Imanol Intziarte

Revuelo por la inspección en Txara I: Maite Peña culpa al déficit de enfermeras

Un informe sobre la residencia de mayores Txara I, en Donostia, revela falta de personal y una mala gestión de horarios. La diputada Maite Peña argumenta que en agosto es difícil cubrir las ausencias, pero que las pérdidas en un ámbito se «compensan» con un incremento de horas en otro. 

La diputada foral de Políticas Sociales de Gipuzkoa, Maite Peña, en una imagen de archivo. (Gorka RUBIO / FOKU)
La diputada foral de Políticas Sociales de Gipuzkoa, Maite Peña, en una imagen de archivo. (Gorka RUBIO / FOKU)

Una inspección de la Diputación de Gipuzkoa ha detectado irregularidades relacionadas con la falta de personal sanitario y sobre los horarios prolongados que varios usuarios han pasado acostados en sus camas en la residencia de mayores Txara I, en el barrio donostiarra de Intxaurrondo. Se trata de una infraestructura pública pero que está gestionada por una empresa privada, Biharko Gipuzkoa SL.

El contenido del informe, fechado el 17 de setiembre, lo ha revelado el digital elDiario.es, que remarca que solo se cumplen los ratios de personal exigidos en el equipo de auxiliares. Las vacaciones del médico y las enfermeras no se cubrieron suficientemente, no hay fisioterapeuta aunque sea obligatorio, tampoco servicio presencial de psiquiatría –solo por teléfono– y no hay gente suficiente ni en psicología ni entre los monitores de actividades, que además deben dedicarse también a tareas de recepcionistas.

La inspección, puesta en marcha tras una denuncia de ELA, observó que el servicio de cenas terminaba a las 20.00, y los desayunos no comenzaban hasta las 9.30, lo que supone un plazo mínimo de 13.30 horas sin alimentación. Además, parte de los residentes permanecieron en sus camas más horas de las recomendables, ya que se les acostó pronto y se les levantó tarde.

Una entre 325

Ante el revuelo que se ha generado, la diputada foral de Políticas Sociales, Maite Peña, ha explicado ante los medios que la Diputación de Gipuzkoa realiza anualmente más de 325 inspecciones en los centros residenciales de personas mayores, el 96% sin previo aviso, y «esta es una más de ellas».

En esa línea, ha precisado que la inspección de Txara I está «contextualizada en el periodo vacacional», ya que se realizó en agosto. «Durante todo el verano ha habido un problema importante, no solamente en Gipuzkoa, para poder conseguir sustituir las vacaciones de la enfermería».

En el caso concreto de Txara I durante el mes de agosto ha defendido que «ha habido enfermería todos los días, si bien es cierto que 9 días de los 31 ha habido unas horas menores de enfermería de las que establece el catálogo». Ha apuntado que, «como compensación», ha habido «más horas de cuidadoras de las que debía haber». En cuanto a la sustitución del médico ha indicado que ha sido «compensada por otro profesional del centro».

También ha hecho referencia a los periodos de acueste y levante, y ha considerado que «deben alargarse» porque «si les meten muy pronto a estas personas y tardan más en levantarse están mucho en la cama. Se les ha establecido un procedimiento de mejora para que alarguen en lo organizativo los turnos de acueste, de 19.30 a 21.30, y los turnos de levante, de 7.30 a 10.00 horas».

Peña ha subrayado que estas personas «estaban en la cama, no estaban encerradas» y que «no han estado sin comer, se les ha ofrecido recena».

El informe también advertía de la retirada de la dieta de productos como zumos o yogures. La diputada de Políticas Sociales ha argumentado que «se sustituyen por agua y fruta, por motivos saludables para reducir azúcares».

ELA: «Es una pequeña muestra»

ELA, en una nota, ha asegurado que lo acontecido en Txara I «no es más que una pequeña muestra de lo que acontece en el día a día de los centros residenciales para la tercera edad en Gipuzkoa», y ha recordado que las trabajadoras llevan 252 días en huelga demandando, entre otras cuestiones, que «hay que aumentar los ratios de atención directa, además de contratar a más personal».

El sindicato denuncia que «a las empresas privadas que gestionan este tipo de centros a veces se les olvida que trabajan con personas, no haciendo tornillos, personas que tienen derecho a ser cuidadas de una manera digna». Una situación que se da, ha recordado, «con el amparo de la Diputación de Gipuzkoa, quien subvenciona con dinero público todas estas empresas privadas», y que «es también la responsable de asignar los ratios adecuados» para cuidar a unas personas que «entran a las residencias con unas dependencias cada vez mayores».