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El acusado de matar a su mujer y su suegra en 2014 en Abadiño se reconoce culpable

El hombre acusado de matar a su esposa y a su suegra en la localidad vizcaina de Abadiño en 2014 ha reconocido ser el autor de sus muertes y ha alegado que «nunca» planeó acabar con sus vidas y que lo hizo tras «perder el control de la situación» durante una discusión  con su mujer por motivos económicos.

Bomberos trabajan en la extinción del fuego en la empresa del acusado. (Luis JAUREGIALTZO / ARGAZKI PRESS)
Bomberos trabajan en la extinción del fuego en la empresa del acusado. (Luis JAUREGIALTZO / ARGAZKI PRESS)

La Sección Segunda de la Audiencia de Bizkaia ha iniciado este lunes el juicio por el doble crimen y el incendio de su empresa, que causó daños en empresas colindantes. La Fiscalía acusa a Benito Quintairos de dos delitos de «asesinato con alevosía», ya que considera que golpeó y asfixió a las dos mujeres con «ánimo de acabar con su vida» y actuando «de manera súbita e inopinada», y un delito de daños. Por todo ello, pide una condena de 43 años de prisión, además de distintas indemnizaciones.

También presentan acusaciones similares la Abogacía del Estado, la acusación particular que representa a la familia y la acusación popular de la asociación Clara Campoamor. Por su parte, la defensa del acusado solicita una pena de 20 años de prisión por dos delitos de homicidio al entender que no actuó de manera premeditada.

Quintairos, quien ya reconoció en su día la autoría de las muertes, ha relatado que en la mañana del 10 de diciembre de 2014 mantuvo una discusión con su esposa por motivos económicos durante la cual la golpeó con una barra de hierro de unos 20 centímetros y le tapó las vías respiratorias «hasta que note que no forcejeaba. En el momento en que cogí la barra, perdí el control de la situación y de mi vida».

Según ha indicado, los gritos de la mujer despertaron a su suegra, que dormía en la habitación contigua y que comenzó a gritar, por lo que «instintivamente fue allí y creo que hice lo mismo». Posteriormente, ha explicado, se dirigió a su empresa, una carpintería de madera y aluminio llamada Zuhaitz y ubicada en Atxondo, a la que, según sus palabras, «culpó» de su «desgracia» y pensó en «suicidarse» y en destruir a la empresa con él. Por ello prendió fuego al taller y se colgó por los pies de una plataforma elevadora, pero llegaron los trabajadores y le descolgaron. Este fuego también causó daños en las empresas colindantes.

El acusado ha asegurado que «nunca» planeó acabar con la vida de las dos mujeres y lo ha atribuido a la «frustración». Ha asegurado que su intención es «afrontarlo todo y pagar por ello», y ha pedido perdón a su hijo y al resto de familiares.