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El Tribunal de Casación rechaza calificar de violación la agresión múltiple y repetida a Julie

El Tribunal de Casación de París ha echado hoy atrás la petición de recalificar como «violación» la acusación por «abuso» que ha impedido hasta la fecha que se haga justicia a una joven, Julie, que siendo menor de edad sufrió reiteradas violaciones que implican a una veintena de bomberos de París.

Una de las muchas movilizaciones de los colectivos feministas en apoyo a Julie, en París. (NAIZ)

El Tribunal de Casación de París ha dado hoy la espalda a la petición de la defensa de recalificar como «violación» la causa por «abuso» que se sigue en el caso de Julie (nombre figurado), y que ha impedido hasta la fecha que se haga justicia en el caso de esta joven que, siendo menor de edad, sufrió reiteradas violaciones en un sórdido caso que implica a una veintena de bomberos de París.

Siguiendo la convocatoria lanzada por numerosos colectivos feministas del Hexágono, una concentración apoyó, el domingo, 7 de febrero, ante el tribunal de Baiona, la petición de dar marcha atrás en la decisión judicial que llevó a considerar inicialmente como un crimen la agresión reiterada y en grupo sufrida por la menor para rebajarla, finalmente, a la categoría de abuso sexual.

De hecho, el magistrado pasó de achacar a los encausados un crimen –«violación en grupo de menor de 15 años en situación de vulnerabilidad» fue la imputación exacta que realizó en un primer momento– a atribuírseles un delito de abuso sexual.

Retirada de agravante

En el caso del resto de los bomberos implicados en la denuncia, el magistrado ya retiró el agravante de «abuso de autoridad», pese a que la joven era menor y desarrolló a resultas de lo ocurrido diversos problemas de salud que obligaban a su hospitalización urgente, circunstancia aprovechada por aquellos a los que señala como autores de esa violencia sexual reiterada.

Y es que eran los bomberos los encargados de proceder a esos traslados hospitalarios en el origen de las violaciones que se sucedieron, hace diez años, cuando la chica contaba entre 13 y 15 años de edad.

Todo empezó en abril de 2008, cuando la niña se sintió enferma en el instituto en que cursaba sus estudios y los bomberos procedieron a su primer traslado al hospital.

Uno de ellos guardó los datos de la chica y contactó con ella vía redes sociales. Fue el principio de un calvario que se prolongó durante dos años, en los que Julie, hasta entonces una estudiante sana y brillante, que practicaba en su tiempo libre la música y la danza, destacan sus compañeros y familiares, desarrolló patologías diversas, de las crisis de ansiedad, a la tetania y después a la depresión, que le abocaron a recibir fuertes tratamientos farmacológicos, que a su vez aumentaron su vulnerabilidad.

Ese cuadro médico y psicológico complejo le acarreó hasta 130 traslados al hospital, lo que, al tiempo, le dejaba a merced de sus agresores, al disponer estos de sus datos personales.

Solo después de que se le redujera la medicación, en el verano de 2010, la joven pudo denunciar lo ocurrido, aunque desde que presentó la denuncia pasó medio año antes de que la Policía tomara las primeras declaraciones por los hechos.

Ellos no declaran, a ella le interrogan

En febrero de 2011 tres de los bomberos eran imputados por «violación», mientras que en el caso de los 17 restantes, pese a haber reconocido inicialmente que sabían de la edad y situación de la joven, ya que rellenaban la ficha con sus datos en cada traslado al hospital, vieron cómo se les retiraba la acusación con el argumento de que no sabían que la joven era menor de edad.

Organizaciones feministas han denunciado que la investigación se ha centrado en establecer el grado de resistencia que opuso Julie, a la que en la primera audición policial se le hicieron preguntas del tipo: «¿Por qué no gritó, gimió, mordió o empujó a sus agresores antes de que le metieran el pene en la boca?», «¿dejó que le obligaran a hacer una felación? o ¿por qué no dijo que no quería?».

Los antecedentes de intento de suicido de la menor no llevaron al juez a buscar alternativas al careo de la víctima, en un mismo día, con hasta siete de los hombres a los que había denunciado, ya que el resto, que falsearon testimonios amparándose en «un pacto de caballeros», ni se presentaron a la vista.

Después de diez años de proceso judicial, hoy el Tribunal de Casación ha dado un portazo a la petición que hiciera la madre de la joven, Corinne Leriche, al propio ministro de Justicia, Eric Dupont-Moretti, para que, calificando lo ocurrido de violación «a sus 25 años, mi hija pueda, por fin, empezar a reconstruirse con la dignidad que corresponde a cualquier ser humano».