NAIZ

Las protestas contra la reforma judicial de Netanyahu llegan al Ejército israelí

Cientos de reservistas han cesado sus entrenamientos militares en protesta contra la reforma judicial impulsada por el Gobierno ultraderechista de Benjamin Netanyahu. «Regresaremos felices como voluntarios cuando la democracia esté a salvo», han apuntado.

Imagen de las protestas celebradas este sábado en Tel-Aviv.
Imagen de las protestas celebradas este sábado en Tel-Aviv. (Jack GUEZ | AFP)

Hasta 450 oficiales y soldados del la División de Operaciones Especiales de la Inteligencia Militar y 200 de la unidad de guerra informática de las Fuerzas Armadas israelíes han anunciado que cesan sus entrenamientos desde este mismo domingo en protesta por la reforma judicial que impulsa el Gobierno ultraderechista del primer ministro Benjamin Netanyahu.

Los militares informaron el jueves de que cesarían en sus entrenamientos voluntarios. «Vamos a cesar de realizar el trabajo voluntario desde hoy. Regresaremos felices como voluntarios cuando la democracia esté a salvo», ha explicado un portavoz del grupo, identificado como capitán ‘Aleph’, en declaraciones a la televisión pública israelí Kan.

‘Aleph’ ha emplazado a otros reservistas a dejar de realizar el servicio voluntario «hasta que termine este intento de golpe de Estado». «La diferencia entre servir en el Ejército de Putin y servir en las Fuerzas Armadas israelíes se va a eliminar», ha advertido el oficial, que está en la División de Operaciones Especiales de la Inteligencia Militar.

La mayoría de los reservistas son convocados con una orden formal de las Fuerzas Armadas israelíes, pero los militares de la División de Operaciones Especiales y los de las unidades de guerra informática realizan prácticas más a menudo y de forma voluntaria.

300 reservistas de las Fuerzas Aéreas

Este mismo domingo otros 300 reservistas de las Fuerzas Aéreas israelíes, incluidos tripulantes, operadores de drones y controladores aéreos, han anunciado que tampoco realizarán las prácticas la semana próxima.

Han remitido mensajes a sus superiores con copia a la prensa en los que explican que dedicarán su tiempo esta semana a pedir diálogo sobre la reforma judicial y a «luchar por la democracia».

A finales de febrero cientos de reservistas de operaciones especiales publicaron una carta abierta advirtiendo de que cesarían su servicio voluntario si no se lograba un acuerdo. Una semana después las unidades de guerra informática avisaron que dejarían sus funciones si se aprobaba la reforma judicial.

Cientos de miles de personas han salido cada sábado a las calles de las principales ciudades del país durante once semanas consecutivas para protestar contra la reforma judicial porque consideran que otorga el control absoluto de la Judicatura al Gobierno.

Dictamen contra Ben Gvir

En ese contexto, este domingo el Tribunal Supremo israelí ha dictaminado que el ministro de Seguridad Nacional, el ultraderechista Itamar Ben Gvir, no tiene competencia para dar órdenes a la Policía sobre las tácticas a emplear en las manifestaciones de la oposición y para despejar las autopistas que cortan habitualmente los activistas.

Ben Gvir ha visitado los centros de mando de la Policía durante las protestas y ha dado órdenes específicas sobre la respuesta policial a las protestas, pero ahora el Supremo ha dado la razón a una demanda del Movimiento por la Calidad del Gobierno en Israel que denunciaba una politización de la Policía.

«El ministro no tiene permiso para dar órdenes operativas sobre cómo aplicar su política, el modo en el que se utiliza la fuerza o la forma en que se usa la fuerza o los métodos de dispersión de multitudes, las condiciones sobre el momento, lugar o modo en que se gestiona un incidente ni órdenes similares», ha explicado el juez Isaac Amit en su dictamen.

Por tanto el ministro debe «abstenerse de dar órdenes operativas a la Policía, directa o indirectamente». «El criterio para el uso de la fuerza lo ponen los comandantes que están en el lugar», mientras que el ministro «tiene competencia para dar líneas y principios generales», ha remachado.

Nueva versión de la iniciativa

Cabe señalar que el diputado del partido Sionismo Religioso Simcha Rothman, máximo responsable de la polémica propuesta de reforma judicial planteada por la coalición de extrema derecha que sostiene al Gobierno israelí, ha presentado este domingo a sus socios de coalición una nueva versión de su iniciativa.

La nueva propuesta da al Gobierno el control de los dos primeros nombramientos en el Tribunal Supremo durante su mandato, pero exige al menos el apoyo de un diputado de la oposición y de un juez del propio Supremo para realizar más nombramientos, según ha informado ‘The Times of Israel’.

La propuesta inicial ya aprobada en primera lectura en la Knesset, el Parlamento israelí, otorga a la mayoría parlamentaria el control total sobre los nombramientos de jueces sin necesidad de ningún apoyo de la oposición ni de dentro de la Judicatura.

Rothman ha explicado que esta nueva propuesta busca «hacer que tanta gente como sea posible sienta que el Tribunal Supremo es suyo» y que «la gente pueda elegir a sus jueces» mientras «se impide que una fuerza política tome el control del Tribunal Supremo».

La nueva redacción establece que la Comisión de Selección Judicial pase de tener nueve a once miembros, incluidos tres ministros del Gobierno de tres partidos diferentes, tres diputados de partidos diferentes de la coalición de gobierno, dos diputados de la oposición de partidos diferentes y tres jueces del Tribunal Supremo, incluido su presidente.

Los nombramientos se harían por mayoría simple de seis votos para los dos primeros nombramientos durante la legislatura de la Knesset. Los siguientes nombramientos también se harían por mayoría simple, pero entre los seis votos necesarios tendría que haber al menos uno de un diputado de la oposición y de uno de los jueces, con lo que deberá ser un candidato de consenso.

Sin embargo, mantiene que los tribunales no puedan vetar ningún tipo de legislación que sea aprobada por la Knesset, otro de los puntos críticos que rechaza la oposición.