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Los avatares de la dispersión, en un hilo de Twitter

Un familiar de uno de los jóvenes encarcelados por una pelea de bar en Altsasu relata en una veintena de tuits cómo es el viaje al que se enfrentan los allegados todos los fines de semana para compartir 40 minutos de comunicación.   

Una de las centenares de prostetas que se ha llevado a cabo. (@Altsasugurasoak)

Fernando Pozueta tío de Adur Ramírez de Alda, uno de los jóvenes de Altsasu que se encuentra en la cárcel por una trifulca con dos guardias civiles en un bar y por la que ocho jóvenes se enfrentan a una pena de 375 años de prisión, detalla en este hilo de Twitter la ida y vuelta a la cárcel en la que mantienen preso a su sobrino.

«Toca el despertador. Ducha, desayuno y salgo hacia Altsasu». Así arranca el hilo en el que Pozueta desgrana todo un día de viaje para cuarenta minutos de comunicación con su sobrino. Los 500 kilómetros que separan Iruñea de la prisión de Aranjuez «acojonan», tal y como remarca, y más aún en pleno invierno. Cabe recordar que el padre y los abuelos de Ramírez de Alda sufrieron a finales de junio un accidente a la altura de Burgos, cuando regresaban de visitarle.

Además de los avatares del viaje, Pozueta asegura «tener el estomago encogido» ante el juicio que el 16 de abril arrancará en la Audiencia Nacional española. Su sobrino se sentará, junto a siete altsasuarras más, ante un tribunal que solicita para ellos una pena de 375 años de prisión.

Pozueta denuncia «la injusticia, la manipulación, el odio, la venganza, los intereses políticos y la crueldad» que sufren las personas afectadas por este caso y como colofón al hilo de Twitter espera encontrar el 14 de abril «una ciudad de Iruñea impresionante, repleta, que grite a este país que este no es el camino y que lo sucedido no es terrorismo», en alusión a la manifestación convocada en apoyo a los jóvenes.

El hilo ha logrado una notable repercusión en Twitter y decenas de mensajes de solidaridad y asombro ante todo lo que supone el caso de los jóvenes de Altsasu, y en especial, al día a día al que tienen que hacer frente los familiares de los presos alejados de sus hogares.

Incluso el propio Fernando Pozueta se mostraba sorprendido ante la ola de apoyo.