
Lo que era una buena noticia, que la Inspección de Trabajo cumpliera con su labor y que publicase una resolución en la que señala que una empresa no ha cumplido con la ley en materia de contratación y que tiene que hacer indefinidos a trabajadores eventuales, se ha convertido en un problema en Volkswagen, que, además, ha dejado en evidencia maneras de funcionar cuestionables desde hace años en la mayor empresa de Euskal Herria.
LAB y ELA denunciaron a la Inspección de Trabajo que los contratos eventuales en Volkswagen no se ajustan a la legalidad. Desde LAB es una práctica que realizan continuamente. En esta ocasión, la Inspección de Trabajo señaló que 239 contratos no se habían realizado de manera adecuada y establecía que 93 de ellos debían convertirse en indefinidos en un plazo de diez días.
Raúl Portillo, delegado de LAB en Volkswagen, recuerda que ya en 2011 la Inspección de Trabajo cuestionó la legalidad de contratos en la planta de Landaben, pero no establecía la obligatoriedad de regularizar la situación. En esta ocasión, en cambio, ha ido más allá, lo que es visto como un avance importante por LAB, ELA y también CGT.
De manera paralela, el Juzgado de lo Social de Iruñea ha señalado que el abono de las pagas variables discrimina a las personas que están de baja laboral, tras una denuncia de ELA. Estas pagas son complementos por productividad a la plantilla. ELA ha criticado la postura de UGT y CCOO en Landaben, que en el juicio se posicionaron a favor de la empresa, cuando en la planta de Martorell de Seat optaron claramente por desvincular estas pagas del presentismo.
No cumplir la resolución
La respuesta de la empresa, en cambio, ha sido la de intentar no cumplir la resolución y recurrir a «las amenazas y a las presiones», según han denunciado LAB, ELA y CGT, que incluyen a UGT y CCOO. Aunque finalmente, han optado por cumplir con la resolución de la Inspección de Trabajo. De este modo, se ha evidenciado la existencia históricamente en Volkswagen de dos modelos sindicales. Por un lado, UGT y CCOO, «que garantizan a la empresa paz social y sumisión absoluta a sus planteamientos», según ha denunciado esta semana Imanol Pascual, coordinador de ELA en Nafarroa. En contraprestación, estos sindicatos marcan a quién se contrata y a quién no, según denuncia el otro bloque, formado por LAB, ELA y CGT, que tiene planteamientos más combativos.
La dirección de Volkswagen, con el apoyo de UGT y CCOO, ha señalado que si cumplía con lo que manda la Inspección de Trabajo se producirían despidos en Landaben, se plantearía un ERE, la contratación se realizaría a través de ETT y se paralizaría el programa de prejubilaciones y de rejuvenecimiento de la plantilla. Todas estas medidas han quedado en suspenso tras el acuerdo del jueves entre dirección, UGT y CCOO.
En este conflicto, no podía faltar el brazo mediático, con noticias señalando que existe «un malestar de una parte de la plantilla por la política sindical de ELA, LAB y CGT» y que «el cabreo es especialmente intenso entre quienes están a las puertas de la prejubilación, que ven en peligro sus planes para retirarse anticipadamente».
Papel de UGT y CCOO
«Yo estoy en la fábrica todos los días y a mí nadie me ha dicho nada», destaca Portillo, que añade que «lo de la ETT no es realmente una amenaza». «¿Qué más da que contraten a través de una ETT o a través de UGT y CCOO como hacen ahora?», pregunta antes de confirmar que el rumor que existe en la calle de que los avisos de nuevas contrataciones los hacen por teléfono los delegados de estos dos sindicatos es cierto. «Cuando lo hemos detectado nos han dicho que se ha tratado de un error», añade.
«Resulta tan vergonzoso y duro de ver lo que es capaz de hacer esta gente [LAB, ELA y CGT]: arruinan fábricas, destrozan personas y familias sin importarles nada», señalaba por su parte la nota que UGT y CCOO hicieron pública.

Para Portillo, la reacción de la dirección de Volkswagen, UGT y CCOO ha sido completamente desproporcionada. «Estamos hablando de 93 contratos que hay que hacer fijos. Y no se trata de una empresa que tiene 200 o 300 trabajadores, sino que en Volkswagen hay casi 5.000. Es asumible porque además existe esa necesidad. Y estamos hablando de que hay que cumplir con la ley», señala. No quieren hacer fijos a 93, pero buscan 400 eventuales más, denunciaron LAB, ELA y CGT en una comparecencia conjunta ante la puerta de Landaben.
Firmeza de la Inspección
Junto a ello, el delegado de LAB percibe que en la Inspección de Trabajo hay una voluntad de hacer cumplir con su resolución pese a las reticencias de Volkswagen. Se trata de una posición que contrasta con la de otras ocasiones, en las que las resoluciones sobre la factoría de Landaben no las tomaba la inspectora correspondiente sino que se decidían en las altas esferas.
Desde LAB se destaca que en Volkswagen hay en estos momentos necesidad de incorporar plantilla, por lo que cumplir con la resolución de la Inspección de Trabajo, en ningún caso, pone en riesgo la viabilidad de la empresa, inmersa en el proceso de adaptación al coche eléctrico e híbrido.
Desde este sindicato se ve más la voluntad de la dirección de la factoría de Landaben de presentar ante la central de la multinacional en Wolfsburg que se tiene controlada la plantilla basándose en la precariedad, aunque sea incumpliendo la legislación en materia laboral.

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