Dos jóvenes hartos de la precariedad crean una app gratuita para denunciar explotación laboral

La aplicación Jobstice recibe quejas por maltrato o violaciones de convenio y aconseja jurídicamente sin ánimo de lucro. A través de sus redes sociales, difunden los casos más gravosos. El Top Esclavista y otras peculiaridades forman parte de las creaciones de siete veinteañeros.

La aplicación Jobstice recibe quejas por maltrato o violaciones de convenio y aconseja jurídicamente sin ánimo de lucro. (NAIZ)
La aplicación Jobstice recibe quejas por maltrato o violaciones de convenio y aconseja jurídicamente sin ánimo de lucro. (NAIZ)

«Esto empezó al principio como una especie de contragolpe, como una respuesta a la precariedad que estábamos experimentando al entrar al mercado laboral. Pero, según fue avanzando el proyecto, se convirtió en un servicio social», explica Jorge García Torres, quien tuvo la idea de crear Jobstice, una aplicación para denunciar de forma anónima y gratuita situaciones de explotación laboral en todo el Estado.

La app ya lleva casi dos mil descargas y ha sido relanzada hace unos días, pero comenzó hace un par de años en su versión primigenia, Slave Job. «Decidimos cambiarle el nombre, aprovechamos para hacer una actualización (del software), cambiarle el logo, hacer algún ajuste… y a fines de julio hicimos el relanzamiento», explica en entrevista con NAIZ el joven García Torres, un madrileño de 26 años que, junto a su amigo cocinero, comenzó en 2018 a darle vueltas a la idea y desarrollar el proyecto.

Recuerda que cuando empezó en el mercado laboral, trabajaba para una empresa «y las condiciones eran una mierda: ganaba 820 euros netos, libraba cinco días al mes, trabajaba de lunes a sábado y con horario partido». «Un día estaba en el metro, a las 7 de la mañana, y pensaba que lo peor de mi situación era que encima no me podía quejar, porque te echan y contratan a otro. Había leído noticias que a gente la habían echado por haber leído quejas suyas en Facebook y quise buscar la manera de exponer, de manera segura, las condiciones de ese sitio que me explotaba. Y hablé con mi amigo, que es cocinero y sabe de explotación, y empezamos a desarrollar la idea», relata.

Hoy son siete los jóvenes involucrados en el mantenimiento de la app (abogados, diseñadores y programadores), todos entre 24 y 28 años. Gente que conocían Jorge y su amigo y que se entusiasmaron con la idea de facilitar denuncias de forma segura y cuidando el anonimato a dos bandas: tanto de los denunciantes como de quienes trabajan en la app. De hecho, Jorge señala a NAIZ que solamente él es el que puede hablar con los medios y el único que da su nombre completo, para que el resto de los colaboradores del proyecto (nadie tiene un sueldo) no tenga problemas en sus propios trabajos, porque no tienen la protección legal de un sindicalista.

«Lo hacemos desinteresadamente para darle ayuda al que lo necesite, porque se necesita tener mucha información para poder responder a la explotación. La mayoría son dudas sobre un contrato, ‘consulta de pasillo’ como lo llaman mis compañeros que son abogados. El asesoramiento es gratuito y se les recomienda qué hacer o qué acciones pueden tomar. Ya lo que son demandas judiciales formales no se hace», añade.

Jorge dice que la mayoría de las denuncias que recibe son de Madrid, Barcelona, Sevilla, ciudades vascas y Málaga, pero que las hay de todos lados. «Hemos leído de todo, pero hay ciertas cosas que se repiten mucho, como lo de las horas extras, el no querer dar vacaciones o darlas cuando el jefe quiere, no respetar el tiempo de descanso... Son abusos que están super normalizados», señala.

Top Esclavista y Tablón Público

La app es de descarga gratuita en el sistema Android y, para antes de fin de año, esperan tenerla lista para IOS. Tiene varias peculiaridades, entre ellas que su potencia se amplifica con las redes sociales: @JobsticeOficial en Twitter y @jobstice.oficial en Instagram, en donde se publican las denuncias mejor documentadas, después de un filtro para asegurarse el resguardo de anonimato.

En la app hay un Tablón Público en el que aparecen todas las denuncias anónimas. Para que haya un mínimo de compromiso del denunciante, se pide verificar el correo, se pone un límite a las denuncias por persona y empresa, y los comentarios se pueden denunciar. Para quienes necesiten descargar rabia, la app permite ‘flagelar’ las denuncias y que los usuarios les den  ‘latigazos’ virtuales -en vez de ‘likes’- a las empresas que se denuncian.

También cuenta con el llamado Top Esclavista: cada usuario tiene la posibilidad de utilizar un cronómetro en el que registre las horas extras realizadas no remuneradas. Así va creciendo el indicador de las empresas y van ocupando posiciones en el Top Esclavista, que por estos días tiene en el podio a Tecnocasa, La Mafia Se Sienta a la Mesa e Hipercor.

Algunas denuncias han preocupado a veces a los creadores de Jobstice. Jorge recuerda el caso de una persona (prefieren no decir su género para garantizar el anonimato) que les expresaba ideas suicidas por sentirse hostigada «todos los días, constantemente». «Fue al principio de la app y estuvimos hablando con la persona mucho tiempo, le hacíamos seguimiento. No pudimos ayudarle en términos legales, pero sí fue un apoyo emocional. Todos los días se metían con esta persona. Aquella vez nos dimos cuenta de hasta qué punto esto podía ayudar», recuerda.

Asimismo hace memoria y expresa su sorpresa por un caso que le llamó mucho la atención, de una persona que en un accidente laboral había perdido la mano entera. «Nos sorprendía, porque vimos las imágenes que nos envió mientras trabajaba. Fue ver que por negligencia y un problema con la máquina, un trabajador se fue de su curro sin una mano. Fue increíble», afirma.

Desde el otro lado de la calle, también ha habido réplicas. Algún dueño de una empresa ha intentado censurarlos en Twitter y otro les reclamó si podían especificar en la denuncia cuál era la tienda denunciada, porque se trataba de una franquicia. «Rechazamos poner ubicación por seguridad, porque lo primero es respetar la voluntad de la persona explotada que nos da su confianza y nos cuenta lo que sucede», asegura.

Por el momento, los creadores de Jobstice no han querido incorporar publicidad para no arriesgarse a que por algún Google Ad aparezcan empresas denunciadas. Pero ven el impacto de lo que están haciendo y tienen ganas de agrandar el proyecto. «Con el asesoramiento, le hemos servido de mucha ayuda a alguna gente. Hace poco, por ejemplo, en Valencia una persona recuperó 2.600 euros de sus empleadores gracias a nosotros. Cuando suceden estas cosas, sentimos que no nos hemos equivocado y ya soñamos con pensar qué será del proyecto en cinco años», dice Jorge.

Por lo pronto, anuncia que para antes de fin de año realizarán otra actualización del software y que tienen como objetivo a largo plazo hacer la app en euskara y catalán. «Nos hemos convertido, más que en un emprendimiento, en un proyecto social que lucha contra la explotación y nos da mucha satisfacción», concluye.