
El cabecilla de la mayor trama de corrupción descubierta en la CAV, el exdirigente del PNV alavés Alfredo de Miguel, condenado a 12 años de prisión, ha conseguido el tercer grado penitenciario. Según ha informado Lakua a NAIZ, el mes de enero quedaron en tercer grado con control telemático Koldo Ochandiano y Aitor Telleria, implicados en la misma trama. Y el pasado mes de septiembre se le aplicó la misma medida a Xabier Sánchez Robles.
En el caso de Alfredo de Miguel el tercer grado ha sido decretado por la Sección de Vigilancia Penitenciaria del Tribunal de Instancia de Bilbo, que ha tomado la decisión en contra el acuerdo de la Junta de Tratamiento y el Centro Directivo de la prisión de Basauri, según fuentes del Departamento de Justicia. A pesar de ello, la decisión es firme, ya que no ha sido recurrida.
De Miguel presentó una queja y la juez la ha estimado, por lo que se le ha concedido dicho tercer grado, pese a haber cumplido únicamente dos años y medio de los 12 a los que fue condenado, ya que ingresó en la cárcel de Zaballa el 6 de julio del 2023, después de que solicitase un recurso de súplica para evitar su entrada en prisión, que fue rechazado veinte días después.
A los trece meses de condena accedió al régimen del artículo 100.2 del reglamento penitenciario, que flexibilizar la clasificación hasta el punto de poder salir fuera del centro a trabajar, aun sin estar en el tercer grado.
Al serle aplicado, De Miguel fue trasladado desde la prisión alavesa de Zaballa a la vizcaina de Basauri. Allí, desde entonces, salía de la cárcel por la mañana para trabajar en una consultoría de Bizkaia y volvía al centro penitenciario a dormir.
Criterio de la Junta de Tratamiento
La Junta de Tratamiento y el Centro Directivo de la prisión de Basauri eran partidarios de que De Miguel continuase en este régimen regulado por el artículo 100.2 del reglamento penitenciario, pero el interno presentó una queja y la jueza la ha admitido, por lo que pasa al tercer grado.
Es la clasificación que permite a internos con evolución favorable cumplir la pena fuera del centro, durmiendo en su domicilio. Se aplica a reclusos con buena conducta que hayan cumplido gran parte de la condena, apoyo familiar y arraigo.
En el caso de De Miguel, accede al mismo dos años y siete meses después de su ingreso en la cárcel alavesa el 6 de julio de 2023. El ingreso en prisión se produjo trece años después de su arresto y tras un largo proceso judicial que finalizó con el fallo del Tribunal Supremo, que también condenó a 6 años y 9 meses y 5 años años, un mes y 15 días de prisión a los exburukides Koldo Ochandiano y Aitor Telleria por delitos de corrupción. Ambos quedaron en tercer grado con control telemático el pasado mes de enero.
Miembros de la ejecutiva alavesa del PNV
El TS señaló que «los tres acusados, prevaliéndose de su capacidad de influencia política como miembros de la ejecutiva alavesa del PNV y de su compañerismo político con personalidades que ocupaban puestos de relevancia en la administración autonómica y municipal, se concertaron para favorecer que determinados organismos de la administración adjudicaran contratos de obras o de servicios a empresarios que estuvieran dispuestos a pagarles una comisión».
«Para encubrir el cobro de estas comisiones, los acusados constituyeron varias sociedades que facturaban servicios ficticios a los empresarios beneficiados. Sociedades que aparentaban no pertenecer a los encausados, pues se constituyeron bajo la titularidad de testaferros», detalla, y pone como ejemplo el caso de Kataia Consulting SL, una firma que «se constituyó a nombre de sus respectivas esposas.
Cabe recordar que también fue condenado a pena de prisión Xabier Sánchez Robles, exdirector de Juventud y Acción Comunitaria del Departamento de Cultura de Lakua, al que el Supremo consideró cooperador de un delito continuado de prevaricación, así como autor de un delito de integración activa en una asociación ilícita y autor de los delitos continuados de tráfico de influencias, malversación de fondos públicos y falsedad documental, por lo que le impuso 7 años de prisión. Quedó en tercer grado el pasado mes de septiembre, dos años y tres meses después de entrar en prisión.

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