
En su declaración de intenciones, ‘Juniper’ se presenta como una película sobre la decisión que tomamos como personas de vivir y de morir, sobre cómo afrontamos el dolor y aceptamos la vida.
Todo ello se traduce en una trama que se centra en un adolescente autodestructivo que tiene que cuidar de su abuela. Ello desatará una guerra de voluntades que hará que él vuelva a aferrarse a la vida y ella pueda afrontar su propia muerte.
Para mantener semejante reto, el cineasta Matthew Saville tuvo como refuerzo a la gran actriz Charlotte Rampling y a Marton Csókás, encargados de protagonizar un tenso duelo interpretativo.
El director neozelandés plasma en la pantalla los constantes desencuentros e incompatibilidades que presiden la obligada y tensa convivencia entre un joven depresivo, expulsado del internado en el que estudia, y su abuela, una excorresponsal de guerra, enferma, alcohólica, arrogante y malhumorada.
Relato intergeneracional con toques de humor negro, y una Rampling en estado de gracia, en el que la relación entre la abuela de armas tomar y el nieto atormentado y conflictivo terminará por abrir una puerta a la esperanza del encuentro y la complicidad entre ellos.
El amor, el duelo y la superación del dolor por la pérdida sobrevuelan este drama familiar en el que dos seres profundamente heridos y emocionalmente distantes pueden cambiar la vida del otro a pesar de todas las diferencias iniciales, aparentemente insalvables.

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