Gasteiz Calling, reflejo de quienes labraron el punk-rock y el jarkore
Cuando un festival cuenta en su programación con nombres como Stiff Little Fingers, Buzzcocks, Sham 69, Sick of it All, Perkele, Discharge, Madball, One Way System o Snuff, y entre otros, significa que está en la lista de los grandes encuentros. Otra cuestión es que al celebrarse en noviembre, 10 y 11 (Iradier Arena), parezca que no pueda poseer un estatus alto por estar fuera de la temporada festivalera, pero sus tres impecables años certifican su peso.
Tercera edición de Gasteiz Calling, un festival que brotó inesperadamente y encontrando un hecho diferencial que parecía imposible: pero ahí estaba el punk-rock y el jarkore enarbolando su bandera y su trascendencia en la historia. Gasteiz Calling toma el mástil y encuentra que gran parte de las formaciones que escribieron lo mejor de ambos géneros aún se hallan en activo, no sin regresos, pausas, y heridas de guerra. Lo dicen los organizadores, pero tampoco exageran mucho: «Esta edición es por lo menos el doble de bestia que las anteriores».
El festival parte del esfuerzo de la sala Jimmy Jazz de Gasteiz, que está realizando una labor cultural admirable tanto para su ciudad como para Euskal Herria mediante una programación regular y cuidada que trasciende.
Asimismo a la popular sala se le une la promotora catalana HFMN, con una red neuronal de contactos que facilita enormemente la posibilidad de materializar Gasteiz Calling. Las iniciales responden a la socarrona frase Hardcore For My Nous (Harcore por mi nariz).
Gasteiz Calling comenzó hace tres años con un único día y en setiembre, un mes complicado por los gastos seculares del estío y las vacaciones. Ahora se ubican en noviembre y apuesta por dos días, el director de HFMN, David Peret, comenta: «Queríamos escaparnos un poco de la competitividad de los festivales de verano. Además nos hemos aliado con dos festivales que se celebran este mes en Holanda y Estado francés, lo que facilita que ciertos grupos puedan estar presentes al contar con tres fechas al menos aseguradas».
El primer año salió muy bien, Bad Religion son como una institución entre el jarkore melódico y se notó. Bajó un poquito el público en la segunda edición y esperan una buen entrada general el viernes y sábado próximo. «Es cierto que Bad Religion son, en cierta medida, parte del mainstream (tendencia mayoritaria o dominante), pero no queremos dirigir el festival a que dependa de un gran nombre. Preferimos que sea el todo», matiza Peret.
Al respecto de la limitación de nombres conocidos opina que ya tienen un buen número de grupos para la siguiente edición y que no van a tener que repetir, además no se descarta que el festival amplie su área estilística, siempre dentro del rock.
«También estamos combinando veteranos con gente joven, como en esta edición. Los suecos The Baboom Show están pegando con fuerza», señala David Peret, aunque reconoce que se necesitan los nombres con poso para poder reunir a cerca de cinco mil aficionados.
Entre las bandas locales, este año se cuenta con el regreso de Quemando Ruedas y Parabellum, más Radiocrimen.