
Tiocfaidh ár lá. «Nuestro día llegará», ha sido siempre la frase de cierre de todos los discursos de los líderes republicanos. Bien, el día ha llegado. Más allá de porcentajes, el recuento de las elecciones locales que se está llevando a cabo en el norte y sur de Irlanda demuestra que Sinn Féin es ahora una fuerza a tomar en cuenta. Tanto es así, que incluso el ministro de Transportes de Fine Gael, Leo Varadkar, reconocía ayer que las futuras elecciones generales serán un duelo entre el partido republicano y el conservador.
La vicepresidenta del partido republicano, Mary Lou McDonald, apuntó que su partido considera este voto un mandato para que Sinn Féin presente reformas presupuestarias que desafíen las políticas de austeridad impuestas por el Gobierno. «Este es un voto por el cambio» y los partidos en el Ejecutivo, Fine Gael y Laboristas, no deben considerar que el este voto puede olvidarse y seguir implementado políticas a las que se opone la ciudadanía.
Un cambio en el que también jugaran un papel importante los candidatos independientes no afiliados a partidos, una posibilidad de participación ciudadana en las elecciones permitida por un sistema electoral de listas abiertas, frente a la cerrazón institucional que promulgan las listas cerradas y el voto de partido.
Pese a que el recuento de las elecciones al Parlamento Europeo no se producirá hasta hoy, el monitoreo de las papeletas consolidan el avance de Sinn Féin y la caída del laborismo, consolidando a los republicanos como la izquierda en Irlanda. Y ahora incluso se adivina que hasta Fine Gael podría sufrir para obtener un escaño en Bruselas.
Eso servirá de lección a aquellos gobiernos que aplican políticas de austeridad a requerimiento de la Troik. Al fin y al cabo, la soberanía en la implementación de esas políticas recae en los gobiernos nacionales y ellos serán considerados responsables por los ciudadanos. Barroso y Merkel no pierden esta elección, pero el primer ministro irlandés, Enda Kenny, (Fine Gael) y el viceprimer ministro laborista, Gilmore, sí lo hacen.
La candidata de Sinn Féin, Lynn Boylan, será posiblemente la más votada en Dublín. su colega de partido Liadh Ni Riadadh será la segunda electa en el sur de Irlandaa, mientras que Matt Carthy, en el oeste, tendrá que disputar un tercer escaño europeo para unirse a Martina Anderson, que sin duda será elegida en el norte.
Los electores han castigado a los partidos del Gobierno, especialmente al socio minoritario, los laboristas, que prácticamente ha desaparecido no solo a nivel europeo, también global. Ha habido incluso ministros laboristas que se han resistido a expresar su apoyo al líder del partido y titular de Asuntos Exteriores, Eamonn Gilmore, lo que indicaría que para los laboristas a estas elecciones locales y europeas les seguirán unas primarias. En declaraciones al canal público RTE, Gilmore apuntó la posibilidad de una renegociación del programa de Gobierno como respuesta al castigo del electorado. Sin embargo, esta decisión puede llegar demasiado tarde para ellos, e imposible de llevar a cabo sin el apoyo de Fine Gael, que a pesar de sufrir pérdidas en estos comicios, no ha sufrido pérdidas en la misma proporción que el partido de Gil- more, que pierde los tres escaños que consiguió en 2009.
En Dublín, Sinn Féin se ha convertido en el partido mayoritario con clara superioridad en el número de votos. El primer concejal elegido la capital del sur de Irlanda fue Daithi Doolan, de Sinn Féin. Su candidato a una de las elecciones para sustituir a un miembro del parlamento en Dublin West, ha resultado ser el más votado en ese distrito electoral, sorprendiendo a analistas y demostrando que las encuestas de opinión no son siempre correctas. Y en las europeas, la posibilidad de lograr cuatro eurodiputados republicanos se acrecienta.
Miremos al norte. En las elecciones a los consejos municipales, Sinn Féin es el partido más votado con el 24,07% de las primeras preferencias, superando el 23,09% del DUP, aunque ello no se traduzca en superioridad en el número de electos. ¿Es este un signo de los tiempos? Las divisiones dentro del unionismo y el incremento del voto del UUP han jugado su papel, pero el hecho de que el partido republicano siga siendo la referencia para la comunidad nacionalista demuestra que su gestión dentro de las instituciones norirlandesas está siendo refrendada por el electorado y, como apunta el presidente de Sinn Féin, Gerry Adams, por la posición del partido en el proceso de paz. También demuestra, que tal y como apuntaron los líderes republicanos, que el arresto de Gerry Adams a tres semanas de las elecciones, ha servido para galvanizar a los votantes.
Y en el sur, evidentemente el arresto de Adams no ha intimidado a los votantes. En Dublín, los analistas políticos ya apuntan a que 13 de los 18 candidatos republicanos serán elegidos. En una de las barriadas del sur de Dublín, Tallagh, una de las candidatas de Sinn Féin resultó elegida con más del doble de votos necesarios. Es evidente que en la capital, el electorado considera que los republicanos son la única oposición creíble a la coalición de Gobierno, y a arrebatado a Fianna Fail y a los laboristas la supremacía de la que disfrutaban. Aunque Fianna Fail experimenta una cierta recuperación, su fracaso en Dublín podría poner en peligro el liderazgo de Micheal Martin.
Así pues, el día ha llegado para muchos. Para republicanos, independientes e izquierda, en general, este será un día de celebración. Para los partidos mayorita- rios, de reflexión y despedida.

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