El caso del asesino del táser tiene un móvil económico

Dentro del euskal zinema no existen todavía tradiciones genéricas, por lo que hay que valorar “Txarriboda” como un primer y significativo paso por hacer cine negro en euskara. Y este tipo de tentativas no suelen salir de la nada, así que ahora se puede contemplar el anterior largometraje conjunto del veterano Javier Rebollo y el novel Alvar Gordejuela “Alaba zintzoa” como un necesario borrador para dar con la fórmula a seguir.
En aquella ópera prima del nuevo tándem bizkaitarra el argumento acababa yéndoseles de las manos, mientras que en esta segunda oportunidad todo está bajo control desde el principio al final. El guion coescrito junto a Maria Eugenia Salaverri avanza sobre seguro, siguiendo las pautas marcadas del trhiller sobre asesino en serie de manual. La estructura narrativa, así como el desarrollo de los personajes y demás elementos característicos no se diferencian de los modelos foráneos. No obstante, “Txarriboda” posee una personalidad propia y distintiva, a lo que colabora la coyuntura económica que nos sitúa en el presente más inmediato. En ese «aquí y ahora» también resulta fundamental el ambiente cultural a medio camino entre nuestra realidad urbana y rural.
Tanto es así que se podría decir que las muy escogidas localizaciones constituyen el punto fuerte de la película, con escenarios naturales captados en Gordexola, Zugaztieta, Plentzia, Bakio o Gaztelugatxe. Contrastan fuertemente con los grises y oscuros interiores de la comisaría, para demostrar que los casos criminales no se resuelven en un despacho, sino en el trabajo de investigación sobre el terreno.
Otra evidencia es la extracción social del asesino, definido como un arribista que se emparienta con la clase alta, y en cuyos orígenes de baserritarra se encuentra la prueba del delito, ya que ha evolucionado en el sacrificio de animales del cuchillo de matarife al táser eléctrico.

«Gizarte aldaketa handi bat» eskatu du euskararen komunitateak

ASKE TOMA EL TESTIGO DEL HATORTXU EN ATARRABIA

Un ertzaina fue jefe de Seguridad de Osakidetza con documentación falsa

Un esquiador de Irun, entre los tres fallecidos por un alud en Panticosa
