
Los bombarderos rusos comenzaron ayer a llegar a Rusia tras el anuncio de su presidente, Vladimir Putin, de sacar al grueso de su contingente militar de Siria. El golpe de efecto, en el sexto aniversario del inicio del conflicto, llega después de que su intervención haya logrado cambiar la relación de fuerzas permitiendo al Ejército sirio parar el avance insurgente y retomar posiciones estratégicas en Alepo, Latakia, Damasco y Deraa.
Los rebeldes acogieron la medida entre la euforia y el recelo, mientras algunos la vinculaban a las negociaciones de Ginebra.
El enviado de la ONU, Staffan de Mistura, dijo esperar «un impacto positivo» en Ginebra. El mismo día que comenzaba el repliegue, el portavoz de la delegación opositora Salem al-Meslet afirmó que «estamos dis- puestos, en una próxima etapa, a participar en negociaciones directas con el régimen». Hasta ahora, De Mistura se reúne con las delegaciones del Gobierno y la oposición por separado en días alternos. «Esto significa que tras las discusiones indirectas, habrá una segunda fase de discusiones directas, con la intermediación de De Mistura», explicó Meslet.
En la primera negociación en Ginebra, en 2014, llegaron a encontrarse en la misma sala, pero sin hablarse directamente
El ministro de Exteriores ruso, Serguei Lavrov, que opinó que la intervención rusa ha creado las condiciones para una solución política, celebró que la oposición siria esté ahora dispuesta a entrar en un proceso político.
Por otro lado, el presidente de EEUU, Barack Obama, habló ayer con Putin por teléfono de la retirada parcial de tropas rusas, que la Casa Blanca estima que «se ha cumplido en términos generales» aunque Washington estimó «difícil» juzgar, por el momento, el impacto de la decisión en las negociaciones.
Siguiendo la orden de Putin, que indicó que «el objetivo confiado a nuestras fuerzas armadas está cumplido globalmente», un primer grupo de bombarderos Su-34 y aviones de transporte Tupolev-154 salieron de Siria y fueron recibidos con honores en una base militar en el sudoeste de Rusia.
Euforia y recelo
«Nuestra moral está en lo más alto. El régimen no va a poder sobrevivir solo. Es una victoria», afirmó Saed al-Elewi, comandante del grupo Jaish al-Tahrir en la provincia de Hama, viendo en el repliegue un golpe a Damasco. Los yihadistas del Frente al-Nosra (Al Qaeda) también se vieron animados en sus operaciones y aprovecharon para anunciar una ofensiva en un plazo de 48 horas.
Desde Alepo, el comandante Modar Najjar del grupo Jabha Sahliya, no ocultaba su alegría y aseguraba que «la derrota rusa muestra que son incapaces de poner fin a la revolución. Nuestra moral es muy alta».
Pero otros grupos se mostraron más recelosos. El comandante de la 10ª División en Latakia señalaba que «no sabemos todavía lo que significa sobre el terreno. «No reaccionemos de manera emocional. No creo que se trate de una derrota».
El portavoz del Kremlin, Dmitri Peskov, afirmó que el repliegue «en ningún caso» es una medida de presión hacia Bashar al-Assad y anunció que mantendrá en territorio sirio logística aérea, así como sistemas de defensa antiaérea. El viceministro de Defensa, Nikolai Pankov, advirtió de que continuarán los bombardeos «contra objetivos terroristas». Así, aviones rusos llevaron a cabo ayer mismo ataques contra posiciones del Estado Islámico cerca de Palmira.
En Ginebra, la oposición pidió ayer al Gobierno de Bashar al-Assad que detalle el plan de transición política que presentó el lunes y reclamó la liberación de presos antes de avanzar en otros temas porque el régimen «ejecuta prisioneros a diario».
En este contexto, el secretario de Estado de EEUU, John Kerry, se reunirá la semana que viene en Moscú con Vladimir Putin, con el fin de aprovechar la que calificó como «la mejor oportunidad» en estos cinco años para poner fin a la guerra en Siria.
Un muerto en una redada antiyihadista en Bruselas
Una persona murió ayer durante el asalto a una vivienda del barrio bruselense de Forest durante una operación de la Policía belga que comenzó con una redada a primera hora de la tarde en un apartamento que los agentes esperaban encontrar vacío, y desembocó horas después en varios tiroteos entre las fuerzas de seguridad y uno o varios individuos, que habían escapado por los tejados de los edificios colindantes hasta atrincherarse en la calle de Dries. La Fiscalía federal confirmó que uno de ellos fue abatido, pero no dio detalles sobre su identidad. Según la versión recogida por varios medios belgas, un hombre armado con un kalashnikov murió junto a la vivienda que rodeaba la Policía pasadas las 18.00. El amplio despliegue policial y el perímetro de seguridad instalado, sin embargo, se mantenían una hora después, lo que llevó a especular con que podría haber más sospechosos escondidos en la vivienda asaltada o que se hubieran dado a la fuga. La Fiscalía también confirmó que cuatro agentes de Policía resultaron heridos. La operación se enmarca en la investigación abierta en relación a los atentados de noviembre en París, pero no directamente con la búsqueda del yihadista fugado Salah Abdeslam. Agentes franceses acompañaron a los belgas en la operación.GARA

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