Ramon Sola
Aktualitateko erredaktore burua / Redactor jefe de actualidad

Pradales da largas a la oferta de EH Bildu de un pacto como el de Agirre ante la «nueva era»

La referencia del lehendakari Agirre, a semanas del 90 aniversario de su gobierno, ilumina una coyuntura análoga. Su sucesor Imanol Pradales y el portavoz de EH Bildu, Pello Otxandiano, coinciden en que llega «una nueva era» pero no han puesto el mismo énfasis ante la necesidad de pactos de país. 

Otxandiano sigue el discurso de Pradales.
Otxandiano sigue el discurso de Pradales. (Raul Bogajo | Foku)

Coincidencia en el diagnóstico y acercamiento en las soluciones, pero nada sellado ni quizás maduro. Es lo que ha reflejado el pleno de política general del Parlamento de Gasteiz en la dialéctica principal entre el Gobierno de Lakua y EH Bildu, encarnada por Imanol Pradales y Pello Otxandiano.

Ambos han hablado de una «nueva era», marcada por diversas crisis y a la que se suma la ola ultraderechista que puede inundar también Madrid y salpicar a Euskal Herria. Frente a ella, EH Bildu apuesta rotundamente por acuerdos de país y por aumentar el nivel de soberanía a la mayor cota posible. Pradales agradece la disposición pero, como ya hizo en el debate de hace un año, asegura no fiarse del todo. No obstante, a nivel personal garantiza su implicación si tuviera que poner la cara.

En este contexto inquietante, que contrasta con el sosegado ambiente del debate de este jueves, una referencia histórica pertinente y un asunto actual determinante:

El símbolo es José Antonio Agirre, evocado en sus discursos por su sucesor Pradales y por Otxandiano casi a partes iguales, a escasas tres semanas del 90 aniversario de su gobierno integrador y antifascista.

Y la oportunidad consiste en pactar un nuevo estatus que permita elevar y blindar cotas de soberanía, para lo que el lehendakari ha dicho tener disposición de liderazgo posterior. El portavoz del PNV, Joseba Díez Antxustegi, ha dejado caer que hay cuestiones ya pactadas «entre las tres tradiciones políticas» (PSE incluido) pero ha pedido «lealtad y discreción» porque «queremos que salga bien».

En un tono absolutamente sereno, mayormente constructivo y sobre todo radicalmente alejado de otros parlamentos estatales, las diferencias entre los tres principales intervinientes han girado en torno a los grados de confianza. Otxandiano, por ejemplo, ha saludado las referencias del lehendakari a Agirre pero instándole a «pasar de las palabras a los hechos». Por su parte, Pradales cree que «habrá que ver en la práctica» si EH Bildu quiere acordar lo sustancial y le ha puesto como prueba del algodón algunas ‘tareas’: «Presupuestos, Jauzia Gara, seguridad, inteligencia artificial…» 

Otxandiano ha lamentado el afán de marcar diferencias desde el PNV cuando este lehendakari tiene «las mejores condiciones» hasta la fecha para llegar a grandes pactos

 

Como indicador añadido del grado de relación entre ambas fuerzas, mientras Otxandiano destacaba que en los temas sustanciales de estos dos años de legislatura ha ido creciendo «un suelo de acuerdo» entre Lakua y EH Bildu, Díez Antxustegi ha preferido remarcar las cuestiones en que hay diferencias entre ambas fuerzas. Algunas son menores y otras están algo retorcidas en su argumentación: «No al Pacto de Salud, no a la Ertzaintza, no al Ararteko…», le ha reprochado.

La invocación general y constante a aquel lehendakari que plantó cara al franquismo ha sido completada en la réplica por Otxandiano con patente desazón. Ha explicado que cuando se puso en marcha la campaña de Lakua en recuerdo al 90 aniversario pensó que era una buena oportunidad de acercamiento, «y no entiendo por qué hay un empeño en remarcar las diferencias y no los elementos comunes», ha lamentado.

El portavoz de EH Bildu ha subrayado que la apelación a un pacto como aquel «no es un capricho» y menos aún supone que su fuerza quiera entrar al gobierno, ni mucho menos, sino que es una necesidad de país.

Pradales: «No tengo miedo a mojarme»

EH Bildu ha formulado su mano tendida en términos de «corresponsabilidad» pero Pradales ha puesto en duda el concepto y le ha achacado inmovilismo espetándole que «hay que mojarse». «Yo no tengo miedo a mojarme, no me esconderé», ha prometido el jefe de gobierno de Lakua sobre la cuestión concreta y nuclear del nuevo estatus. «Y mojarse es mo-jar-se –ha recalcado–, aunque en casa haya tensiones». 

Sin embargo, al mismo tiempo Pradales ha abogado, parafraseando a Juan José Ibarretxe, por que «a veces es mejor ir más despacio para no dejar a nadie atrás». Sonaba a concesión al PSE, como fuerza más reticente a un acuerdo a tres bandas, pero a Andueza no le ha gustado: «No me invoque a Ibarretxe –le ha pedido el líder del PSE al lehendakari–; mejor cite a Agirre, que ahí sí nos vamos a entender».

Qué hacer frente a la ola

En lo que no hay duda aparentemente es la necesidad de prevenirse ante lo que viene, aunque Pradales lo ha definido en términos algo posibilistas al hablar de «aprender a navegar esas aguas». Como Díez Antxustegi, el lehendakari se ha mostrado bastante comprensivo con los ultraderechistas de nuevo cuño, subrayando que muchos pueden ser familiares o amigos. 

Desde otro prisma, Otxandiano ha considerado que ese auge tiene que ver con la inseguridad que mucha gente siente ante sus propias vidas. Y por eso ha hecho ver a Lakua que no contribuye a dar certezas haber rechazado las ILP por las pensiones dignas o el salario mínimo vasco, que iban destinadas precisamente a las personas más vulnerables. El Movimiento de Pensionistas de Euskal Herria se ha concentrado de nuevo en la calle. 

Andueza ha hecho mucho menos énfasis en la posible irrupción de la ultraderecha, quizás por no desalentar más la opción de Pedro Sánchez: «Les veo un poco derrotistas», ha espetado a Otxandiano. Sobre el nuevo estatus no ha aportado pistas y ha repetido argumentos habituales como que «queremos un Estatuto de derechos, no de identidades». Esta vez ha evitado las descalificaciones al PNV que sí ha repetido los últimos días. 

IA, PISA y vivienda

La «nueva era» va más allá del auge del autoritarismo y ello también ha impregnado las siete horas de debate. Incluye por ejemplo el despliegue fulgurante de la inteligencia artificial, que EH Bildu ha pedido abordar de modo específico al vaticinar grandes cambios, aunque Andueza se ha mostrado despreciativo con el diagnóstico. También está el paralelo impacto de las tecnologías sobre la educación reflejado por el descalabro del informe PISA, del que se ha hablado largo y tendido y sobre el que Pradales ha anunciado medidas como el impulso a la lectura. 

El problema de la vivienda y los ataques al euskara han sido los otros temas principales de debate en este pleno de política general. Jon Hernández (Sumar) ha cargado contra las políticas «de derechas» y el abandono de servicios públicos, mientras Javier de Andrés (PP) ha hecho lo contrario, intentando ridiculizar la educación pública y criticando el fomento al euskara.