hubiera presentado como un guion de ficción para una serie o una película habría sido rechazado automáticamente por inverosímil. Que resultaría prácticamente imposible creer todo lo que ha tenido que pasar desde 1994, cuando Ibar fue arrestado acusado de haber cometido un triple crimen en Florida.

Por ese mismo motivo es complicado condensar esta historia en apenas unos miles de caracteres. Comencemos por el principio. Pablo Ibar es un ciudadano estadounidense de ascendencia vasca que nació en 1972 del matrimonio entre el pelotari Cándido Ibar y María Cristina Casas. El padre, hermano del conocido boxeador Urtain, había llegado a EEUU, como otros tantos vascos en aquella época, para desarrollar su carrera deportiva, y el propio Pablo siguió, de joven, sus pasos.

Sin embargo, su vida cambió radicalmente a raíz de lo ocurrido el 26 de junio de 1997 en la localidad de Miramar, cercana a Miami. La Policía halló los cadáveres de tres personas: el de Casimir Sucharski, que regentaba un local nocturno, y los de dos mujeres jóvenes que bailaban en aquel establecimiento, Sharon Anderson y Marie Rogers. Dos personas armadas irrumpieron en un chalet propiedad de Sucharski y cometieron el triple crimen. Aquella secuencia quedó registrada por una cámara de seguridad.

Un par de semanas más tarde, el 14 de julio, se desencadenó el calvario que Pablo Ibar y su familia llevan viviendo desde hace casi tres décadas. Así lo resumió Andrés Krakenberger, portavoz de la asociación Pablo Ibar Juicio Justo, en un artículo publicado en NAIZ el pasado año: «Aquel día, Pablo Ibar tuvo la desgracia de encontrarse en el momento y lugar equivocados. Pablo acompañaba a un amigo «trapichero de drogas» en una visita que este último hizo a unos traficantes colombianos, debido, al parecer, por cuentas aún sin saldar. Pese a que Pablo nada tenía que ver con las operaciones entre el conocido suyo y los colombianos, se vio involucrado en un altercado que hizo que la Policía tuviera que intervenir. El incidente finalizó de la peor manera posible, con los arrestos tanto de Pablo como de su amigo. Ambos fueron conducidos a comisaría y, una vez en la sede policial, agentes al frente de la investigación apreciaron una similitud entre los rasgos faciales de Pablo y uno de los autores de los crímenes cometidos días atrás en Miramar, cuyo rostro fue captado en ese vídeo de fuertes contrastes lumínicos e ínfima resolución».

TRES JUICIOS Y DIECISÉIS AÑOS EN EL CORREDOR DE LA MUERTE

Un mes más tarde, Ibar fue imputado junto a otro hombre, Seth Peñalver, por los tres homicidios. De esta manera comenzó un viacrucis en el que Pablo Ibar ha sido juzgado hasta en tres ocasiones.

La primera de ellas, entre 1997 y 1998, concluyó sin unanimidad entre los miembros del jurado, por lo que el juicio fue declarado nulo. En la segunda ocasión, que arrancó en enero de 1999, el letrado de oficio que se había asignado a Ibar, Kayo Morgan, fue arrestado por agredir a su pareja, que estaba embarazada. Pese a ello, la Justicia estadounidense denegó la moción de cese de abogado que presentó la defensa de Pablo, aunque sí que aceptó un aplazamiento.

Las piezas se separaron entonces e Ibar fue finalmente juzgado en solitario en abril de 2000 -Peñalver acabaría siendo declarado no culpable en 2012 por falta de pruebas-. Dos meses más tarde, fue declarado culpable y condenado a la pena capital.

Pasó dieciséis largos años enfundado en el mono naranja, característico de quienes están en el corredor de la muerte en Estados Unidos, pero la determinación por demostrar su inocencia fue si cabe todavía mayor. La de Pablo Ibar y la de toda su familia: su padre, su mujer Tanya, sus tres hermanos Frank, Steven y Michael... -Su madre había fallecido de cáncer poco después de su encarcelamiento-.

También la propia asociación que lleva el nombre de Pablo Ibar ha sido fundamental para dar a conocer el caso y reivindicar su inocencia. Ninguno de los citados ha bajado los brazos en ningún momento, tampoco el propio preso, que nunca ha variado su versión ni un ápice. Andaba en malas compañías, sí, pero siempre ha defendido que no tuvo nada que ver con aquel triple crimen.

Toda esa campaña de apoyo, aunque lentamente, ha ido dando sus frutos, y no menores. En 2016, el Tribunal Supremo de Florida dejó sin efecto la pena de muerte al considerar que las pruebas que obraban en la causa eran «escasas y débiles». Además de censurar el mal desempeño del primer abogado, la corte destacó que no había «pruebas físicas» para vincular a Pablo Ibar con aquellos hechos.

CONMUTACIÓN DE LA PENA DE MUERTE

El juicio se repitió entre 2018 y 2019 y así lo resumió Krakenberger: «Tras no pocas irregularidades por parte del juez que dirigió el proceso, y después de que el fiscal aportase de manera sorprendente y sorpresiva una prueba de ADN en contra de Ibar que hasta ese momento jamás había aparecido, otro jurado declaró al acusado culpable. Esta vez, sin embargo, la pena muerte fue conmutada por la de cadena perpetua». Ocurrió tal día como hoy, en 2017.

La larga lucha de la familia entró en aquel momento en una nueva fase, en la que ya no tenían sobre sus cabezas la espada de Damocles de la pena capital. El camino posterior tampoco ha sido fácil y han tenido que enfrentar nuevas trabas y decisiones adversas. El propio Pablo denunció, en una carta manuscrita hecha pública en junio del año pasado después de que un tribunal denegase la solicitud de sus abogados para dejar sin efecto la cadena perpetua y repetir el juicio, que la condena a perpetuidad es en sí misma una «sentencia de muerte». «No sé qué más puedo hacer para demostrar mi inoncencia», apuntaba en la misiva. Han pasado muchos años. Demasiados. Pero la voluntad de lucha permanece inquebrantable.



[2011] Bilduk Gipuzkoan eta Donostian gobernatu zuenekoaz

Martin Garitanok eta Juan Karlos Izagirrek bazekiten 2011ko maiatzaren 22ko udal eta foru hauteskundeek bizitza aldatuko zietela. Ez zuten uste, ordea, «horrenbeste» aldatuko zienik. Lortutako ematzei esker, Garitano Gipuzkoako ahaldun nagusi bilakatu zen eta Izagirrek Donostiako aginte-makila eskuratu zuen. Beraiek izan ziren, hain zuzen, Bilduk aurreneko hauteskunde haietan izan zituen kargudun publiko garrantzitsuenetakoak. Artefaktu honen karietara elkartu ditu Iraitz Mateo kazetariak, ordukoak gogoratzeko eta orainaz eta etorkizunaz mintzatzeko.

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