El pergamino escrito en latín con las fechas más significativas de la vida de Benedicto XVI, introducido en el féretro de ciprés que contiene sus restos mortales, y que será enterrado en las grutas vaticanas destaca que «luchó con firmeza contra los abusos», pese a que este aspecto de su biografía es oscuro y se apunta a que fue uno de los motivos por los que dejó su cargo.
«Luchó con firmeza contra los delitos cometidos por representantes del clero contra menores o personas vulnerables, llamando constantemente a la Iglesia a la conversión, la oración, la penitencia y la purificación», se lee en el documento que resume la vida de Joseph Ratzinger, incluyendo los ocho años como Papa reinante y los diez como Papa emérito.
También se destaca que fue un «teólogo de reconocida autoridad que ha dejado un rico patrimonio de estudios e investigaciones sobre las verdades fundamentales de la fe». Al final, incluye la frase escrita en latín 'Semper in Christo vivas, Pater Sancte' con la fecha de su nacimiento y muerte.
El rogito, como se conoce este pergamino, ha sido colocado junto a las monedas y medallas acuñadas durante su pontificado. Son siete de oro según el número de años, diez de plata según el número de meses y nueve de bronce. Durante la misa funeral en 2005 de san Juan Pablo II –que duró tres horas– se leyó en alto este documento. Además, también se ha colocado el palio, la cinta de lana con cruces que se pone sobre los hombros y que simboliza la potestad de gobierno en una determinada jurisdicción, dentro del ataúd, al lado de su cuerpo y sin vestirlo, como se hace con los obispos eméritos.
Benedicto XVI recibió tres veces el palio, en 1977 como arzobispo de Munich y Freising, en 2002 como decano del Colegio Cardenalicio y en 2005 como Papa, y que se ha colocado junto al cuerpo. Benedicto XVI no será enterrado con el anillo del pescador que usó durante el pontificado, ya que fue destruido en 2013, cuando anunció su renuncia.
Francisco: «Papa sabio»
En su homilía, su sucesor, Francisco, se ha referido a Benedicto XVI como «el Papa sabio» durante la ceremonia a la que han asistido unas 50.000 personas.
Las exequias del papa alemán, concelebradas por 130 cardenales, 400 obispos y 4.000 sacerdotes, han sido muy similares a los de los anteriores pontífices, aunque con algunas diferencias al no ser Benedicto XVI papa «reinante», como que en el Vaticano no se ha declarado día de luto y todo ha permanecido abierto.
Francisco ha destacado la «sabiduría, delicadeza y entrega» que Benedicto XVI «supo esparcir a lo largo de los años» en su homilía, que ha leído sentado debido a sus problemas de rodilla y que ha comenzado con las últimas palabras que Jesucristo pronunció en la cruz según el Evangelio: «Padre, en tus manos encomiendo mi espíritu».
«Como las mujeres del Evangelio en el sepulcro, estamos aquí con el perfume de la gratitud y el ungüento de la esperanza para demostrarle, una vez más, ese amor que no se pierde; queremos hacerlo con la misma unción, sabiduría, delicadeza y entrega que él supo esparcir a lo largo de los años», ha añadido Jorge Bergoglio, que ha hecho muy pocas referencias explícitas al emérito.
Tras el funeral, los restos han sido trasladados a las Grutas Vaticanas, situadas bajo la basílica de San Pedro y donde están enterrados los papas, para ser exhumados en la tumba que perteneció a san Juan Pablo II, por expreso deseo de Ratzinger.
Antes de entrar en la basílica, Francisco se ha detenido de pie algunos minutos y posó su mano delante del féretro.

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