La verdadera historia de la pediatra de Tertsch

La pediatra de Leitza, que según el periodista Hermann Tertsch fue despedida por no saber euskara, acudía por las tardes al ambulatorio de Leitza, de forma voluntaria, mientras la plaza siguió vacante tras su marcha voluntaria. Así lo ha confirmado NAIZ.

O.Llorente|2018/06/06 09:00
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En medio de la manifestación anti-euskara del pasado sábado en Iruñea, el periodista del diario ‘ABC’ Hermann Tertsch echaba más leña al fuego lanzando un tuit en el que anunciaba el despido de la pediatra de Leitza «por no saber vascuence».

«¡Médicos buenos, el euskera es lo de menos!», denunciaba en su perfil de Twitter, a la vez que apuntaba que la pediatra en cuestión era «adorada por todos y que todos la ponían por las nubes». El tuit insistía en que la pediatra fue despedida por no conocer el euskara; «Nadie se atrevió a firmar una iniciativa para que se quedara. Mientras tengan miedo los españoles ETA va ganando», puntualizaba además el tuit.

Su acusación dio un giro inesperado cuando el mensaje recibió la respuesta de la supuesta profesional en cuestión. El perfil de Twitter Cecy Young aclaraba que la pediatra decidió cambiar de trabajo por otro cerca de su vivienda y que sabe hablar en euskara.

El perfil de Twitter no goza de mucha credibilidad, ya que no cuenta con fotografía ni datos que corraboren su identidad y solo tiene 10 seguidores y once tuits. Pero pese a todo, el supuesto ‘zasca’ ha tenido gran repercusión en la red y la historia que recoge parece ser cierta, y es que más de un vecino de Leitza insiste en ello.

Así lo apuntaba la usuaria de Twitter @Miriamiparragi1, que aseguraba que la pediatra se había trasladado a Irurtzun a una plaza cercana a su domicilio, «por comodidad, puede ir andando al trabajo», apuntaba el tuit. Insistía además en que fue la propia pediatra quien le había razonado su marcha.

NAIZ ha hablado con vecinos de Leitza que insisten en que la pediatra se fue por elección propia al encontrar una plaza cerca de su domicilio. Aseguran además que la médico estaba estudiando euskara y que así se comunicaba con los y las niñas que acudían a su consulta. Subrayan además que mientras estuvo vacante la plaza de pediatría del ambulatorio de Leitza, la pediatra acudía a las tardes, después de haber trabajado a las mañanas en su nueva plaza, para cuidar a las niñas y los niños de la zona. «Lo hacia de manera voluntaria, después de haber trabajado toda la mañana», aseguran los vecinos que han hablado con NAIZ. Una actitud que poco o nada concuerda, si hubiese sido despedida por no saber euskara como asegura el periodista Hermann Tertsch.