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Olona, Tamames y dudas por corrupción: a Vox le llega su peor tormenta

El partido de Abascal pasa por su peor momento desde que obtuviera representación parlamentaria. El contraataque de Macarena Olona, la confusión de la moción de censura con el exdiputado del PCE y las presuntas irregularidades por el trasvase de fondos a una fundación le ponen contra las cuerdas.

Olona y Abascal, en otros tiempos. La sima se acentúa ahora. (Europa Press)

Hace varios años, en un capítulo de la serie ‘Cuéntame’ (TVE), Carlos, el jovencito de la familia protagonista, los Alcántara, conversaba con una amiga y le preguntaba por unos papeles universitarios: «¿Quién es Tamames?». «Un profesor, marxista de los pies a la cabeza» le respondía ella. Y Carlos añadía: «Mi abuela dice que al final todos cambian de chaqueta». Muy segura, la amiga concluye con sonrisa arrogante: «Tamames seguro que no. Es que no le conoces tú bien».

La abuela de ‘Cuéntame’ tuvo razón en ese universo paralelo que es la televisión, aunque en estos últimos días la ficción ha jugado su partida con la realidad: el exdirigente del PCE y exprofesor de economía de la UAM Ramón Tamames aceptó liderar una moción de censura que Vox ha prometido presentar en las próximas semanas pero que finalmente está quedando perdida en la neblina.

En las entrevistas que ha dado, el comunista devenido pieza funcional de la derecha radical ha expuesto las grietas de la estrategia de Vox. Dijo que no iba a defender cuestiones básicas del partido de Abascal como su crítica a la descentralización autonómica o límites al aborto, que se iba a preparar él solo su discurso y que la moción no era de esa formación sino «de un grupo de diputados».

La abuela de ‘Cuéntame’ tenía razón, aunque habrá que ver si la moción con Tamames llega al Congreso o no

 

Lo que nació como un intento de retomar la iniciativa política y ganar un foro como son dos días del Congreso en torno a su propia retórica se ha convertido en un bumerán. Las formas de Tamames y el hecho de que tenga 89 años, además de su giro copernicano ideológico, convirtieron la estrategia en una parodia y han llovido las críticas incluso desde sectores afines, como la tertulia matinal de Jiménez Losantos en EsRadio, desde donde se calificó de «esperpéntico» el intento.

Para peor, ha recrudecido el contraataque de Macarena Olona, la exportavoz que renunció a todo por motivos de salud pero que parece querer volver al fango más difícil de la política. Tras algunas declaraciones moderadamente críticas, la entrevista con Jordi Évole televisada este domingo noche puso el foco en los puntos que más dudas despiertan sobre Vox: su relación con posiciones cercanas al fascismo y el racismo, su funcionamiento interno autoritario y la presunta corrupción.
 
Cinco millones de euros en duda

Hace dos días, el diario ‘El País’ publicaba que en febrero del año pasado Vox había donado dos millones de euros a la Fundación Disenso, que es algo así como la FAES al aznarismo. Disenso es la plataforma para la conexión del partido con otras organizaciones ultraconservadoras en Latinoamérica y Abascal es su presidente honorario.

Según ‘El País’, en un período de dos años el trasvase total de fondos fue de 4,9 millones de euros y su tesorero no habría informado de ello en la asamblea anual. El diario cita «fuentes conocedoras de la operación». Un día después, Olona denuncia el hecho con sus propias palabras, en un hecho que demuestra que las filtraciones no son aleatorias.

«La primera vez que tengo conocimiento de las cuentas [de Disenso] fue en la asamblea general de Vox del año pasado. En ese momento se habló de una subvención otorgada de manera directa por parte del partido a la fundación Disenso de dos millones de euros. Y las donaciones aumentaron hasta los 4,5 millones de euros», ha dicho ella. Y concluye: «Si fuese aún de Vox, pediría el informe 347 de la Agencia Tributaria, la declaración que permite conocer qué se esconde dentro de la partida ‘otros gastos’. [...] Ahí se suelen esconder las irregularidades».

La excandidata a presidir la Junta de Andalucía aseguró que se fue de Vox cuando acabó de entender lo que sucedía allí dentro, aunque siendo abogada no ha presentado ninguna denuncia en los tribunales por las irregularidades que sugiere. Opinó además que Abascal «es una buena persona aunque tiene limitaciones» y que cuando ella iba ascendiendo en el partido cada vez tenía «menos claro quién tomaba las decisiones».

Olona ha puesto el foco en las cuentas de la fundación Disenso y en las «decisiones fuera de Vox», ¿ultracatólicas?

«Tengo la sensación de que Santiago no es completamente libre. Desconozco de quién es prisionero, pero tengo la certeza de que algunas decisiones se toman fuera de Vox. Cuando digo que se toman fuera de Vox me refiero a que las toman personas que no forman parte formalmente del organigrama pero que tienen una base de decisión importante», ha señalado, en alusión a El Yunque, una organización ultracatólica y sectaria de origen mexicano y que el propio Évole ha nombrado.

Jiménez Losantos ha sido el que en días pasados, en el marco de su pelea personal con Espinosa de los Monteros y Rocío Monasterio, ha dicho lo que muchos en el conservadurismo español no religioso critican de Vox: la influencia de facto y extrapartidaria que organizaciones ultracatólicas como El Yunque tendrían en la formación.

Un párrafo aparte merece Olona y su destino político. A pesar de mostrarse desinteresada en volver a la actividad partidaria y competir electoralmente, su lenguaje corporal rayano en lo histriónico y algunos de sus dichos no coinciden con alguien que quiera seducir al electorado. En una suerte de errejonismo de derechas, aseveró: «Soy de esas personas que cree que la partitocracia es causa de la corrupción en España y de que el sistema haya abandonado al pueblo. Vox ha entrado en el sistema, se ha convertido en sistema».

Parecía Vistalegre 2, pero no. Se trataba de Olona y no de una escisión interna de Podemos que buscaba el nacionalpopulismo y no conformar un partido vertical y con reglas rígidas. La exportavoz parece copiar la estrategia y acusa a su hasta hace poco formación (desde la que fustigó en el Congreso muchas veces a los ministros con dureza lindante en la falta de respeto) de ya no ser útil a su electorado porque es «del sistema». Imposible no preguntarse si entonces vendrá a querer intentar ser la Giorgia Meloni ibérica con un movimiento transversal.

«Fuertes y sonrientes»

El portavoz nacional y eurodiputado Jorge Buxadé ha evitado hacer mención en rueda de prensa en Madrid a las declaraciones de Olona y lo ha enmarcado en los «ataques, que vendrán más aún» por parte de no se sabe bien quién, para intentar «destruir la alternativa» al «sanchismo» que ellos dicen representar.

«Aquí estamos, cada día más fuertes y sonrientes», ha afirmado, y se ha limitado a explicar: «La fundación Disenso es Vox y es fundamental para defender la libertad y para la batalla cultural en toda Hispanoamérica». Además, ha defendido la regularidad del trasvase de dinero y ha dicho que todo figura claramente en las cuentas el balance del partido de 2022.

Sobre la falta de democracia interna que sugería Olona, Buxadé ha señalado que parece «una broma de mal gusto» y ha asegurado que existe un intento de «dividir y mentir» a Vox y sus votantes, aunque no ha precisado por parte de quién.

Olona es una política sin cargo ni candidatura pero cuya voz cada vez que habla tiene un eco mediático enorme. Erosiona a Vox y no deja de ser algo incontrolable para la cúpula del partido. Lo que sí nace de dentro, y les ha puesto en evidencia, es lo de Tamames y una moción de censura que parece haber entrado en un laberinto.

El PP se frota las manos viendo los errores de su rival del extremo y con la mirada puesta en la mayoría absoluta en Madrid

Al respecto, Buxadé ha dicho este lunes que la moción «está hoy más cerca que el lunes pasado» y ha ido a por más: «Pronto habrá noticias, estamos puestos en cuerpo y alma en ello con el fin de que reúna la condiciones que ya hemos señalado». En el partido aseguran que las negociaciones con Tamames todavía no están cerradas en torno al texto por el cual se defenderá el pedido de confianza de los diputados para defenestrar a Pedro Sánchez.

Lo único seguro es que la moción sería antes de que comience la campaña electoral para las municipales (y autonómicas en Nafarroa y otras doce comunidades autónomas) del 28 de mayo. También es cierto que tras las filtraciones y tantas afirmaciones, los de Abascal tienen muy difícil dar marcha atrás en lo anunciado.

Por ahora la tormenta que cierne sobre Vox está en plena caída y los próximos días serán clave para saber si el fantasma de la corrupción interna y del error con Tamames sigue sobrevolando. Por ahora el PP se frota las manos viendo los errores de su rival del extremo y tiene la mirada puesta en obtener la mayoría absoluta en Madrid en mayo y en tener a un Vox lo más debilitado posible para las generales.