Joseba VIVANCO
COPA AMÉRICA

Paraguay nunca se rinde, Brasil lo hizo hace tiempo

Desastrosa imagen de la selección brasileña que por segunda edición consecutiva no llega a semifinales.

«Dunga no te engaña. Promete mal fútbol y cumple», escribe el exfutbolista argentino y uno de los mejores comentaristas del momento, el argentino Diego Latorre. O como dice nuestro colaborador Alex Couto Lago, «es más fácil comprender a Bakunin, Engels o Joyce que creer que Brasil podría llegar a jugar mal al fútbol... ¡Se nos suicidan los mitos!». La cruda realidad es que por segunda edición consecutiva de la Copa América, Brasil se queda fuera de unas semifinales. Y lo hace por méritos propios. Por jugar mal a lo que se supone que mejor sabe hacer. Por haber perdido incluso el gusto por el golpeo a la pelota. Y si encima enfrente tienes a una selección, Paraguay, cuyo lema es que «un paraguayo nunca se rinde», pues sucede lo que la madrugada del sábado: que los brasileños se fueron a casa en la tanda de penaltis, tras haber empatado a un gol.

Alguien proponía ayer, tras la calamitosa derrota canarinha, hacer un ejercicio mental: tratad de desgranar un once con los mejores brasileños del momento y compararlo con la Brasil del 70, del 82, de mitad de los noventa... Neymar y poco más. Ante Paraguay empezó el choque con un ‘9’ que juega en China y terminó fallando un penalti un futbolista que lo hace en Dubai. Brasil... la, la, la, la... la, la...

El problema es que el Brasil de hoy ha sido mucho más habitual en la historia de lo que el imaginario colectivo piensa. El señalado Dunga tiró de otro argumento de peso: «Brasil tuvo generaciones fantásticas de futbolistas y estuvo 40 años sin ganar la Copa América. Este torneo es complicado». Y tan complicado. Paraguay repite semifinales cuatro años después, exactamente igual que Perú. Pocos o ningún torneo de selecciones en el mundo puede decir lo mismo sobre la dificultad que entraña la Copa América. No hay favoritos. Aquí los partidos son a cara de perro. No hay cuartel, no vale solo con el aprobado, hay que tirar de orgullo y Paraguay lo ha hecho. Los guaraníes están en semifinales y se las verán con Argentina. «Jugamos frente a Argentina, Uruguay y Brasil, y ninguno nos pudo ganar», sacó pecho Ramón Díaz, seleccionador. Y en todos empezaron perdiendo y en todos remontaron. Ante Brasil, un chaval de 21 años, Derlis González, anotó el penalti del triunfo y antes había firmado el del empate, tras una infantil mano de Thiago Silva. La Copa América es eso. El fútbol en Sudamérica es eso. Pasión. Tanta que un tío de Derlis falleció de un infarto con el gol decisivo de su sobrino. Se llamaba Manuel Irrazabal. Se fue feliz. Como lo está Paraguay. Argentina espera. Como Chile y Perú.