
El avión ruso con 224 pasajeros abordo que se estrelló el sábado en la península del Sinaí se destruyó en el aire, según ha informado el Comité de Aviación Interestatal (CAI) de Rusia.
Con todo, aseguró que «es todavía pronto para sacar conclusiones» sobre las causas de la tragedia aérea, la mayor en la historia de Rusia.
Según testigos oculares, el avión de la aerolínea rusa Kogalimavia (Metrojet), un Airbus A-321, ya ardía en llamas antes de chocar contra la tierra.
El antiguo director de la citada compañía, Serguéi Mordvintsev, ha asegurado que los aparatos de esa clase de la aerolínea nunca habían sufrido problemas técnicos.
«El A-321 es un aparato seguro. Durante su período de explotación sus motores nunca experimentaron ningún problema», ha dicho a la agencia Interfax.
Tanto las autoridades rusas como las egipcias descartaron un posible atentado como causa del accidente.
Técnicos de ambos países han procedido al análisis de las cajas negras del avión que, según el ministro de Transporte ruso, han sufrido «daños técnicos menores».

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