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Los modelos del BCE no proyectan ningún resultado positivo

Philip R. Lane, miembro del Comité Ejecutivo del BCE, detalló en una conferencia que los modelos que maneja el BCE reflejan que la subida de tipos afectará poco a la inflación, pero el impacto en la actividad económica será importante.

Philip R. Lane, miembro del Comité Ejecutivo del BCE (Gustavo VALIENTE | EUROPA PRESS)

Este pasado mes de febrero el miembro del Comité Ejecutivo del BCE, Philip R. Lane, dio una conferencia en el Instituto Nacional de Investigación Económica y Social de Londres en la que desbrozó las previsiones que proporcionan los modelos que maneja el BCE para fijar su política monetaria. Y las proyecciones no dan la razón a los directivos del BCE en su apuesta por subir los tipos de interés.

El Banco Central Europeo utiliza varios modelos para hacer sus predicciones pero, por lo que explicó Lane, todos ellos ofrecen resultados similares. La primera conclusión es que a corto plazo cada subida de un 1% en los tipos de interés tendrá una repercusión en la inflación de apenas 0,3% puntos, es decir, que bajará solamente tres décimas. Desde que el verano pasado empezó a subir los tipos, estos ya han alcanzado el 3%, lo que según los resultados de los modelos apenas servirá para bajar un 1% la inflación.

Un magro resultado teniendo en cuenta que la inflación en la eurozona en enero de 2023 alcanzó el 8,5%. Y en febrero ha repuntado tanto en el Estado francés –del 7% al 7,2%– como en el Estado español –del 5,9% al 6,1%–. Los analistas apuestan a que el BCE acabará el año con los tipos al 4,5%.

Por otro lado, los modelos del BCE estiman que el impacto en la producción de una subida del 1% será aproximadamente una caída del 1% del PIB, es decir, el impacto negativo será proporcional a la subida. Con el 3% que ha subido hasta ahora, el impacto en la caída del PIB puede ser en esa proporción, un -3%. Un golpe considerable a la producción y en consecuencia también al empleo.

Dinero en circulación

Otro de los aspectos que ha valorado el BCE ha sido el efecto que tendrá la reducción del dinero en circulación en la economía y la inflación. Así, restar 500.000 millones de euros de dinero en circulación –medio billón de euros– contribuirá solamente en un 0,15% a reducir la inflación, la mitad que el impacto de los tipos. La parte positiva es que la caída del PIB sería también bastante menor, aproximadamente de 0,2%.

Una proyección que resulta un tanto contradictoria con el discurso oficial. De ella se deduce que la cantidad de dinero en circulación, a la que se culpabiliza de que los precios suban, tiene en realidad poco peso en la inflación.

Los modelos del BCE muestran asimismo lo débiles que son los instrumentos de política monetaria –la subida de los tipos y la retirada del dinero en circulación– para frenar la inflación. La realidad es que la inflación tiene poco que ver con el dinero y mucho más con las estructuras económicas y la regulación de la actividad productiva.

Desajuste en el tiempo

Otro de los aspectos que el BCE ha valorado con ayuda de los modelos ha sido el tiempo que tardan en hacer efecto las medidas. Lane explicó que los efectos no son instantáneos, algo, por otra parte, lógico: hasta que no se renueva el crédito los intereses no cambian. Y no es lo mismo Alemania, donde el 80% de los créditos hipotecarios tienen un tipo fijo, que en el Estado español, donde el 75% tienen un tipo variable.

Según los modelos que maneja el BCE, el efecto en la inflación será de una caída del 1,2% en 2023 y de 1,8% en 2024. En el PIB el efecto será más rápido y la caída promedio durante los próximos tres años será del 1,5%. En teoría, por tanto, la subida de tipos ya está ralentizando la actividad económica.

Más preocupante es el impacto en la inversión privada. Sin nuevos proyectos, más tarde o más temprano, la producción también terminará cayendo. Un aumento del 1% en los tipos provocará, según los modelos, una caída del 1% en la inversión en 2022. Sin embargo, en 2023 el descenso estará entre el 4% y el 5,5% y en 2024 alcanzará entre el 6% y el 7,5%. Un fuerte impulso a la descapitalización de la economía.

De la misma forma que la subida de tipos reduce la inversión, también frena el consumo de las familias, ya bastante mermado por el creciente peso de las deudas y la elevada inflación. Pero de las consecuencias en las economías de las familias, Lane no habló.

Enmienda a la totalidad

EL BCE reconoce públicamente que el impacto de la subida de los tipos de interés será bastante limitado en la inflación y, sin embargo, el efecto negativo en la producción será proporcional a la subida y multiplicativo en el caso de las inversiones que caerán en los próximos años debilitando la producción, la actividad industrial y, sobre todo, el empleo. Una conclusión que ya habían adelantado muchos analistas. Sin embargo, siguen en sus trece: acabar con la inflación ahogando la economía.

Hasta tal punto son conscientes de la situación que el propio Lane en las conclusiones finales de su conferencia señaló que el enfoque de ir reunión a reunión le parecía el más adecuado, para poder «analizar detalladamente los impactos». Temen que en algún momento se les vaya mucho la mano.