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La Policía podrá cachear a los usuarios de las estaciones de tren de Ipar Euskal Herria

La Prefectura de Pirineos Atlánticos ha anunciado hoy que, en aplicación de la ley de seguridad interior, los usuarios de servicios de tren podrán ser objeto de cacheos en estaciones. La medida, justificada por «la existencia de amenazas graves a la seguridad», se aplicará durante el verano.

La orden prefectoral regirá del 1 de junio al 7 de setiembre y se aplicará en estaciones como la de Baiona. (Guillaume FAUVEAU)

Desde el inicio de la pandemia los controles en la muga han pasado a ser una constante. Al principio de modo más intermitente, y desde principio de año de modo permanente, la Policía francesa, y según los días, también Guardia Civil y Policía española, realizan un filtro exhaustivo de los vehículos.

A esa medida, primero justificada por la «amenaza terrorista» y luego por la «crisis sanitaria», se sumará, desde el 1 de junio, la aplicación de una de las disposiciones contempladas en la Ley de Seguridad Interior, y más concretamente en su capítulo 613-2.

De este modo, desde el 1 de junio y hasta el 7 de setiembre, las personas que acudan a una estación de tren, un apeadero u otros servicios de transporte de la SNCF (compañía ferroviaria), podrán ser requeridas por la Policía francesa no ya a mostrar su equipaje, sino a someterse directamente a un cacheo corporal.

La dirección de seguridad de la Prefectura de Pirineos Atlánticos estima que en los próximos meses se producirá un movimiento mayor de pasajeros en el departamento que incluye a Ipar Euskal Herria, ello en una época, la estival, en la que considera «existe amenazas graves para la seguridad pública».

La orden prefectoral con fecha de 27 de mayo y firmada por el subprefecto Théophile De Lassus Saint Génies alude a una petición de la SNCF que data el 17 de mayo.

Tras el levantamiento del cierre perimetral

Constata además que desde el levantamiento de las medidas de cierre perimetral por la covid-19, el pasado 9 de mayo, han aumentado los desplazamientos en tren, lo que le lleva a augurar que entre junio y setiembre -periodo en que se aplicará esa medida que autoriza a la Policía a proceder a controles corporales, sin tener que justificar su decisión- habrá un movimiento masivo de personas.

Recuerda, en este sentido, que desde el 5 de marzo el Estado francés mantiene activo el dispositivo Vigipirate, por «amenaza elevada de atentado» lo que, entiende la institución estatal, «justifica la adopción de medidas reforzadas para preservar la seguridad de las personas y de los bienes a fin de evitar riesgos para la seguridad pública», que incluyen esos controles por palpación.

Desde esas consideraciones, la Prefectura adopta la decisión de que «a la vista de la situación excepcional se puedan aplicar controles de palpación» es decir que la Policía francesa pueda realizar cacheos corporales en razón de ese contexto general y sin tener que dar justificaciones concretas.

Ello en un contexto de ferreos controles dirigidos a «impedir la inmigración ilegal», cuyas consecuencias trágicas denuncian las organizaciones de acogida.

Para esos organismos es un hecho que tanto en los pasos fronterizos como en los accesos a estaciones de tren y autobús, o en las principales carreteras, se llevan a cabo lo que denominan «controles raciales»-