Manex Altuna

Uriarte golea en San Mamés aupado por las ganas de renovar el Athletic

Los dueños del club se decantaron con claridad por entregar las llaves de Ibaigane a Jon Uriarte. La nueva directiva que lidera el emprendedor bilbaino convenció a la mayoría de la masa social con una forma de actuación y comunicación diferente a la de sus rivales durante la campaña.

Elizegi cedió el testigo a Uriarte al entregar una camiseta que le acredita como el presidente número 33.
Elizegi cedió el testigo a Uriarte al entregar una camiseta que le acredita como el presidente número 33. (Monika DEL VALLE | FOKU)

Jon Uriarte goleó en las elecciones al Athletic al imponerse en las 24 mesas electorales ubicadas en San Mamés. Es el segundo presidente que obtiene un mayor respaldo en las urnas, después de Josu Urrutia en 2011. Los casi 11.000 votos recibidos demuestran que se ha ganado la confianza de la masa social marcando un mensaje y un perfil propio.

El emprendedor bilbaino de 44 años tuvo que superar dificultades durante el proceso electoral y salió reforzado ante los socios con sus decisiones. Fue el último en salir a la palestra al esperar a que acabara la Liga. Sorprendió al ganar con autoridad las «primarias» de los avales, después de tener que pedir ayuda. Asimismo, superó una «crisis» que casi acaba en renuncia y no le tembló el pulso para prescindir del director deportivo por unos mensajes en twitter que chocaban con los valores que propugna.

La forma de dar a conocer su propuesta e intenciones no ha seguido el modo de hacer convencional. Sin sede oficial ni acudir a debates, tan solo ha ofrecido una rueda de prensa abierta a las preguntas de los medios desde que fue proclamado candidato. Ha dedicado sus esfuerzos a las redes sociales y, desde el inicio, cuenta con fieles admiradores en esos canales.

Ese respaldo también se ha trasladado a la calle. El día de las votaciones llamó la atención la cantidad de personas, de todas las edades, que se le acercaban para hacerse fotografías junto a él. Nadie acertó a identificar el tamaño del fenómeno que se estaba formando a su favor entre los socios. El tiempo dirá si lo ocurrido tiene que ver con algún cambio más profundo en una sociedad que exige novedades o se limita a algún tipo de hastío pasajero con el Athletic.

«Outsider» ante poderes fácticos

La diferencia en las urnas pone en evidencia que recibió un apoyo mayoritario y que logró generar una ola de ilusión. Sacó más de 3.000 votos a Iñaki Arechabaleta y casi triplicó a Ricardo Barkala, que se quedó en 4.200. El presidente del puerto de Bilbo apenas subió unos cientos de votos con respecto a la recogida de avales. Un resultado frustrante teniendo en cuenta la inversión realizada en tiempo y dinero.

Su afiliación al PNV y contar con antiguos directivos resultó un lastre. La candidatura «plural y transversal» no enganchó, a pesar de contar con el aval de cargos de EH Bildu y elaborar un proyecto con responsables deportivos como Ramón Planes y Ainhoa Tirapu. Compartir entrenador con Uriarte en el último momento pudo resultar también determinante para desequilibar la balanza en su contra.

La apuesta por Bielsa sirvió a Arechabaleta para remontar en las preferencias de los socios después de ser el que menos firmas entregó para ser candidato. Volver a escuchar al entrenador argentino sirvió de acicate para muchos seguidores rojiblancos, pero también generó el rechazo de sus detractores que prefirieron optar por un carácter más tranquilo con Valverde. La etiqueta de pertenecer al grupo mediático Vocento tampoco le ayudó.

En cambio, sus éxitos profesionales con la famosa venta de Ticketbis por 150 millones de euros a la multinacional eBay, han catapultado a Jon Uriarte para postularse como la persona idónea para dirigir el Athletic. Ser hijo de Pedro Luis Uriarte -consejero de Lakua en los 80 y BBVA- también ha jugado a su favor para contar con la confianza de los socios veteranos.

Para otros Uriarte ha sido el «outsider» de las elecciones y han apostado por él frente a dos representantes de los poderes fácticos en la sociedad vizcaina. Las denuncias de «ataques» en su contra también contribuyeron en ese sentido, aunque en su candidatura también cuenta con personas vinculadas a la formación jeltzale y con cargos en instituciones y empresas importantes.

El nuevo presidente es consciente de que debe recuperar la armonía en el ecosistema rojiblanco y en su primer discurso enfatizó en la necesidad de «unir» a la «familia» del Athletic. Barkala y Arechabaleta felicitaron al ganador y asumieron con deportividad la derrota. Al mismo tiempo, Aitor Elizegi estuvo habilidoso al diseñar una ceremonia para el traspaso de poderes.

El complicado reto de subir el nivel deportivo

Esa escenificación es un punto de partida para empezar a acometer la «transformación» prometida. El reto de subir al siguiente nivel es mayúsculo. Sus discursos sobre innovación y modernización del club han calado en la masa social y le han aupado a la presidencia. Ahora tendrá que pasar de las palabras a los hechos. Una tarea complicada que se puede convertir en frustración, sino se van satisfaciendo los deseos y aspiraciones de los socios en un mundo del fútbol tan volátil y dependiente del último partido.

Uriarte comentó que en los próximos días se va a reunir con los empleados de todas las áreas del club para hacer un diagnóstico de la situación actual y comenzar a ejecutar su plan. Ponerse a trabajar de inmediato en el ámbito deportivo será primordial.

La presencia de Valverde otorga seguridad y sosiego al proyecto porque el técnico gasteiztarra conoce el club a la perfección. Sabe lo que tiene entre manos y cómo sacarle rendimiento. El inicio de la nueva temporada se presenta apasionante con el estreno de la grada popular en el fondo norte y cinco partidos en San Mamés en las siete primeras jornadas de Liga.

Desde la candidatura tienen que desenvolverse rápido en el mercado para encontrar la figura del CEO que se encargará de la dirección deportiva de toda la estructura. Ya han señalado que no van a incorporar a su proyecto a Ramón Planes ni Óscar Perarnau, profesionales propuestos por las otras planchas.

A expensas de la posibilidad de acometer fichajes como el de Moncayola, hay «overbooking» en la plantilla del primer equipo con el regreso de varios jugadores cedidos. Además, ha trascendido que abogan por la continuidad de Ander Capa y tendrán que tomar una decisión sobre la posibilidad de repescar a Gorka Guruzeta. La pretemporada arranca en julio y el margen de maniobra es reducido.