.Mikel CHAMIZO
DONOSTIA
Elkarrizketa
ANDONI SIERRA
DIRECTOR DE CONDUCTUS ENSEMBLE

«Aquí no hay quien financie una orquesta barroca o clásica»

La Quincena Musical da comienzo esta tarde a su Ciclo de Música Antigua con la actuación de Conductus Ensemble, uno de los pocos conjuntos vocales vascos especializados en la música del Renacimiento y el Barroco. Presentarán obras fúnebres de la época de Cervantes y Shakespeare.

Tras unos años de escasa actividad, en los que a punto estuvo de disolverse, el grupo vocal Conductus Ensemble regresa a la Quincena Musical con un concierto homenaje a Shakespeare y Cervantes. Será a las 18.00 en el Convento de San Teresa de Donostia.

En el concierto de esta tarde se entremezclan las figuras de Tomás Luis de Victoria y William Byrd con las de sus contemporáneos Miguel de Cervantes y William Shakespeare. ¿Cómo se vinculan las músicas de los primeros con la producción literaria de los segundos?

La realidad es que Shakespeare y Cervantes ni se conocieron ni se copiaron, ni siquierea murieron el mismo día, el 23 de abril de 1616, como se cree. Con Byrd y Victoria ocurre algo similar, ni tuvieron contacto ni escribían el mismo tipo de música, religiosa en el caso de Victoria e instrumental y vocal en el de Byrd. Entre los cuatro artistas no hay relación directa, por eso montar un programa con una unidad histórica que englobara a todos ellos era imposible. Una vez descartada esa posibilidad, lo que planteamos es un homenaje a Cervantes y Shakespeare en el cuarto centenario de su fallecimiento, con algunos de los mejores exponentes de la música fúnebre que se hacía en la España e Inglaterra de la época. Porque Shakespeare y Byrd, aunque Inglaterra era enemiga de España en lo religioso, profesaron la misma fe cristiana que Cervantes y Victoria.

 ¿Qué diferencias estéticas y de sentimiento se dan entre las vertientes española e inglesa del programa?

Las diferencias son marcadas porque Victoria bebe directamente de la Roma de Palestrina y la música del Renacimiento inglés viene del mundo de Josquin Desprez. El resultado es que la música de Byrd no parece más lírica, más fácil de escuchar que esa polifonía severa de Victoria, aunque este, en su “Réquiem a 6”, ya está tocando las puertas del Barroco.

¿A la hora de cantarlos, se hace diferencias entre Victoria y Byrd?

La principal diferencia es de afinación, ya que el diapasón en ambos países en el siglo XVI era completamente distinto. 

Mientras que el La en España se afinaba en torno a los 465 herzios, en Inglaterra caía hasta los 415 o incluso 378. Por eso al cantarlo hoy en día, con una afinación estándar de 440 herzios, la tesitura de los tenores es altísima en los motetes de Byrd y les resulta muy duro. Y con Victoria es justo al contrario, todo queda bajo, algo que se explica porque las partes agudas no las cantaban mujeres sino niños y contratenores. Por lo demás, Victoria se suele interpretar acompañado de un bajón y Byrd con un consort de violas, aunque nosotros lo haremos a capella.

¿Fueron Shakespeare y Cervantes figuras influyentes en la música de su época?

Shakespeare sí, hay referencias directas a él en la música de John Dowland. Además, al trabajar en el teatro, su relación con la música era más natural. Con Cervantes es distinto porque esencialmente escribió novelas y este género estaba bastante alejado de la música. Ambas figuras empiezan a hacerse más influyentes en el Barroco: Shakespeare gracias a la dedicación de Henry Purcell y Cervantes con adaptaciones de “Don Quijote” y de otras novelas de caballerías, como “Amadís de Gaula”, que realizaron Telemann, Haendel y otros autores.

Conductus Ensemble lleva ya 14 años en activo. ¿Cómo ha evolucionado desde sus inicios y cómo sobrevive en estos tiempos duros?

La idea de crear el grupo surgió de un grupo de amigos que cantábamos en el Orfeón Donostiarra y que teníamos ganas de abordar este tipo de repertorio antiguo. Éramos cuatro gatos juntándonos en nuestro tiempo libre para montar pequeñas piezas de Pergolesi y cosas así. Poco a poco fue corriendo la voz y presentamos nuestra obra fetiche, la ópera “Dido y Eneas” de Purcell, que tuvo mucho éxito y que habremos repetido unas 25 veces. Aquello concidió con tiempos de bonanza y, sin buscarlos nosotros, nos fueron surgiendo actuaciones con programas cada vez más ambiciosos: los motetes de Bach, la “Misa en Si menor” y hasta el “Réquiem alemán” de Brahms. 

Luego llegó la crisis y su efecto sobre el grupo fue terrible. En 2011 no dimos ningún concierto y en 2012 solo uno. Ante esa situación decidí que me inventaba algo o el grupo desaparecería. Fue entonces cuando pusimos en marcha el proyecto de la Capilla de Música de Santa María del Coro, un ciclo de conciertos en la iglesia donostiarra con los que tratamos de cubrir los gastos mediante los ingresos de taquilla. Gracias a este invento se renovó la ilusión del grupo y últimamente parece que nuestra actividad va levantando cabeza. Este año hemos hecho la “Pasión según San Mateo” de Bach y de aquí a diciembre tenemos previstos ocho conciertos más.

 El de la Capilla de Música de Santa María del Coro es un proyecto digno de otra época. ¿Tiene esperanzas de que un conjunto estable de música de capilla pueda prosperar en Donostia?

Las capillas entraron en decadencia cuando se construyeron los grandes órganos que sustituían a los instrumentistas, y también a raíz de que a principios del siglo XX las masas corales amateur fueron cobrando mayor protagonismo. Nuestra capilla quizá sea un anacronismo, pero existe porque tenía que inventarme algo que manturivera vivo a Conductus, y si funciona es por mi obcecación o locura, porque no tenemos apoyo económico de ningún tipo. En otros países tener un grupo así sería algo de lo que la ciudad estaría orgullosa, pero aquí nadie ha tocado nuestra puerta ni para darnos las gracias por lo que aportamos a la vida cultural de la ciudad. En cualquier caso, mientras yo siga estando un poco pirado por el proyecto la actividad seguirá. Afortunadamente tenemos un público fiel, nuestros conciertos tienen una asistencia media de 450 personas y en en algunos hemos llegado a los 700.

 ¿Cómo ve la salud de la música antigua en Euskal Herria?

En Euskal Herria hay ya muchos cantantes e instrumentistas especializados que han tenido una buena formación en países como Holanda, Bélgica o Alemania. Algunos son miembros de la Orquesta de Friburgo, de los English Baroque Soloists o de la Capilla Real de Jordi Savall. El problema es que aquí no hay quien financie una orquesta barroca o clásica, así que todos estos grandes músicos tienen que salir fuera a trabajar. Es una gran pérdida de talentos.