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El consul español en Baiona cambia de servicio doméstico sin preocuparse por el confinamiento

El digital Mediapart afirma que el cónsul español en Baiona, Álvaro Alabart, echó a un matrimonio ucraniano y, además, se desplazó a Donostia, para recoger a dos empleados de hogar, de origen filipino, que habían llegado a Gipuzkoa procedentes de Madrid. El despido y el desplazamiento para asegurar el relevo en el servicio doméstico ocurrió con el confinamiento en vigor en ambos estados.

Villa Les Escalettes
Localización de la selecta residencia ‘Les Escalettes’, en Biarritz.

Los periodistas Camille Pollino y Antton Rouget firman la exclusiva de Mediapart en la que se da cuenta de un despido y una sustitución de empleados de hogar cuando menos rocambolesca a cargo del cónsul español en Baiona.

Según la información difundida por el digital galo, el consul hispano se deshizo de dos empleados, un matrimonio de origen ucraniano, y los sustituyó por otros dos trabajadores, de origen filipino, que llegados de Madrid, recalaron primero en Donostia y finalmente en Biarritz. Todo ello en pleno periodo de confinamiento por el Covid-19.

El cambio de personal se produjo en condiciones humanas dramáticas para el matrimonio ucraniano. La pareja trabajaba en la residencia del cónsul desde hacía doce años. El final del contrato se ejecutó el 31 de marzo, y la pareja se vio de la noche a la mañana en la calle, sin saber francés y con dificultades evidentes para realojarse y aún más para viajar a causa de las restricciones de movimiento impuestas por la pandemia.

La mujer padece, además ,una enfermedad crónica, diabetes, que le sitúa en el grupo de riesgo frente al Covid-19. A la vista de la grave situación, una vecina actuó y ofreció alojamiento gratuito durante un mes a los trabajadores despedidos por el consul, siempre según la información de Mediapart.

Con el Mondeo a Donostia

Sin embargo, la cosa no acabó, ni mucho menos, ahí. Afirma el digital galo que las personas que sustituyeron a esos dos empleados, un matrimonio de origen filipino, no tuvo problemas para desplazarse desde Madrid a Donostia y después para cruzar la muga.

La frontera se ha convertido en un obstáculo prácticamente infranqueable para la mayoría de los ciudadanos, pero no, por lo que se ve, para el personal consular. Ni siquiera para desplazamientos que no parece que tengan mucho que ver con misiones diplomáticas.

De hecho, el cónsul y su esposa se dirigieron a Donostia en su vehículo, un Ford Mondeo, y recogieron a sus nuevos empleados para trasladarlos a su flamante residencia con vista al mar en Biarritz. Ocurrió el 24 de marzo. Mediapart detalla que el consul encomendó a los dos trabajadores que liego serían despedidos hacer a formación a los recién llegados.

La muga cerrada, para algunos

La Prefectura de Pirineos Atlánticos que, por recordar, decidió cerrar a cal y canto la mayoría de los pasos fronterizos entre el norte y el sur de Euskal Herria el pasado 11 de marzo, lo que obliga a habitantes de ambos lados de la muga a dar grandes rodeos para poder seguir acudiendo a trabajar, ha evitado explicar a Mediapart si la pareja consular dispuso de una dispensa especial para poder ir en busca de empleados a Gipuzkoa y hacerlos llegar a Lapurdi.

El Ministerio de Asuntos Exteriores español, señalan los periodistas que firman la información, también ha evitado responder a sus preguntas.

Como sola respuesta en una nota remitida al medio esa institución ha afirmado lo siguiente: «Nuestras embajadas y consulados han recibido instrucciones para respetar las recomendaciones y directivas sanitarias locales. En este caso concreto, como en los demás, esta instrucción ha sido seguida al pie de la letra».

Mediapart da informaciones pormenorizadas sobre contratos y labores desarrolladas por los trabajadores y hasta sobre alguna obra menor realizada, ya en días de medidas especiales por la pandemia, en la selecta residencia consular ‘Les Escalettes’ «que ocupan desde 2018 Álvaro Alabart Fernández-Cavada y su esposa».

El digital también sitúa al cónsul en la lista de diplomáticos españoles que disponen de un patrimonio superior al millón de euros.