Arantxa MANTEROLA
Elkarrizketa
KOTTE EZENARRO
CANDIDATO PS POR EL CANTÓN DE HENDAIA

«Soy consciente de que habrá un voto de castigo a los socialistas»

Es uno de los pocos consejeros que se vuelven a presentar para repetir cargo en Pau. En 2008 logró su escaño tras batir al candidato de la UMP, Guy Poulou. Desde entonces es vicepresidente en la institución departamental cuyo gobierno recayó por primera vez en 200 años en su partido, el PS.

El año pasado recuperó la alcaldía de Hendaia. Ahora se enfrenta en otra coyuntura más difícil en estas elecciones, sabedor de que su partido recibirá un voto de castigo por la gestión gubernamental.

Entre los adversarios a los que se enfrentan los candidatos se habla de uno común a todos: la abstención.

En efecto. Creo que todos los candidatos tememos a ese adversario. Quisiera decir a los electores que se trata de elecciones particulares que atañen a competencias particulares. Nos encontramos en un momento en el que las regiones y las mancomunidades aspiran a hacerse con algunas de las competencias del departamento. En el futuro nos veremos confrontados a un salto muy grande entre el municipio y la región. Tambien está el tema de la colectividad territorial a la escala del País vasco. Pero hoy el tema es otro: el Consejo departamental con sus competencias.

Precisamente, el tema de las competencias está bastante confuso, ¿no?

Bueno, sabemos que las competencias principales, es decir, las del ámbito social, que se llevan el 57% del presupuesto, van a seguir estando en manos del Consejo Departamental. También están las de incendios y socorro de las que ni las mancomunidades, ni la región, ni el estado quieren hacerse cargo. Aunque se dijo que irían a la región, los colegios quedarán también en el departamento, así como las carreteras departamentales.

¿Y los puertos?

Los puertos como el de Hendaia sí irán a manos de la región, pero estos podrán delegarlos a las mancomunidades o al Departamento. Ahora el de Hendaia es competencia del Departamento, así como el de Donibane Lohizune-Ziburu, aunque este último, al igual que el de Baiona que es de la región aquitana, está gestionado por la Cámara de Comercio e Industria. Otra cosa segura es que la denominada `claúsula de competencia general' va a desaparecer. Por lo tanto, tras 2.000 enmiendas, sí hay una clarificación sobre las competencias. Con todo esto se ha creado un clima de incertidumbre pero, finalmente, el Gobierno ha reculado en sus pretensiones, seguramente por las presiones de la Asociación de Departamentos de Francia.

Hay un ámbito de especial interés en su cantón, el de las relaciones «transfronterizas».

Seguirán siendo competencia de diferentes instituciones. Actualemente hay acciones que nos «sobrevuelan» en el cantón porque están en manos de la eurorregión Aquitania-Euskadi pero mantendremos los acuerdos que tenemos a nivel de Departamento con la Diputación de Gipuzkoa, con quien justo nos hemos reunido hace un mes para tratar sobre las acciones sociales en las que ambas instituciones tenemos competencias.

Lo que obviamente estaría en competencia directa con el Departamento es el proyecto de institución propia de Ipar Euskal Herria. ¿Cómo gestionaría usted esa especie de esquizofrenia de estar en el Consejo de Pau y al mismo tiempo a favor de crearla?

Después de la negativa a la Colectividad Territorial Específica, el prefecto ha planteado otras alternativas como la de una única mancomunidad que reuniría todos los municipios vascos. Esta propuesta me parece muy interesante y, a petición del Consejo de Electos, varios expertos jurídicos de la Universidad están analizando las formas de ponerlo en marcha. Si las mancomunidades y los municipios se declaran a favor de esa opción antes de 2017, que es el plazo fijado por el prefecto, podríamos empezar a construirla. Por supuesto, eso supondría colisionar con el Departamento pero, a pesar de lo que dijo Valls en Pau en el sentido de que finalmente los mantendría, lo cierto es que después de 2020 [año que finalizará el mandato] no está nada claro si seguirán existiendo o no. Por tanto, entre 2017 y 2020 podríamos plantearnos que las siguientes elecciones ya no fuesen departamentales sino las elecciones de la nueva institución constituida por los 158 municipios vascos. Es lo que me gustaría a mí. Además, aparte de las competencias que corresponden al Departamento se podría establecer un sistema de elección por sufragio directo de, por ejemplo, unos 30 o 40 representantes de esa institución vasca, es algo totalmente aceptable y creo que se podría organizar de forma que las zonas urbanas de la costa y las rurales del interior estuviesen representados de modo equilibrado.

Volviendo a su cantón, ¿cómo ve el panorama, incluido el posible incremento del voto de la ultraderecha?

Me presento en el binomio con Chantal Kherig que no está afiliada al PS como lo estoy yo, pero soy consciente de que habrá un voto de castigo a nivel departamental por la política del Gobierno. Además, es evidente que hay gente que está en la precariedad. El FN viene en este contexto con sus seudopropuestas, ya que no tiene más programa que criticar a la izquierda, a la derecha, a los abertzales, a los ecologistas, etc. Ellos están para aplicar la política de Marine Le Pen y todos sabemos adónde nos llevan este tipo de estrategias. Juegan a crear miedo, juegan con fuego. Por supuesto, habrá electores que expresarán su descontento a través del voto al FN pero creo que sería una falta de visión y una muestra de ingenuidad creer que ellos solucionarán los problemas. Es todo lo contrario, si ellos ganasen, los complicarían aún más.

En el caso de que usted llegase a la segunda vuelta, ¿desearía un acuerdo con los abertzales como sucedió en las municipales?

Claro que sí. Soy un hombre político abierto al mundo abertzale y a los ecologistas. Además, independientemente de los periodos electorales, cuano los abertzales me han solicitado apoyo para juicios o casos políticos concretos, yo siempre he estado presente.