Arnaitz Gorriti

Zion Williamson, las lágrimas de felicidad del número 1 del draft 2019 de la NBA

Se acabó la temporada 2018/19 de la NBA con un draft que ha encumbrado a Zion Williamson con el número 1, directo a los Pelicans, y en el que ha habido hitos como el primer jugador japonés elegido en el Top 10, Rui Hachimura, que irá a los Washington Wizards.

Un emocionado Zion Williamson y su madre Sheronda, en olor de multitudes en el Braclays Center de Brooklyn. (Sarah STIER / AFP PHOTO)
Un emocionado Zion Williamson y su madre Sheronda, en olor de multitudes en el Braclays Center de Brooklyn. (Sarah STIER / AFP PHOTO)

Como estaba cantado, Zion Williamson ha sido el escogido por los Pelicans de Nueva Orleans en la primera plaza del draft de 2019, ceremonia que supone el final de la temporada en la NBA. Williamson, ala-pívot de apenas dos metros procedente de la Universidad de Duke, es el encargado de iniciar la reconstrucción de los Pelicans, después de que Anthony Davis decidiera hace una semana irse a Los Angeles Lakers junto con LeBron James, a cambio de Lonzo Ball, Ingram, Josh Hart, y los pick 8 –Jaxson Hayes–, 17 –Nickeil-Alexander Walker– y 35 –el escolta brasileño Marcos Louzada Silva– de este draft, aparte de rondas futuras.

Como suele suceder en este mercado persa que es el draft, los minutos previos a las elecciones, aparte de los indescriptibles modelitos de los jugadores –ese blanco nuclear de Zion Williamson, emulando a LeBron James en el draft de 2003– que, de golpe y porrazo, pasarán a ser o bien una estrellas o bien unos millonarios prematuros, los traspasos y la rumorología de los mismos, más la histeria de la gente de Barclaycard Center de Brooklyn, han convertido la elección de jugadores en un maremágnum. Así, Los Wolves traspasaban a su elección, el número 11 –Cameron Johnson–, y a Darijo Saric a Phoenix para hacerse con el sexto elegido.

El Barclays Center de Brooklyn ha sido testigo a su vez de las lágrimas emoción y felicidad que han impedido al bueno de Zion Williamson articular palabra tras estrechar la mano del Comisionado Adam Silver, al punto de que ha sido Sheronda, su madre, la encargada de ejercer de improvisada responsable de prensa del nuevo jugador de los Pelicans. «Ha trabajado muy duro desde que tiene 5 años para llegar hasta aquí. Estamos muy orgullosos de Zion y sabemos que no va a parar hasta llegar a la élite», ha dicho Sheronda, tratando de calmar a su hijo, un mocetón de dos metros que ha brillado en la Universidad de Duke, pero a la hora del draft ha vuelto a ser un chaval de 18 años, que cumple los 19 el 6 de julio inminente.

Ja Morant ha sido el segundo elegido, por unos Grizzlies que ya la pasada campaña empezaron la reconstrucción y que cualquiera puede reconocer ahora sin Conley ni Marc Gasol. Morant es un base al que se le compara con Russell Westbrook, nada menos, por su explosividad y después de promediar 24,5 puntos en su último año en Murray State.

Como Williamson, Ja Morant tampoco ha podido contener las lágrimas en sus primeras impresiones tras haber salido elegido, y es que cumple 20 años en agosto. Cierta falta de temple, más que comprensible, lo ha revelado tan vulnerable como humano, algo siempre a recordar en un circo como la NBA que se apresura en endiosar a sus ídolos, aparte de convertirlos en puras máquinas.

La anécdota más cuirosa ha llegado en la elección de DeAndre Hunter, número 4 del draft –por detrás de RJ Barrett, conocido durante la temporada por lesionarse al estallarle una de las Nike que calzaba, y al que le ha tocado ir a unos New York Knicks que el día menos pensado acertarán con una buena plantilla antes de que su gerencia vuelva a cargársela–. Sabedor de que es carne de traspaso –de los Lakers a los Pelicans y de los Pelicans a Atlanta Hawks–, ha asomado al altar de Adam Silver con las gorras de las tres franquicias sobre su cabeza, una bonita forma de reírse de sí mismo y de ese mercado de carne que es el draft de la NBA.

Gigantes olvidados

El japonés Rui Hachimura, elegido en novena plaza por los Washington Wizards, ha sido no solo el primer extranjero elegido en este draft de 2019, sino el primer japonés en alcanzar el Top 10 del draft, mientras que el francés nacido en Guinea Sekou Doumbouya, del Limoges, ha sido el primer jugador europeo, elegido en este caso por los Pistons. Esto ha dejado la imagen curiosa del georgiana Goga Bitadze, tan ignorado el día de la presentación del draft como en el mismo draft, por mucho que haya sido designado esta misma campaña el mejor jugador joven de la Euroliga. El pívot georgiano –que tiene entre sus ídolos a Shaquile O'Neal, Zaza Pachulia y Pau Gasol– ha salido elegido en el puesto 18, por los Indiana Pacers. El brasileño Marcos Louzada Silva ha sido el primer jugador latinoamericano del draft, elegido en el puesto 35, elegido por los Pelicans.

Otro de los perjudicados por el draft ha sido Bol Bol, el hijo de aquel icono ochentero Manute Bol. No tan gigantesco como su padre –«solo» mide 2,18 metros, por los 2,31 de su difunto padre–, ha caído en picado en las elecciones, al punto de ser la imagen más incómoda de la «Green Carpet», hasta que, en el puesto ¡44!, mediada la segunda ronda, los Denver Nuggets se lo han llevado, después de haber sido elegido por Atlanta Hawks y traspasado a unos Miami Heat que, a su vez, han enviado al espigado pívot camino a Colorado. El base serbio Vanja Marinkovic, elegido con el número 60 por los Sacramento Kings, vía traspado de los Milwaukee Bucks, ha cerrado la segunda ronda y el sorteo universitario 2019. Ahora solo resta que se abra el mercado de agentes libres para conformar los planteles de la NBA para la temporada 2019/20.