Maite Ubiria

Más de 700 víctimas, balance de 40 años de intervenciones de la Policía francesa

Nathalie Flores, fallecida por disparos de la Policía en Baiona ha pasado a engrosar la lista de más de una docena de personas que, según medios alternativos galos, han muerto a consecuencia de los dispositivos de seguridad reforzados por la pandemia. 746 víctimas si se atiende al periodo 1977-2020.

Policía vigila en la parte alta de uhn edificio de Baiona, durante la cumbre del G7. (Guillaume FAUVEAU)
Policía vigila en un edificio de Baiona, durante la cumbre del G7. (Guillaume FAUVEAU)

No es fácil encontrar una fuente oficial que ponga blanco sobre negro la realidad de las muertes que causan los cuerpos policiales. Tampoco en el Estado francés.

Hay que recurrir a medios alternativos, en su mayoría ligados al mundo asociativo, para encontrar referencias que puedan dar una visión siquiera aproximada de esa realidad incómoda para el Ministerio de Interior.

De acuerdo a la estadística publicada en mayo por la web Rebellyon.info, las cifras sobre las muertes de ciudadanos en intervenciones policiales «siguen siendo un ángulo muerto» ya que en la mayoría de los casos se presentan como «hechos aislados cuando –indica la web– se trata de muertes sistémicas».

Concretamente la web aporta una lista exhaustiva de doce casos que se saldaron durante el primer confinamiento, a partir de marzo de 2020, con la muerte de otras tantas personas.

Exactamente, la web reporta, con bastantes detalles, las circunstancias que rodearon la desaparición de 5 personas a su paso por comisaría, 3 a consecuencia de disparos, 2 en el curso de persecuciones en carretera y 2 lanzándose al vacío para evitar la detención.

En lo que respecta a muertes relacionadas con los controles policiales, especialmente intensos durante la actual crisis sanitaria, ya que no hay que olvidar que desde el 30 de octubre en el Estado francés rige el toque de queda desde las 20.00 o que ha restituído los controles de frontera, el precedente más cercano, siempre de acuerdo a esta fuente, se situaría el 28 de abril pasado en la ciudad de Clermont-Ferrand.

Tras esquivar un control de la Policía, un adolescente de 14 años al volante de un vehículo perdió la vida al impactar en un edificio cercano.

La última muerte por disparos en el entorno geográfico más cercano a Euskal Herria se sitúa el 10 de mayo en una localidad cercana a Burdeos, cuando la Policía intervino en una pelea en una comunidad de vecinos. Los gendarmes fueron recibidos con disparos de fusil por uno de los participante en el litigio. Un gendarme del cuerpo especial GIGN le disparó causándole la muerte.

Según remarca la misma fuente, ninguno de esos doce casos ha sido objeto de investigación, «ya que en Francia es la Policía la que investiga a la Policía» recuerda la web, aludiendo así una cuestión que, pese a los anuncios de reformas a cargo de los sucesivos ministros de Interior, no se termina de cambiar, como es que las investigaciones de hechos que implican a agentes corran a cargo de la «Policía de Policías», un organismo interno que decide cómo y cuándo una investigación pasa a la mesa de la Fiscalía, de cara a la apertura de un eventual procedimiento judicial. La fuerte presión de los sindicatos policiales tiene bastante que ver en el mantenimiento de ese statu quo.

La base de Bastamag

La base de datos más completa respecto a las consecuencias de un modelo policial fuertemente influenciado por la «doctrina antiterrorista» impuesta en el Estado francés a raíz de los sucesivos ataques yihadistas, que han causado desde 2012 la muerte de 263 personas en el Hexágono, es la elaboradorada por Bastamag.

En todo caso, la web no parte de la pasada década a la hora de calibrar las consecuencias de la intervención policial. Viaja bastante más atrás a la hora de dar cuenta de las fatales consecuencias de un modelo de una forma u otra responsable de la muerte de 747 personas en el periodo 1977-2020.

La mitad de esas víctimas tenían menos de 26 años de edad. Llama la atención el gran número de fallecidos menores de edad, ya que en el informe se recoge la muerte de 11 niños y de 71 adolescentes con edades comprendidas entre los 13 y los 17 años.

De esas 746 personas, 444 murieron tras emplear la Policía sus armas de fuego. Las partes del cuerpo más afectadas por los disparos: cabeza, corazón y nuca.

En la carretera, donde murió la mujer de 37 años de edad que recibió varios disparos en un control, en Baiona, fallecieron antes otras 108 personas, por lo habitual en persecuciones.

Destaca bastamag que más allá de las operaciones o intervenciones consideradas más peligrosas, otras intervenciones a priori banales «pueden convertirse en sucesos mortales».

En un gesto no por repetido menos indicativo de la progresiva vigilancia policial que se impone en las calles francesas, 169 personas han muerto en el Hexágono en las cuatro décadas analizadas en el informe de Bastamag, en el marco de un control de identidad.