
«Es el mejor para este puesto. Puede asumir un debate imprescindible. Sé que la propuesta va a generar entusiasmo en las bases. Se trata de ser más eficaces respetando los principios de participación». Así ha explicado Pablo Iglesias su propuesta para que sea Pablo Echenique, secretario general de Podemos en Aragón, quien sustituya a Sergio Pascual, antiguo responsable de Organización. El líder de la formación de los círculos ha realizado este planteamiento durante la reunión mantenida esta tarde con los secretarios generales a nivel territorial. El Consejo Ciudadano estatal, máximo órgano del partido, tendrá que avalar o rechazar el nombramiento de Echenique en una reunión que tendrá lugar el 2 de abril.
Que Iglesias haya optado por el líder aragonés podría interpretarse como un intento de ubicar como «número tres» a alguien no alineado ni con el sector «pablista» ni con el de Iñigo Errejón, secretario de Política y protagonista de la pugna con el líder de Podemos. Durante los últimos días se había especulado con la posibilidad de que fuera Rafa Mayoral, uno de los miembros de la dirección más cercanos a Iglesias, quien pudiese ser nombrado secretario de Organización. Al final, el líder de Podemos ha optado por alguien que, en principio, no será interpretado como una agresión directa contra el sector «errejonista». Claro, que nunca será igual que controlar una pieza clave dentro del partido.
En los orígenes de la formación Echenique fue uno de los pocos líderes que planteó batalla a la dirección de Madrid. En aquel tiempo, impulsado desde el escaño de eurodiputado obtenido en mayo de 2014, se alineó con las tesis de Izquierda Anticapitalista y terminó encabezando el «sector crítico». Finalmente, tras perder en Vista Alegre, se refugió en su feudo de Aragón. Será desde allí donde dirija la secretaría de Organización.
En la comparecencia, Iglesias ha eludido valorar el cese de Pascual, a quien le dedicó durísimas palabras a través de una nota en la que explicaba su destitución. Ha indicado que ya había comunicado la propuesta a toda la dirección y que los secretarios generales territoriales la habían visto con buenos ojos.
Habrá que ver cómo afecta el nuevo cargo y las disputas internas de Podemos a la negociación que desarrollan con el PSOE. No obstante, la pugna en la formación morada poco tiene que ver con la investidura de Pedro Sánchez. Por ahora hay unanimidad sobre lo inapropiado de permitir que llegue a La Moncloa sin pactar gobierno de coalición.

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