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La menor de 9 años hallada muerta en Bilbo presentaba una combinación «letal» de fármacos

La niña de 9 años hallada muerta el pasado mes de enero en su domicilio de Atxuri, en Bilbo, falleció por parada cardiorrespiratoria, que podría ser derivada de una ingesta letal de diversos fármacos, según la autopsia.

Padre de la niña muerta en Atxuri. (Marisol RAMIREZ / FOKU).
Padre de la niña muerta en Atxuri. (Marisol RAMIREZ / FOKU).

La Sección Sexta de la Audiencia Provincial de Bizkaia ha acogido este lunes la tercera sesión del juicio con jurado a la mujer acusada de asesinar a su hija Kiara, de nueve años, en su domicilio de Bilbao el pasado mes de enero.

La Fiscalía y las acusaciones particular y popular -ejercida por la Asociación Clara Clampoamor- piden para la procesada la prisión permanente revisable, mientras que la defensa solicita la libre absolución.

En la sesión de este lunes, se han aportado, a puerta cerrada, los resultados de la autopsia y del levantamiento del cadáver, así como el resultado de diferentes pruebas realizadas a la acusada y a diferentes objetos hallados en el lugar del suceso. Tal y como ha detallado a los medios de comunicación la abogada de la acusación popular, los resultados de la autopsia determinan que la menor falleció por parada cardiorrespiratoria, que podría ser derivada de una ingesta letal de diversos fármacos.

Asimismo, las pruebas capilares que se le han practicado han determinado que se le habían administrado a la menor, entre uno y tres meses antes de su fallecimiento, y en dos ocasiones mínimo, lidocaína y tramadol, fármacos bajo los que su madre estaba en tratamiento. Por otro lado, no se ha podido determinar como causa final de su muerte el que hubiera sido asfixiada.

La sesión ha contado también con el testimonio de la pediatra de la menor que ha afirmado que durante el tiempo que ella la trató solo le prescribió medicamentos para el asma, así como ibuprofeno y paracetamol por sufrir una tos persistente.

En la sesión también han testificado los facultativos que analizaron las muestras de sangre y orina que se practicaron a víctima y acusada. En el caso de la menor, su cuerpo revelaba la ingesta de diversos fármacos, algunos de ellos en una dosis letal y que serían «causa suficiente para producir la muerte».

En las notas manuscritas, la acusada habría relatado que había sido obligada a matar a su hija y suicidarse y advertía de que no se encontrarían huellas. Según los peritos, los análisis realizados no permitieron encontrar huellas en los restos escondidos en la basura, cuestión que han considerado «llamativo», como si se hubieran escrito y roto con «un guante o un calcetín».

Por lo que respecta a los restos de sangre hallados en diversas zonas de la vivienda coinciden con el perfil genético de la acusada en su mayor parte. Unicamente se habrían encontrado mezclas de sangre de la víctima y la procesada en la sábanas y la funda de las almohadas.