Arnaitz Gorriti

Toronto trae el anillo de la NBA a la cuna donde nació el inventor del baloncesto (110-114)

Toronto Raptors ha conquistado el primer anillo de su historia al imponerse por 4-2 en las Finales de la NBA a unos Golden State Warriors que han peleado hasta el último segundo, pese a perder a Klay Thompson en el tercer cuarto. Kahwi Leonard ha sido designado MVP, aunque los héroes del partido hayan sido Siakam y Lowry con 26 puntos cada uno, y VanVleet, autor de 12 tantos en el último cuarto.

Kyle Lowry alza el trofeo Larry O'Brien que acredita al vencedor de la NBA con la explosión de alegría de sus compañeros de los Raptors. (Ezra SHAW /AFP PHOTO)
Kyle Lowry alza el trofeo Larry O'Brien que acredita al vencedor de la NBA con la explosión de alegría de sus compañeros de los Raptors. (Ezra SHAW /AFP PHOTO)

El Comisionado de la NBA Adam Silver se ha apresurado en decir que «el primer partido de la historia de la NBA se jugó en Toronto», en Ontario, lugar que vio nacer al doctor James Naismith, inventor de las 13 reglas del juego al que bautizó como «Basketball», empleando unos cestos que se utilizaban para recoger melocotones como primeras canastas –ya puestos, lean el extraordinario «El hombre que vio el cielo a diez pies», del periodista de Barakaldo Gonzalo Vázquez–. Así las cosas, aunque el baloncesto vio la luz en la ciudad estadounidense de Springfield, podría decirse que el anillo de la NBA ha regresado a su lugar de origen después de que los Toronto Raptors hayan puesto punto final a su serie ante los Golden State Warriors al imponerse por 4-2, después de llevarse el sexto encuentro de las Finales por 110-114, aunque este haya sido el primer título de la NBA que vaya a quedarse en las vitrinas de una franquicia de fuera de los Estados Unidos. El alero Kahwi Leonard ha sido designado MVP de las mismas, al tiempo que un viejo conocido de la afición de Saski Baskonia como Sergio Scariolo ha sumado un título de la mejor Liga del Mundo a su currículum. Cabe añadir asimismo sobre Marc Gasol que ha supuesto el primer caso de dos hermanos que hayan obtenido por separado el anillo de la NBA.

Los Warriors, en todo caso, han caído de pie y sin nada que reprocharse. Después de la grave lesión padecida por Kevin Durant en el quinto partido de la serie, Klay Thompson, que se había perdido anteriormente el tercer partido, se ha acabado de romper. Ha resultado, curiosamente, el máximo anotador del partido con 30 tantos en los 32 minutos en los que ha podido estar sobre el parqué –tras ejecutar solo 12 lanzamientos– de un repleto Oracle Arena, que por otra parte se ha despedido de sus Warriors, toda vez que el cuadro californiano espera mudarse a la vecina San Francisco.

Los problemas musculares han terminado por doblegar a Thompson, dejando a los Warriors con Stephen Curry, Draymond Green o Andre Iguodala rodeado por jugadores como Livingston o DeMarcus Cousins, que curiosamente ha disputado sus mejores minutos cuando le ha tocado jugar a la desesperada.

Curiosamente, aunque los Warriors se han agarrado a la eliminatoria como garrapatas, al punto de que han llegado al último segundo de partido con un 110-111 adverso, ha sido Stephen Curry quien más ha acusado el golpe, al punto de que, muy bien defendido por los Raptors, ha fallado sus ocho últimos lanzamientos, para acabar firmando 21 puntos, pero con una carta de tiro de 6 de 17, 3 de 11 en triples, incluyendo el que ha errado a falta de ocho segundos y que, de haber entrado, hubiera supuesto el empate en la serie. Andre Iguodala, en cambio, ha elevado sus prestaciones hasta irse a los 22 tantos, por 12 de Cousins y 11 de Draymond Green –que ha sumado su enésimo triple doble al añadir 19 rebotes y 13 asistencias–.

Nada de eso ha importado para unos Raptors que, esta vez sí, han jugado como un equipo campeón después de que en el quinto envite adolecieran de un tremendo mal de altura que les impidió ver con claridad su oportunidad de sumar el cuarto triunfo pese a adelantarse 103-97 a menos de tres minutos para el final. Fue Kyle Lowry quien mejor simbolizó ese miedo a ganar de unos raptors que durante varios instantes volvieron a encontrarse con sus propios fantasmas, unos espectros que revelaban a la franquicia canadiense como un grupo competente en Liga Regular pero que se venía abajo en las eliminatorias.

A modo de revancha reivindicada, ha sido el propio Kyle Lowry quien ha agarrado el toro por los cuernos en este sexto partido: 26 puntos, siendo el más tempranero al encestar los 11 primeros puntos de los Raptors. El camerunés Pascal Siakam ha logrado otros 26 tantos, superando él también su horrible quinto partido.

En resumen, que los Toronto Raptors del sexto encuentros de las Finales, más allá del resultado final, no han sido ni de lejos los mismos que no se atrevieron a ganar en el quinto, puesto que la actitud de los pupilos de Nick Nurse ha sido decididamente ambiciosa, a sabiendas de que los Warriors no iban a regalar nada.

He ahí una de las explicaciones de la satisfacción de los Raptors. «Pese a las lesiones, los Warriors lo han dado todo y nada nos han regalado. Hemos tenido que hacernos con este campeonato», ha declarado tras el partido un Fred VanVleet, que con 12 tantos en el último cuarto ha sido el último punto de apoyo ofensivo de Toronto, al punto de que cinco jugadores han convertido 15 puntos o más, siendo Marc Gasol con tres tristes tiros libres, el bastión defensivo canadiense hasta los minutos finales, momento en el que Nick Nurse le ha dado esa responsabilidad a Serge Ibaka, sin que el hispano-congoleño le haya fallado.

Toma y daca

Pese a que los Raptors hayan arrancado a toda velocidad, escapándose 2-11 gracias a los puntos de Lowri, lo cierto es que este sexto envite ha sido un constante toma y daca, con unos Warriors empeñados en forzar el desempate y despedirse del Oracle Arena por todo lo alto. Nunca han podido romper el partido los Raptora y, de hecho, solo un parcial de 0-7 a partir del 101-99 ha afianzado a la franquicia canadiense en el liderato del duelo hasta el final del mismo.

Toda la «Dub Nation» se ha conjurado en levantar este segundo match ball adverso, o al menos morir con las botas puestas. Solo así se entiende la reacción de los californianos, que después del 2-11 de salida han terminado el primer cuarto con solo un punto de desventaja, 32-33 y mantenido el tirón en el descanso al que se ha llegado con un apretadísimo 57-60.

Los Warriors han dado un paso adelante tras el paso por los vestuarios. Los «Splash Brothers» han vivido entonces sus mejores minutos, bien secundados por los Looney –pese a jugar físicamente mermado–, Livingston e Iguodala, al tiempo que Draymond Green ejercía de «Carpanta» reboteador y ha sumado asistencias por un tubo. La iniciativa ha caído al fin del lado de los entrenados por Steve Kerr, mientras que los Raptors se han tenido que contentar con aguantar el tirón, con Lowry y Siakam anotando a discreción y Kahwi Leonard sumando un poco de todo, aunque sin la brillantez que mostró en la recta final del quinto encuentro.

Todo ello ha saltado por los aires cuando, a falta 2.22 para terminar el tercer cuarto, el físico de Klay Thompson ha dicho basta. Sin la otra mitad de los «Splash Brothers» en la pista, Stephen Curry ha visto cómo pelotones enteros de defensores del equipo rival se le han echado encima, incomodando sobremanera sus tiros, aunque por otro lado otros compañeros han  encontrado tiros más cómodos. En ese sentido, cabe destacar el paso adelante tanto de Andre Iguodala como por parte de DeMarcus Cousins, que no ha rehuido la responsabilidad.

La paternidad como virtud

El partido ha entrado en la recta final con un 88-86 a favor de los Warriors. Siempre, en esos momentos de máxima tensión, hay quien se empequeñece y quien se hace grande. Nadie hubiera sospechado que Stephen Curry hubiera podido fallar sus ocho últimos tiros de campo, por mucho que haya estado sobremarcadísimo. Nadie hubiera sospechado que un jugador que no fue drafteado en su dçia como Fred VanVleet, y que hasta las Finales de la Conferencia Este ha disputado unos play-offs francamente malos, haya podido anotar 12 puntos en el último cuarto del partido más importante de su carrera.

Dicen que ha sido la paternidad. El segundo hijo de VanVleet ha nacido a lo largo de esta larga postemporada y, al parecer, le ha sentado de maravilla al bueno de Fred, al punto que sus compañeros lo han buscado con sus pases y hasta se han jugado sistemas de aclarado para que se la jugara él, un jugador sin el pedigrí de tantos otros. Pero así ha sido y, de hecho, un triple suyo ha colocado el 101-104 en el luminoso, entrando el partido en su recta final.

Los Warriors han jugado bien sus bazas, pero se han encontrado con unos Raptors que, a diferencia de lo visto en el quinto partido, esta vez han ido a por el triunfo. Así, Serge Ibaka ha hecho valer su superioridad física en el cambio de emparejamiento –missmatch– sobre Stephen Curry y anotar una importante canasta tras rebote ofensivo; Kahwi Leonard ha sabido buscar mejor su oportunidad y hasta Kyle Lowry ha cerrado su partidazo anotando una dificilísima suspensión desde media distancia, poniendo el 102-108 en el luminoso.

Pero los Warriors no han regalado nada y de la mano de Draymond Green primero y DeMarcus Cousins después, han sumado un parcial de 6-1 para llevar el partido al 108-109. Siakam ha respondido con una «bombita» al tiempo que Stephen Curry ha convertido dos tiros libres: el partido se ha metido dentro del último minuto con 110-111 en el luminoso.

Todo lo que ha acontecido después ha sido un anticlímax total, pero es lo que hay. Danny Green, uno de los jugadores de Toronto que peores play-offs ha hecho salvo chispazos en el tiro, ha dado un horrendo pase a Siakam, presionado tanto el pasador como el receptor, otorgando una oportunidad de victoria a los Warriors con menos de 10 segundos por disputarse. La jugada, después del último tiempo muerto del que disponía Steve Kerr, ha terminado con un forzadísimo triple de Curry que, tras el rechace e incontables manos luchando en pos del control de pelota, con un tiempo muerto solicitado por los Warriors antes de perder el balón. Como no tenían derecho a ese tiempo muerto, el trío arbitral, a 0,9 segundos para el final del choque, ha decretado una técnica que ha convertido Kahwi Leonard.

Además, la posesión también ha recaído sobre los Raptors que, con otros dos tiros libres que ha anotado un gélido Leonard, ha supuesto el 110-114 final para sellar el 4-2 en la eliminatoria y reventar la fiesta entre los aficionados de los Raptors. Por ejemplo, el Jurassic Park de Toronto se ha convertido en una zona de algarabía y parranda, mientras que en el Oracle Arena se estaban sucediendo los deportivos abrazos de rigor. Y el trofeo de MVP, que ha recaído sobre Kahwi Leonard, después de que haya promediado 28,5 puntos y un 43% de acierto en tiros de campo.

«La experiencia, todo el apoyo que he tenido de los directivos, de los entrenadores y de los compañeros, hicieron posible que haya logrado este nuevo premio. Trabajé muy duro por superar momentos difíciles y ahora he tenido la recompensa», ha declarado el flamante MVP.

Leonard también se une al selecto grupo de los legendarios Kareem Abdul-Jabbar (Bucks-Lakers) y James (Heat y Cavaliers) que consigue el título de la NBA con equipos diferentes.

«Estar al lado de esos dos jugadores es algo grandioso que te hace sentir muy orgulloso. Pero todos los compañeros fueron los que hicieron posible del triunfo del equipo y del mío», ha remachado.

¡Qué camino más largo!

Cualquiera diría que el anillo de los Raptors ha encontrado el camino allanado a cuenta de las lesiones de al menos dos de las estrellas de los Warriors. Pero las lesiones forman parte del deporte y unas temporadas tan cargadas como estas, en las que se disputan 82 partidos de Liga Regular y la postemporada es tan larga –los Warrios han alcanzado la Final tras jugar 16 partidos, por 18 los Raptors–, que el físico antes o después diga basta no extraña a nadie ni desmerece al que se beneficia de ello, porque también ha tenido que padecer lo suyo.

El anillo de la NBA se va a Toronto. Una franquicia que, para no variar, perdió su primer partido de play-offs ante los Orlando Magic; superó en Semifinales de Conferencia a los Philadephia 76ers en el desempate con un tiro ganador de Kahwi Leonard sobre la bocina: remontó un 2-0 adverso ante los Milwaukee Bucks de Antetokounmpo, ganando cuatro partidos consecutivos después de rozar la derrota en un tercer envite en el que los canadienses ganaron tras dos prórrogas; una franquicia que ha destronado a unos Golden State Warriors que han llegado a su quinta Final consecutiva y que ahora está por ver hasta qué punto se desmantela, toda vez que Kevin Durant, pese a su lesión, entra en la agencia libre y podría marcharse adonde quisiera, al tiempo que Klay thompson, DeMarcus Cousins y otros también van a revisar sus contratos.

Por parte de los Raptors, está por ver si Kahwi Leonard continuará en la franquicia canadiense después de su «exitosa espantada» de San Antonio o si se mudará a Los Angeles Clippers, como se rumorea –aunque también se rumorea que Kahwi se ha comprado una casa en Toronto, lo cual da piso a su posible continuidad–. Por lo pronto, tiene hasta el día 26 de este mes para ejercer una opción de jugador de 21,3 millones de dólares para la próxima temporada, que se espera que rechace. Un contrato máximo para Leonard con los Raptors sería de 190 millones de dólares por cinco temporadas. Si firmara con otro equipo, recibiría 140 millones de dólares por cuatro.

A este respecto, habrá que ver si el nigeriano Masai Ujiri, presidente de operaciones de los Toronto Raptors después de haber sido elegido «Ejecutivo del Año» en 2013, cuando militaba en los Denver Nuggets, sigue ejerciendo de «flautista» para mantener a Leonard y el bloque campeón, o para atraer a otras figuras, con el añadido eco del anillo que tan bien sienta. Sea como fuere, la temporada 2018/19 ya es historia –salvo por el draft del próximo día 20– y los Raptors han devuelto la gloria del mejor basket a la cuna de quien inventó el mejor juego que existe.