
El ministro de Interior, Fernando Grande-Marlaska, ha asegurado en Gasteiz que las «víctimas del terrorismo» han sido el «baluarte» que hizo posible que la sociedad «hiciera frente» a ETA y se «derrotase la barbarie». Lo ha hecho durante la presentación del primer volumen de la trilogía ‘Historia y Memoria del Terrorismo en el País Vasco’, que abarca el periodo 1968-1981, en el Centro Memorial Víctimas del Terrorismo.
El ministro, con sus palabras, ha dejado claro que en su opinión no ha habido en la historia de Euskal Herria más «barbarie» para «derrotar» que la actividad de ETA. Ni más víctimas que las causadas por esta organización. Algo que en buena parte comparten los autores de la obra presentada, que dedican 514 páginas a ETA y apenas 68 a lo que denominan como «terrorismo ultraderechista y parapolicial». Hay que tener en cuenta, además, que el periodo relatado es el de 1968-1981, prácticamente todo él dentro del periodo de la dictadura franquista.
También llaman la atención los títulos de cada sección. Las más de quinientas páginas dedicadas a ETA están divididas por capítulos en sus ataques contra la Guardia Civil, contra la Policía, contra «alcaldes y cargos franquistas», «persecución contra la derecha y el centro-derecha», «plata y plomo, el acoso contra el colectivo empresarial», «un símbolo de acero y hormigón, la campaña contra Lemoniz» y la «uniformización social del terrorismo».
En estos capítulos hay secciones como «gallegos, extremeños... coreanos», «los rumores apuntan, ETA dispara», «matando uniformes», «hacia la construcción social de la víctima perfecta», «1978, la extensión del miedo», «emboscadas contra la Constitución», «bombas y disparos contra el Estatuto», «el exterminio de UCD» y «¡ETA, mátalos!: cementerios de odio».
«El contexto»
Sin embargo, el capítulo referido al «terrorismo ultraderechista y parapolicial» arranca significativamente con el apartado «el contexto histórico de su nacimiento». Tiene otros como «el terrorismo ultra en la Transición (1976/77): incontrolados y venganzas», «ojo por ojo y diente por diente», «el Batallón Vasco Español en el triángulo de la muerte», «el acoso a los ‘refugiados abertzales’ en el País Vasco francés», «la acción de otras tramas ultras» y «violaciones y asesinatos. Una sombra nunca confirmada»
Como puede comprobarse, la carga connotativa de la elección de palabras en cada parte del libro es muy distinta.
Según la nota del Ministerio español de Interior, este proyecto, emprendido con la colaboración del Instituto Historia Social ‘Valentín de Foronda’, de la UPV-EHU, ha sido posible después de la investigación en más de 26.000 documentos, más de 2.000 actas de ayuntamientos relacionadas con atentados o «actos terroristas» en diferentes localidades vascas, y 40 entrevistas en soporte audiovisual con víctimas, testigos y protagonistas.
El ministro, acompañado por el historiador José Antonio Pérez, coordinador de la publicación, ha defendido en su intervención la importancia de la memoria «para conjurar la vuelta del terrorismo». Ha señalado que «el recuerdo es una vacuna contra el fanatismo, la radicalización y la fascinación por las armas. Es el estímulo de una sociedad cívica, democrática y tolerante». «Libros como el que hoy presentamos son la mejor garantía para no repetir el pasado dramático del terrorismo», ha concluido.
Las palabras de Marlaska
En su discurso, el ministro Fernando Grande-Marlaska ha afirmado que «las víctimas del terrorismo, a las que muchas veces se ha olvidado y no se han tenido suficientemente en cuenta» por parte de la sociedad, son «el baluarte necesario que ha conllevado que la sociedad hiciera frente, de una forma efectiva, a la lacra del terrorismo» y se consiguiera que «esos principios democráticos firmemente consolidados, derrotaran a la barbarie».
El ministro alabó la labor del Centro Memorial de Víctimas del Terrorismo y destacó que se trata de una institución «para trasladar valores democráticos, ética pública, democracia, y recordar que aquello que sucedió durante más de cincuenta años» Fernando Grande-Marlaska subrayado el centro memorial quiere salir a la sociedad y «contaminarla, recíprocamente en sus valores fundamentales».
Denuncia de la Asociación 3 de Marzo
La Asociación 3 de Marzo ha denunciado a través de las redes sociales lo que califican como «bochornosa e indignante mención» del Centro Memorial de Víctimas del Terrorismo a la masacre del 3 de marzo de 1976 en Gasteiz. Según recogen a través de una imagen, en un panel dedicado a «al periodo 1976-1983, se dice que nuestros compañeros y familiares ‘perdieron la vida’», mientras que en otros casos, se habla abiertamente de «asesinatos».
En un punto de la visita al Centro Memorial se encuentra un texto referido a «los obstáculos en el camino de la democracia». En él se lee que «el 3 de marzo de 1976 cinco obreros perdieron la vida por disparos de la policía armada en Vitoria-Gasteiz. La dictadura, en descomposición, respondía con una masacre a las reivindicaciones políticas y laborales. Pero el cambio era imparable. Los terroristas, indiferentes, incrementaron su actividad criminal. Los GRAPO retuvieron simultáneamente a Antonio María Oriol y Emilio Villaescusa. Los secuestros y asesinatos de Ángel Berazadi, José María Ryan y Alberto Martín Barrios conmocionaron a la sociedad y despertaron protestas pioneras contra ETA».
Junto a su denuncia, la Asociación 3 de Marzo hace una petición a las instituciones vascas, con el mensaje de «insistimos: deben abandonar ese patronato y no alimentar más el modelo español de impunidad».

Imputan a tres concejales del PNV de Getxo y tres técnicos por el derribo del palacete

Tortura jasan eta ozen salatu zuen Susana Atxaerandio gasteiztarra zendu da

Euskal Estatuaren oinarriak jartzeari ekin dio Sortuk, egitekoa eta zuzendaritza eraberrituz

Más de 100.000 vascos han dejado por escrito cómo quieren que sea el final de sus vidas

