TERESA MOLERES
SORBURUA

Gramíneas con luz

Las gramíneas son plantas apropiadas para utilizar en situaciones luminosas y frescas, también útiles en otras condiciones, ya que pueden cubrir el suelo a la sombra de los árboles o añadirse a la vegetación en los márgenes húmedos o en el jardín de piedras al sol. Incluso escogiéndolas de talla pequeña –25 a 60 m.–, irán bien en un tiesto. En realidad, las gramíneas son hierbas salvajes que bien escogidas estructuran los espacios de un jardín como lo hacen las vivaces.

En los jardines ingleses se utilizan para contrastar con plantación de flores grandes. Una superficie cubierta de Stipa tenuissima o cabello de ángel, cruzada por un camino de tulipanes rojos en línea, aporta un cuadro espectacular. Cuando los tulipanes se agostan se pueden sustituir por ajos ornamentales. Como mejor luce es orientada hacia el este para reflejar sus dorados a la luz de la mañana. La Stipa gigantea hasta 1,80 m.; su silueta transparente forma una pantalla a contra luz que juega con la luz y forma olas con el viento; crece lentamente sin peligro de ser invasiva y no se resiembra; le gustan los suelos pobres y secos pero aguanta algo de humedad.

Para una superficie que se quiere cubrir con rapidez sin que se vea invadida por las malas hierbas, la gramínea Hakonechloa macra es la elegida; formará un tapiz espeso que lo cubre todo y evita el trabajo de quitar las malas hierbas. La paja cortada, extendida al pie de las plantas, se descompone rápidamente formando humus que enriquece el suelo.

Otra gramínea interesante es la Pennisetum alopecuroides, que acoge a los visitantes acariciando sus piernas al rozarlas con sus espigas verdes y sus flores de aspecto plumoso, blancas y rosadas. Calamagrostis es una gramínea apropiada para el borde de los caminos; forma panículos de color rosa bronce y en invierno, de color beige, para captar mejor la luz.

En el caso de las gramíneas Carex, su efecto decorativo se debe a sus hojas, sin apenas floración, pero de colores variados –amarillos luminosos, tostados y anaranjados– que prospera en zonas frescas o húmedas donde no tarda en formar matas espesas. La Carex Evergold forma gavillas persistentes, decorativas incluso en invierno, y ofrece en cualquier estación un contraste natural a plantas clásicas como rosas y peonias.