Martxelo DÍAZ

Las brujas reviven en auzolan

Prácticamente todos los 290 vecinos de Bargota participan en auzolan en la organización de la semana de la bujería, en cuyo marco ayer tuvo lugar un mercado en el que se revivió la actividad de las brujas y del brujo Johannes, el más conocido habitante de esta localidad de Lizarraldea.

Sin la colaboración de los vecinos de Bargota, sería imposible organizar una actividad de esta magnitud. El grupo de teatro Garañango comienza con los preparativos en febrero o marzo, según explica Rakel Mendaza, integrante del mismo. No es solo trabajar la representación de las andanzas de Johannes o los akelarres. Los trajes que llevan están hechos por los propios vecinos, al igual que los pendones que adornan las estrechas calles de Bargota, para lo que organizaron un taller específico. Es un trabajo duro, pero que, al mismo tiempo, según destaca Marije Arias, vecina de Bargota, sirve también para impulsar la interacción entre los habitantes de la localidad. E incluso les ha servido para mostrar el fruto de su esfuerzo en Logroño, donde el año pasado participaron en la representación de un akelarre de las brujas de Zugarramurdi, que fueron sometidas a un auto de fe en la ciudad riojana en 1610.

No en vano, la Semana de la Brujería de Bargota ha cumplido este año la decimoprimera edición. «Es un ejemplo de fiesta participativa e igualitaria», subraya Rakel Mendaza.

Y es que aunque la fama se la lleve Johannes y ayer pudiera visitarse su alcoba, el imaginario colectivo identifica a las brujas con mujeres, la mayoría de las veces rebeldes ante la imposición y grandes conocedoras de remedios naturales, como quedó acreditado en el espacio dedicado a las pócimas ubicado en los bajos de una vivienda bargotana. Según explicaban en este espacio, la simbólica escoba no era más que un artilugio que las brujas empleaban para que los ungüentos pudieran aplicarse en la vagina, un órgano con una elevada irrigación sanguínea, por lo que la sustancia se absorbe mucho más rápidamente. La aplicación de jugo de estramonio, mandrágora y belladona con la escoba hacía que las brujas, metafóricamente, fuesen capaces de volar.

Las brujas pueden considerarse como las pioneras de la autodefensa feminista, ya que entre los brebajes que se mostraban estaba el que causaba impotencia, que estaba destinado a mujeres acosadas por sus maridos. Parece ser que la infusión de mezcla de flores de álamo y sauce, cuarenta hormigas hervidas o beber orina de cordero son mano de santo. O de bruja.

Pioneras de la castración química que sufrieron los ataques de la Inquisición. Oriol Marquínez es de la localidad catalana de Manresa y trajo hasta Bargota una impresionante colección de artefactos de tortura. Según explicaba a los visitantes, el objetivo no era matar a los sospechosos de brujería, sino conseguir autoinculpaciones y, sobre todo, delaciones. En el siglo XVI se usaban artefactos como la Dama de Hierro, que, en principio, no tienen nada que ver con Margaret Thatcher. Consiste en una especie de ataúd vertical con pinchos hacia adentro en el que se encerraba al arrestado. Los pinchos no llegaban al cuerpo del encerrado, ya que la tortura consistía en impedirle moverse durante horas si no quería sufrir graves lesiones. Para aplicar la pena de muerte, estaba la hoguera, que ayer también estaba representada en Bargota.

Oficios del pasado

En este tipo de ferias, también existe la oportunidad de conocer los oficios del pasado. En una de las bajeras de las casas –los vecinos las ceden para la ocasión–, se mostraba cómo se hacía la matanza del cerdo, mientras un poco más arriba se podía ver cómo se esquilaban las ovejas o una exposición de aperos de labranza..

La confección de sogas fue una de las actividades que más público atrajo. Se trata de un trabajo espectacular, en el que se ocupa la totalidad de la plaza o una larga calle. Son necesarias tres personas: una que hace girar una gran rueda, otra que tiene que ayudar a entrelazar las cuatro hebras que formarán la soga y una tercera que se sitúa en el extremo opuesto y que tiene que retener otra rueda. Esta última tarea correspondió ayer a Julen Ballesteros, vecino de Viana, que reconoció que, pese a estar bajo el ardiente sol, su labor era más llevadera que la su compañero. «Ese sí que tiene que darle. Lo mío es aguantar», señaló.

El mercado es una actividad que atrajo a cientos de personas, hasta el punto de que algunos tuvieron que aparcar el coche bastante lejos del casco urbano. Según los datos de la recepción, había mucha gente de Iruñerria y de Lizarraldea. También de la Rioja alavesa, Gipuzkoa y Bizkaia e incluso llegados desde Bulgaria, Jerez, Madrid, Barcelona o Alacant.

Los vecinos de Bargota señalaban que el mercado era interesante, pero que para conocer realmente el espíritu de las brujas de Bargota es necesario venir al akelarre que se celebra el sábado por la noche, con cena de brujería con pócimas y ungüentos y espectáculo de magia y fuego. «Ahí sí que hubierais tenido cosas para escribir», señala Mendaza.

Lo del sábado ya no tiene remedio, pero los de Bargota insisten en recomendar la ruta de las bodegas, que tendrá lugar el miércoles a partir de las 20.30. «Los vecinos abren sus bodegas, que son espectaculares. Y aunque seamos navarros, tenemos vino de denominación Rioja».