
Osasuna va al alza; Víctor Muñoz, desatado. Un gol del extremo al que nunca se le acaban las pilas, en el 91, ha hecho justicia absoluta a lo que se había visto en el verde. Todavía después ha rematado el resultado Osambela en otra contra. Delirio final cuando parecía venir otro disgusto.
Los rojillos han jugado los mejores minutos fuera de casa en mucho tiempo desde el minuto 28 al final de la primera parte, impulsados por una banda izquierda en la que Javi Galán ha estado sencillamente colosal (tremendo fichaje low cost) y cada arrancada de Víctor Muñoz sembraba el pánico.
Una combinación entre las dos ha estado a punto de llevarla a la red el extremeño. Y en el córner posterior Budimir no ha perdonado con un toque sutil tras tocar primero Moncayola y luego Herrando. Noveno del croata, como quien no quiere la cosa, y quinto en un mes. La hinchada rojilla en ese córner izquierdo de Vallecas lo gozaba todo desde cerca.
Henchido de confianza, el equipo ha seguido como pide Lisci en estas coyunturas: a rematar al rival. Ha merecido el 0-2 en un doble remate de falta de Rubén García y Javi Galán, este al larguero. La presión alta hacía mella en un Rayo que no conseguía salida limpia de balón ni las transiciones rápidas que lo caracterizan. Los de la franja no habían arrancado mal el partido, pero ahora llegaban tarde a todas. Sorprendentemente Osasuna se adaptaba mejor al pésimo césped del barrio.
Iñigo Pérez se había marchado al descanso muy pensativo y ha metido pólvora con el debutante Ilyas Akhomach y el tanque Alemao, pero el peligro seguía estando en las botas del ‘Barón Rojo’: Víctor Muñoz ha podido generar el segundo en el 48 si mira a Aimar en vez de tirar él. El pelirrojo le ha dado el mediodía a Pacha Espino, reubicado en la derecha en ausencia de Ratiu.
El 0-2 parecía cuestión de tiempo. Sin embargo el Rayo, que ha rematado a puerta por vez primera en el minuto 58, ha hecho el empate en un córner acto seguido. Pathé Ciss le ha cogido la posición demasiado fácil a Herrando. Catena, sancionado, no estaba.
El empate era una prueba sicológica para un equipo que suma revés tras otro fuera de casa. Al equipo le han entrado las dudas entre jugársela a cara a cruz, algo que salió bien hace siete días ante el Oviedo, o retener un punto de mal menor.
Entre medio, tres jugadas dudosas en el área del Rayo han sido saldadas por el árbitro en favor de los locales, otro clásico de los partidos foráneos de esta campaña. Sesma también ha perdonado en un par de tarjetas a los vallecanos por castigar a Aimar. Cuando todo apuntaba a gatillazo, ha llegado el éxtasis.
Vallecas deja otra noticia positiva: el retorno al once titular de Iker Muñoz. El de Alesbes ha aportado velocidad y agresividad, componiendo un doble pivote básico con Moncayola en el que uno y otro podían descolgarse alternativamente. Una fórmula a repetir. Osambela le ha suplido también con energía y tino en la última media hora, además de estrenarse como goleador rojillo. El recién llegado Raúl Moro se ha quedado en el banco.
ALINEACIONES:
RAYO VALLECANO: Batalla; Pacha Espino, Pathé Ciss, Lejeune, Chavarría; Oscar Valentín; Carlos Martín, Pedro Díaz, Isi; De Frutos y Álvaro.
OSASUNA: Sergio Herrera; Rosier, Boyomo, Herrando, Javi Galán; Iker Muñoz (Osambela, m. 65), Moncayola; Rubén García, Aimar (Bretones, m. 80), Víctor Muñoz; y Budimir (Raúl García de Haro, m. 80).
ARBITRO: Miguel Sesma. Tarjeta a Iker Muñoz (m. 37), Pedro Díaz (m. 65), Herrando (m.78).
GOLES: 0-1 Budimir, m. 29. 1-1 Pathé Ciss, m. 58. 1-2 Víctor Muñoz, m. 91. 1-3 Osambela, m. 94.

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