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Un año sin Cabacas

Estos días se cumple un año de la fatídica carga policial que se llevó por delante la vida del aficionado del Athletic Iñigo Cabacas. Un año en el que la justicia apenas ha avanzado en su cometido de esclarecer los hechos, ya que ni un solo agente de la Ertzaintza ha sido imputado hasta ahora.

Pancarta en recuerdo de Iñigo Cabacas en San Mamés. (Jon HERNAEZ/ARGAZKI PRESS)

El 5 de abril de 2012, varios aficionados del Athletic celebraban en el barrio de Indautxu de Bilbo la victoria de su equipo frente al Shalke 04 alemán cuando, sin motivo alguno, la Ertzaintza cargó contra la multitud reunida en torno a la herriko taberna. El aficionado Iñigo Cabacas, de 28 años de edad, fue gravemente herido en la cabeza. Cuatro días después, murió en el hospital debido a la lesión producida por una bala de goma, tal y como certificó la autopsia.

Ha pasado un año y la justicia no ha imputado ni a un solo agente por la muerte de Cabacas. Tampoco la propia Ertzaintza ha realizado ninguna investigación para esclarecer los hechos. Más bien al contrario, la consejería de Interior, sobre todo a través de su exresponsable, Rodolfo Ares, se ha dedicado a poner palos en las ruedas y a atacar a los que han intentado poner negro sobre blanco y exigir responsabilidades.

La tergiversación de la verdad comenzó pocas horas después de la muerte de Cabacas, cuando Ares anunció –instantes antes de que la autopsia confirmase la bala de goma como causante del fallecimiento–, que «todas las hipótesis» estaban abiertas. Dos días después, y en comparecencia parlamentaria, el propio Ares acusó a los testigos de no decir la verdad e hizo referencia a una supuesta batalla campal para justificar la actuación policial. Un año después, sigue sin aparecer rastro de dicha batalla campal y, según pudieron saber GARA y NAIZ, la juez Ana Torres tiene en sus manos una secuencia de los hechos del 5 de abril aportada por la propia Ertzaintza en la que se esclarece que la orden de cargar se dio desde la comisaría de Deustua, pese a que los agentes sobre el terreno señalaron a sus superiores que «no hay incidentes» y que «la situación está controlada».

Contra el Ararteko y la acusación particular

Ares también arremetió contra aquellos que intentan esclarecer los hechos, entre otros el Ararteko, Iñigo Lamarca, que acusó a Interior en más de una ocasión de no ofrecerle la información para investigar los hechos. Algo a lo que Ares respondió continuamente señalando que Lamarca no tenía «la competencia» para investigar los hechos, incluso cuando el Ararteko concluyó, el pasado 4 de diciembre, que el uso de la fuerza por parte de la Ertzaintza en los casos de Cabacas y de Xuban Nafarrate no estaba justificado.

El enfrentamiento subió de tono con la abogada de la acusación particular, Jone Goirizelaia, a la que Ares acusó de declaraciones «falsas y calumniosas», en referencia a las declaraciones de la letrada sobre el poco interés mostrado por el entonces responsable de Interior por la familia de Iñigo Cabacas.

No ha sido la única crítica de la acusación particular, ejercida por la familia Cabacas Liceranzu, al modo en el que se está llevando la investigación sobre la muerte de su hijo. De hecho, la familia se ha convertido en la parte más activa de la investigación judicial, sobre todo una vez constatada la falta de interés de la Fiscalía, a la que la acusación particular acusa de «pasividad».

Homenajes en el aniversario

Familiares y amigos de Iñigo Cabacas han llevado a cabo diferentes actos en memoria del joven aficionado del Athletic, que comenzaron el 5 de abril con un emotivo homenaje en el lugar donde cayó malherido. El 9 de abril se presentó un documental que recompone lo sucedido hace un año a través de testimonios y datos. Los actos se retomaron dos días después, con una mesa redonda en la que participarán ‘Stop Bales de Goma’, Joseba Nafarrate –padre de Xuban Nafarrate–, el profesor de la UPV Txema Ramírez de la Piscina, miembros de ELA Ertzaintza y el coordinador de Lokarri, Paúl Ríos. Para finalizar los actos de homenaje, el 13 de abril una manifestación recorrió las calles de Bilbo.