
El billete a La Cartuja se saca en Anoeta. Precisamente, en el estadio sevillano se jugó el derbi que marcó un antes y un después en las rivalidades entre Athletic y Real Sociedad, el más importante en lo que va de siglo. Aunque, el partido de mañana tiene todo el aroma a final, ya que hay un premio gordo en juego: volver a jugar una final, con todo lo que eso conlleva. Un derbi decisivo, en el que el factor emocional y psicológico tendrán mucho peso. Solo habrá final feliz para uno.
Anoeta vestirá de sus mejores galas, es más, rozará el lleno. Además de ello, el club donostiarra quiere calentar motores desde primera hora de la tarde. Así, en la explanada que queda a la altura de la puerta 13, entre el campo y el miniestadio, en la zona frente al Palacio del Hielo, se instalará una zona para la afición que han bautizado como Topagunea, con música en directo y puestos con comida y bebida. Estará abierta desde las 17.00 hasta la hora de inicio del choque, y tras finalizar el mismo hasta la 1.00.
El momento álgido de esa vigilia tendrá lugar a partir de las 19.00, con la llegada del autobús del equipo. Como en las últimas ocasiones, entrará a la zona deportiva por la rotonda del Xanti, de modo que pasará junto a Topagunea antes de rodear el miniestadio y encarar el tramo final desde la rotonda del Velódromo hasta la entrada suroeste de Anoeta, por la puerta 17. Dentro del campo, las personas asistentes al duelo se encontrarán en sus asientos una cartulina de color azul o blanco, para que Anoeta luzca un enorme mosaico cuando los jugadores salten al verde y suene el himno.
El espíritu del 1987
Puede que sea caprichoso el destino, pero la última vez que el conjunto txuri-urdin y rojiblanco se vieron las caras en semifinales coperas en 1987, la Real se impuso con un gol de Bakero que les llevó a la final de la Romareda. Precisamente, contra el Atlético de Madrid, que tiene todas las papeletas de estar en la final. Por lo que se podría repetir final copera.
Vivir una final de su equipo es lo que desea la hinchada txuri-urdin, ya que la de 2021 se quedó huérfana de público por las medidas de la pandemia del coronavirus. En Gipuzkoa hay toda una generación de jóvenes aficionados que quiere vivir la experiencia de desplazarse con sus familiares, amigos o vecinos a Sevilla, teñir la ciudad de blanquiazul y empujar a su equipo hacía otro título copero. Para recordar la última ocasión hay que remontarse a 1988 en el Bernabéu, la Real defendía el título, pero cayó ante el Barça. Por lo tanto, son 38 años sin estar presentes en una final con público.
Matarazzo es el artífice que está iluminando el camino hacía Sevilla. Acumula una sola derrota en 12 partidos y fue ante el Real Madrid en su casa. El estadounidense ha revitalizado al equipo, está sacando la mejor versión de sus pupilos y ha vuelto a unir a jugadores y afición.
Una afición que no ha dejado de soñar desde el primer rival copero en tierras gallegas contra el Negreira. La Real ha tenido un camino más complejo, con más eliminatorias a la espalda, y por lo tanto más obstáculos que superar.

Ahora, no quiere morir en la orilla, aunque se podría decir que están más cerca de Sevilla que el conjunto bizkaitarra: mejores sensaciones, un gol de renta y con el factor campo a favor. Aunque, en el fútbol todo es impredecible, y los donostiarras tendrán que intentar ahuyentar los fantasmas de aquel Real-Mallorca de 2024.
Para el encuentro no estarán disponibles Odriozola y Kubo. Pero, en una lista sin potrillos, figuran Barrenetxea, Sucic, Zakharyan y Oskarsson. En la rueda de prensa, Matarazzo ha confirmado la presencia de Marrero bajo palos en un duelo en el que los porteros tienen una trascendencia brutal en el resultado.
También se ha referido al regreso de varios jugadores claves como Sucic o Barrenetxea: «Los dos están aptos para jugar 60 minutos y, por lo tanto, son aptos para ser titulares».
«Me gustaría ver a una Real que juega para ganar. El partido empieza 0-0 y queremos ganarlo. Tenemos que defender, obvio, pero para tener buenas sensaciones durante el encuentro tenemos que atacar y ser agresivos. El Athletic lo dará todo para remontar y somos conscientes de que nos espera una dura batalla», ha enfatizado el técnico de New Jersey.
León herido, pero con vida
‘Nunca dejes de creer, nunca dejes de intentarlo’, es el lema que está luciendo la entidad rojiblanca en las horas previas al partido. La última racha de victorias de los leones ha llenado de esperanza el vestuario. Cierto es que tras el partido de ida, el Athletic ha salido reforzado en febrero: tres victorias consecutivas y un empate en Vallecas.
Aunque, detrás se esconde una realidad innegable, el equipo rojiblanco sigue teniendo graves carencias atrás –no mantiene la portería a cero desde el 18 de diciembre ante el Ourense– y sigue sin atacar la portería rival con demasiado peligro, la mejoría es leve. Veremos si es suficiente como para ganar en Anoeta. De hecho, el equipo bilbaíno no gana en Donostia desde marzo de 2017 con goles de un joven Iñaki Williams y Raúl García.

Para volver a repetir un triunfo en tierras guipuzcoanas, Valverde no podrá contar con su estrella Nico Williams ni con el cerebro del equipo que es Galarreta. El eibartarra cayó lesionado en Vallecas, y con eso el Athletic pierde visión de juego en la medular y sobre todo creatividad con el balón. Galarreta se une a otras bajas como las de larga duración de Egiluz, Prados y Sannadi.
En cambio, ‘Txingurri’ ha recuperado a Jauregizar y a Berenguer, quienes ya tuvieron minutos en Vallecas. El que seguro que será titular es el de Bermeo. Imprescindible para Valverde con la lesión de Prados, como Gorrotxategi en la Real tras la marcha de Zubimendi, los dos jóvenes han demostrado ser los líderes en ambos conjuntos, y serán claves en el partido.
Para alcanzar la séptima final de copa desde 2009, Valverde también contará con su referencia ofensiva: Gorka Guruzeta, que registra 13 dianas este curso y está con la flechita para arriba en 2026, postulándose como uno de los mayores goleadores del año junto a Kane y Mbappé. Entre enero y febrero ha marcado nueves goles en todas las competiciones. En el plano defensivo, Lekue volverá a ser el encargado para frenar a Guedes.
Una amplia expedición zuri-gorri mañana pondrá rumbo a Donostia, dónde realizarán una despedida al bus a la salida del hotel Arima del paseo Miramón a las 18.30 horas. Los aficionados rojiblancos se aferran a las eliminatorias ante el Espanyol en 2015 o la de Granada en 2020, en las cuales, a pesar de jugar el segundo partido de semifinales fuera, jugaron la final.
Posibles alineaciones:
Real Sociedad: Marrero; Aramburu, Jon Martin, Zubeldia, Sergio Gómez; Turrientes, Gorrotxategi; Guedes, Soler, Pablo Marín; Oyarzabal.
Athletic: Padilla; Lekue, Laporte, Vivian, Yuri; Jauregizar, Rego; Sancet, Iñaki Williams, Navarro; Guruzeta.
Árbitro: Soto Grado (principal), Figueroa Vázquez (VAR).

Ahanzturaren aurkako musika: Martxoaren 3koa gogoratzeko 50 abesti

Sarandon se interesa por los presos vascos antes de los Goya: «Estaban en cárceles muy lejanas»

Condenan a dos años por golpear a su mujer al coronel responsable del polígono de Bardenas

EEUU e Israel atacan a Irán y dan por muerto a Ali Jamenei

