La circulación del virus ha caído un 90% tras el pico alcanzado en julio

Los Gobiernos de Lakua e Iruñea han notificado en las dos últimas semanas 2.315 casos de covid, un 90% menos de los que se detectaban a finales de julio, cuando la ola de verano alcanzó su punto álgido.

Varias personas pasean por el Casco Viejo de Bilbo portando la mascarilla.         (Aritz LOIOLA I FOKU)
Varias personas pasean por el Casco Viejo de Bilbo portando la mascarilla. (Aritz LOIOLA I FOKU)

En las dos últimas semanas en Hego Euskal Herria se han notificados 2.315 casos de covid, una cifra demasiado alta para considerar que se puede pasar página respecto a la pandemia –sin olvidar que se trata de un problema global–, pero que son menos del 10% de los que había en el peor momento de la última ola, cuando la cifra de contagios detectados alcanzó cotas inéditas.

En concreto, dos meses antes, el 27 de julio, el número de positivos que se había acumulado en dos semanas era de 25.061, un 91% más que ahora, y durante cuatro jornadas seguidas se superaron los dos mil diarios. Así, los 2.235 casos del 20 de julio, máximo de la pandemia, casi igualan los que se han detectado en los últimos catorce días.

Esta sustancial reducción en la circulación del virus ha provocado que la tasa de incidencia acumulada haya pasado de 875 a 80, con todos los herrialdes en mínimos del último año, menos Gipuzkoa, que en junio llegó a estar con 79 casos por cien mil habitantes, y ahora, con 89, es el territorio con mayor afección.

Por el contrario, Nafarroa, el herrialde más afectado por la ola estival, en la que ha llegado a tener una incidencia acumulada cercana a los mil casos, ha logrado reducirla a 53, y está cerca de romper el suelo de los cincuenta casos por cien mil habitantes.

Situación de «casi normalidad»

Más allá de estas diferencias, la evolución ha sido espectacular en todos los territorios, y se ha producido pese a que las restricciones no han sido, ni de lejos, tan estrictas como en otras acometidas del coronavirus, como las del pasado otoño o invierno, cuando se activó el estado de alarma y se decretaron confinamientos perimetrales y toques de queda. Nada que ver con la situación de este verano ni con las medidas vigentes ahora.

Este dato, con la tasa de vacunación por encima del 80% en el conjunto de la población, abre la opción de un cambio de escenario más pronto que tarde. En este sentido, la consejera de Salud de Lakua dijo ayer que si el virus no «sorprende con una nueva variante u otras circunstancias» como ocurrió en junio «pronto se podría alcanzar una situación casi de normalidad».

«No diremos que ha terminado la pandemia pero sí que convivimos con el virus con normalidad», añadió Gotzone Sagardui durante una comparecencia en el Parlamento, en la que se felicitó porque el descenso de los contagios se ha «trasladado de forma clara a los hospitales».

Respecto a la presión asistencial, explicó que el domingo había 124 personas con covid ingresadas en los hospitales de la CAV, 103 menos que hace quince días, de los que 83 estaban en planta –87 menos que hace dos semanas– y 41 en las UCI –16 menos–. De este modo, el 2,6% de las camas de planta Osakidetza las ocupan ahora pacientes con coronavirus, un porcentaje que está muy por debajo del pico del 18% que se llegó a alcanzar en olas anteriores. Y la ocupación en las UCI por parte de estos pacientes está por debajo del 10% desde hace una semana.

Estos datos, señaló, han permitido situar a Osakidetza en el escenario 1 de los 5 que se diseñaron para luchar contra la pandemia, con lo que la actividad quirúrgica ya sería la normal. No obstante, la consejera también advirtió de la subida de la incidencia semanal del covid, que el sábado era de 36,10 casos por cien mil habitantes y el domingo pasó a 36,37. Es un indicador que apunta a un estancamiento de la evolución después de dos meses de mejora. «Tendremos que estar atentos para saber si es algo circunstancial o consolidado», dijo al respecto.