Y Pep mandó a callar
Un Bayern sublime arrolla con un 5-0 en 45 minutos y luego se deja llevar.

BAYERN MUNICH 6
PORTO FC 1
‘‘Nunca rendirse’’ ocupaba un enorme y espectacular mosaico uno de los fondos del Allianz Arena. No se rinde, al revés, este Bayern no hace prisioneros. Si anoche los bávaros hubieran necesitado doce goles como aquella España que se le jugó con Malta, los hubiera firmado uno tras otro pero sin esperar a los últimos minutos. A los de Pep Guardiola, sin Robben ni Ribery, les bastó con 45 minutos para enterrar el ‘taconazo’ del argelino Madjer de la final de 1987, sublimes, una oda al fútbol de convicción, a un planteamiento sobresaliente del cuestionado técnico catalán y un equipo que lo cumplió a rajatabla. El Porto de Julen Lopetegi fue un juguete, roto, que no estuvo de salida, ausente, incapaz de frenar la avalancha alemana. Uno tras otro, un gol cada ocho minutos, 26 pases seguidos para el soberbio 3-0, hasta cinco goles le cayeron en una primera mitad para analizar. Hambre, ambición, un equipo conectado y el otro no. Tan sencillo, tan difícil. Lo avisó Guardiola, no se remonta con testosterona, sino con buen juego. Dicho y hecho.
Y de una primera mitad primorosa, a una segunda en la que el Porto, en vestuarios, Lopetegi reseteó, se olvidó de la losa, y salió a jugar, su equipo tuvo la pelota, maquilló la manita con gol de Jackson Martínez, en tanto el Bayern prefirió pensar en la jornada liguera de este fin de semana en la que si gana y el Wolfsburgo no lo hace, volverá a levantar otra ensaladera. Una relajación que los lusos estuvieron a punto de aprovechar a solo dos goles del billete a semifinales. Pero Xabi Alonso ejecutó el sexto de libre directo. ¿Y Pep? Pep mandó a callar...

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