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Los principales incendios de un sistema sanitario en crisis

La Administración ha intentado, en estas dos últimas semanas, baldear con promesas electorales los focos prendidos en varios centros de salud de Osakidetza. Pero la crisis afecta a todo el sistema sanitario, sistema que profesionales, pacientes y sindicatos ven «desmantelado».

Una de las muchas protestas que los profesionales sanitarios de la OSI Donostialdea han realizado frente al Hospital Donostia. (Andoni CANELLADA | FOKU)

El deterioro de la sanidad pública, una de las grandes preocupaciones de la sociedad vasca, ha revoloteado durante toda la campaña. No ha llegado a convertirse en un eje central, pero hasta el PNV se ha visto obligado a referirse al tema y hacer las promesas electorales de turno. Lo ha hecho en Urduliz –con una consejera, Gotzone Sagardui, que no ha asomado la cabeza durante la campaña–, en Tolosa y hasta en Durango, para cargar contra una Alcaldía de EH Bildu sin competencia alguna en la materia.

A la espera de ver qué ocurre con las promesas electorales, esta es una inacabada radiografía de algunos de los incendios que acumula Osakidetza.

1- Donostia

El Hospital Donostia ha sido en los últimos meses la plaza desde donde jefes de servicio y demás profesionales sanitarios han asentado su lucha para reclamar a Lakua propuestas de mejora concretas. Una plaza céntrica dentro de un espacio mucho más grande, configurado por el enfado, la preocupación y el descontento de la ciudadanía por la degradación del servicio público de salud en general y de la OSI Donostialdea en particular. Y un espacio común irrenunciable: el Onkologikoa.

La polémica en torno al centro especializado en el diagnóstico y el tratamiento para el cáncer es vieja y ha dado muchas vueltas, aunque pocas en el sentido que reclaman profesionales y pacientes. Ni se han integrado a los trabajadores y trabajadoras de este centro en la plantilla de Osakidetza ni es un centro monográfico. ¿Por qué? La respuesta la tienen Kutxabank Fundazioa, titular del centro, que decidió diversificar los servicios de Onkologikoa porque no era rentable, y el Departamento de Salud de Lakua, que no ha cumplido el acuerdo que rubricó con la fundación bancaria en 2019 para publificar Onkologikoa. Como resultado de la desidia administrativa, instalaciones punteras infrautilizadas, profesionales con poco trabajo –y no por falta de demanda– y pacientes oncológicos botando entre diferentes centros de salud.

Onkologikoa ha sido el caldo de cultivo de la crisis que estalló en la OSI Donostialdea en diciembre con el cese de la directora gerente y la directora médica del Hospital Donostia por parte del Departamento, al que siguieron varias dimisiones. Todo ello en medio de la polémica abierta por los recortes en Atención Primaria anunciados por la titular de Salud Gotzone Sagardui, quien más tarde negó sus propias declaraciones. Una carta pública de la práctica totalidad de los jefes de servicio de la OSI señalaba a Lakua como autora de una «cadena de despropósitos y decisiones punitivas» y alertaba de que la gestión de la organización sanitaria recae en manos de quien no tiene idea de gestiones sanitarias. Y tantas veces, frente al Hospital Donostia, se han movilizado para reclamar «voluntad» de resolver el conflicto al Departamento de Sagardui.

2- Tolosaldea

La misiva de los jefes de servicio de la OSI Donostialdea también hacía mención a la situación de Tolosaldea. El colmo de esta comarca es que, con 65.000 habitantes, es la única en la CAV que no cuenta con un hospital público desde hace décadas. El centro que cumple las funciones de hospital comarcal es la Clínica Asunción, de titularidad privada y concertada por Osakidetza. La gestión de esta clínica por parte de la empresa titular, Invisa, y del Ejecutivo de Lakua ha hecho aguas por varios sitios: la falta de homologaciones –profesionales con titulación de medicina general ejerciendo de anestesistas, traumatólogos o radiólogos– o la fuga de profesionales fueron prueba de ello. El año pasado, los seis médicos especialistas con titulación homologada con los que contaba el Servicio de Medicina Interna pidieron excedencia de forma coordinada por las malas condiciones laborales, y Tolosaldea se quedó sin especialistas.

Los ciudadanos y ciudadanas de Tolosaldea llevan años protestando por la situación en la Clínica Asunción y para que, de una vez, Lakua cumpla con su promesa de edificar un hospital comarcal público en condiciones. Pues bien, parece que las novedades a este respecto llegan justo antes de las elecciones. En 2019, una de las promesas que aupó a Olatz Peón (PNV) a la Alcaldía fue la de construir el complejo hospitalario. Después de cuatro años, en un acto de campaña, el lehendakari de la CAV, Iñigo Urkullu, anunció que el Plan Funcional está acabado y, por tanto, el nuevo hospital de Tolosaldea «está en marcha». También están en marcha las trabajadoras de la Clínica Asunción, que solo este mes de mayo acumularán diez días de huelga.

Osakidetza reconoció la falta de personal de medicina de familia en Lautada, pero remarcó que «la asistencia siempre está garantizada». Algo que no comparte ELA, que en invierno censuró «el trato vejatorio al que se enfrenta la plantilla por parte de algunas personas usuarias, molestas por las largas listas de espera»

3- Basurto

En Bizkaia ha sido el Hospital Universitario de Basurto el que ha acaparado la atención en esta última legislatura. Más allá de algunos brotes de covid-19, que se dieron en muchos otros hospitales de Euskal Herria, ha habido al menos dos hechos puntuales que han generado gran controversia por posibles fallos de seguridad en el centro.

A finales de 2020, un incendio iniciado en una habitación acabó con la vida de una enfermera, y 20 pacientes con covid se quedaron sin oxígeno durante un tiempo. En octubre 2022, un recién nacido fue secuestrado cuando se encontraba en el área de Ginecología, y fue hallado más tarde en un portal de Santutxu. La consejera Sagardui admitió algún error en el protocolo de seguridad, y un mes más tarde Osakidetza anunció una batería de medidas para garantizar la seguridad en las maternidades de Osakidetza.

Pero lo que realmente ha tenido a este hospital en el foco mediático y social desde principios de 2022, ha sido la intención del Departamento de Salud de Lakua de trasladar la Cirugía Cardiaca a Cruces. Desde Lakua aseguran que la unificación del servicio pretende «garantizar la mejor asistencia sanitaria, planificando los recursos» de acuerdo al mejor modelo de servicio y «funcionando en red».

A esta decisión se han opuesto enérgicamente los sindicatos y las asociaciones vecinales de Bilbo, que han realizado numerosas movilizaciones por considerar que este traslado supone un recorte en la sanidad de los bilbainos. Pero también se ha mostrado contrarias 36 de las 38 Jefaturas de Servicio del propio hospital, que acusaron en una carta conjunta a la Consejería de Salud de justificar con «falsedades» el traslado y de querer «desmantelar» Basurto. En su misiva, los médicos también denunciaron la actitud del alcalde de Bilbo, Juan Mari Aburto, de no oponerse al traslado.

Movilización contra el traslado de la Cirugía Cardíaca de Basurto a Cruces. (Oskar MATXIN/FOKU)
Movilización contra el traslado de la Cirugía Cardíaca de Basurto a Cruces. (Oskar MATXIN/FOKU)

«El Gobierno vasco se obceca en medidas erróneas sobre Cirugía Cardiaca, el problema más grave sigue sin abordarse, que es precisamente la falta de personal sanitario», señalaron.

Los médicos presentaron una demanda para evitar el traslado y, en noviembre del año pasado, un juzgado lo paralizó cautelarmente al entender que existen «perjuicios irreparables tanto para los recurrentes como para terceros (pacientes)». La Consejería de Sagardui recurrió la medida, pero este mismo mes el TSJPV ha decidido mantener la paralización parcial.

4- Urduliz

Tras una legislatura en la que se han evidenciado las carencias del sistema de salud y en la que la Consejería dirigida por el PNV apenas ha tomado medidas para solucionar los problemas, la campaña electoral parece que ha despertado a los jeltzales, que han comenzado a presentar y prometer proyectos en diferentes centros públicos. Estos están más ligados a la construcción de nuevos centros y no tanto al fortalecimiento de la plantilla que exigen sindicatos, pacientes y profesionales sanitarios.

Así, a mediados de mayo, ​​el Departamento de Salud anunció un acuerdo para iniciar el proyecto de construcción de un nuevo centro de salud de Urduliz, en una parcela de 1.200 metros cuadrados en la calle Arteta, junto a Kultur Etxea y la Haurreskola.

Desde febrero de 2022, el Servicio de Urgencias del Hospital de Santiago solo atiende a pacientes derivados por el personal de la OSI Araba o a trasladados en ambulancia tras haber llamado al 112

5- Gasteiz

La sanidad, o mejor dicho, los recortes aplicados durante la última legislatura en el ámbito sanitario, han suscitado una amplia respuesta política y social en Araba. Prueba de ello son las manifestaciones convocadas en Gasteiz por la plataforma Osasun Publikoa Aurrera para denunciar el «grave deterioro y el desmantelamiento» de Osakidetza.

En el caso de la capital alavesa, el ejemplo más claro de dicho «desmantelamiento» es el cierre parcial del Servicio de Urgencias del Hospital de Santiago. Desde febrero de 2022, solo atienden a pacientes derivados por el personal de la OSI Araba o trasladados en ambulancia tras haber llamado al 112.

Esto se traduce en que solo hay un Servicio de Urgencias en una cuidad de más de 250.000 habitantes en la que solo hay un Punto de Atención Continuada (PAC), el de la calle Olaguibel. Antes había otro en el barrio de San Martín, pero Lakua decidió cerrarlo en 2019.

El Ejecutivo de PNV y PSE ha defendido estas polémicas actuaciones. No le han importado ni las más de 10.000 firmas recogidas contra el cierre de las Urgencias ni las iniciativas políticas presentadas en el Cámara autonómica para pedir al Departamento de Gotzone Sagardui la reapertura del PAC de San Martín.

«Osakidetza está cada vez peor en Gasteiz. Las Emergencias de Txagorritxu están colapsadas; el PAC de San Martín, cerrado; el de Olagibel, desbordado. Es evidente que el panorama no es para estar satisfechos. La situación es muy preocupante, insostenible», alertó el parlamentario de EH Bildu Unai Fernández de Betoño el pasado 30 de diciembre en una iniciativa parlamentaria.

6- Lautada

Y la situación no es mejor en otros puntos del herrialde. Prueba de ello son las protestas que han tenido lugar durante los últimos meses en diferentes municipios de Lautada.

Los alcaldes de Dulantzi, Asparrena, Barrundia, Donemiliaga y Zalduondo alertaron el pasado curso de que el número de profesionales del centro de salud de Agurain se ha visto «notablemente reducido». Según indicaron ante el Parlamento, solo hay siete médicos para una población de 13.000 habitantes repartidos en ocho municipios y decenas de concejos.

Osakidetza reconoció la falta de personal de medicina de familia en Lautada, pero remarcó que «la asistencia siempre está garantizada». Algo que no comparte ELA, que en invierno censuró «el trato vejatorio al que se enfrenta la plantilla por parte de algunas personas usuarias, molestas por las largas listas de espera».

«Las listas de espera y las citas que se alargaron a lo largo de la semana derivaron en muestras de violencia y amenazas contra los equipos profesionales, lo que obligó a la plantilla a cerrar salas de consulta por bajas laborales», apuntó la central sindical, que en febrero dio cuenta de «un momento crítico tanto para la plantilla como para las personas usuarias, ya que la falta de personal y las altas cargas de trabajo están mermando la calidad del servicio».