La pasividad de la UE bloquea a los refugiados en Balcanes
La incapacidad de Unión Europea para tomar una decisión y para actuar ante la crisis migratoria está provocando el bloqueo de la avalancha de refugiados en los países balcánicos, que se están viendo superados por la masiva llegada de solicitantes de asilo y están cerrando sus fronteras. Croacia clausuró siete de los ocho pasos que comparte con Serbia y Eslovenia suspendió el tráfico ferroviario. Hungría, más dura, sigue levantando vallas fronterizas.

El primer ministro de Croacia, Zoran Milanovic, confirmó ayer que su «plan B» para afrontar la crisis migratoria consiste en no registrar y dar alojamiento a los refugiados que llegan de Serbia y enviarlos a la frontera con Hungría, desde donde son trasladados a centros de registro a escasa distancia de Austria. Las desbordadas autoridades croatas advirtieron la víspera de que sus capacidades se estaban agotando tras la llegada de 11.000 personas a la exrepública yugoslava, más de 7.000 solo el jueves. Ayer admitieron que no pueden controlar el flujo de refugiados que llegan desde Serbia y que no seguirán aceptando esa carga «mientras otros miran para otro lado» y Eslovenia y Hungría impiden el paso a los recién llegados. Zagreb cerró siete de los ocho pasos fronterizos que comparte con Serbia.
«Recibirán alimentos, agua y asistencia médica, y luego podrán seguir avanzando. La Unión Europea debe saber que Croacia no se convertirá en otro ‘punto caliente’ de inmigrantes. Tenemos corazón, pero también tenemos cabeza», dijo Milanovic, que acusó a los Veintiocho de «incapacidad» para solucionar el problema.
Los refugiados continuaban entrando al país a pesar de que Zagreb cerró casi todos los accesos por carretera. Incapaz de detener el tránsito, la Policía croata rodeó a los miles refugiados que esperaban acampados en los campos de maíz colindantes con la pequeña estación de tren de Tovarnik la llegada de un ferrocarril que no apareció.
«La situación es bastante dramática. La gente está enfadada. Si no llega el tren, va ha haber problemas», dijo el director de HRW, Peter Bouckaert. «Es un caos total. Hay miles de personas esperando (…) Se trata de un pequeño pueblo con una sola calle que se encuentra completamente abrumado», agregó.
Como parte de su éxodo desesperado y decidido hacia Occidente que mantiene dividida a Europa, otros habían logrado continuar el viaje y llegar en tren hasta Eslovenia, que se prepara para recibir una ola de refugiados y que finalmente decidió detener todo el tráfico de trenes procedente de Croacia.
Decenas de autobuses llevaron a entre 1.000 y 1.700 refugiados hasta la localidad croata de Baranjsko Petrovo Selo para ser enviados al poblado húngaro de Beremen, al otro lado de la frontera. Numerosos autocares húngaros se acercaron para trasladarlos a campos de refugiados en el interior del país.
En Hungría, mientras, el primer ministro, Viktor Orban, anunció que su país ha iniciado la construcción de una valla alambrada de metro y medio de altura a lo largo de 41 kilómetros de la frontera que comparte con Croacia. Los 330 kilómetros restantes de la frontera entre ambos países los delimita el río Drava, difícil de cruzar.
Antes lo hizo en su frontera común con Serbia y planea hacer lo mismo con Rumanía para detener la llegada de los refugiados que huyen de las guerras de Siria, Afganistán o Irak.
Las autoridades húngaras acusaron ayer a Croacia de alentar a los refugiados a violar la ley al animarles a cruzar ilegalmente su frontera común.
La ONU mantuvo sus críticas a la UE por su incapacidad de responder de forma unida y coherente a esta crisis.
210.000 solicitudes en el segundo trimestre
La UE registró 210.000 solicitudes de asilo nuevas en el segundo trimestre de 2015, un 85% más que en mismo periodo del año pasado, y un 15% más que en los tres meses precedentes, según Eurostat. En total, 420 peticiones por cada millón de habitantes. Alemania fue el Estado que más demandas recibió (38%), seguida de Hungría (15%) y Austria (8%), pero los ascensos más marcados se registraron en Países Bajos (159%), Letonia (123%), Austria (79%), Finlandia (67%) y Dinamarca (66%).
Siria siguió siendo el principal país de origen de los demandantes (21%), seguido de Afganistán (13%) y Albania (8%).
Por su parte, la OIM informó de que entre enero y agosto 473.887 refugiados cruzaron el Mediterráneo hacia Europa –el doble que 2014–, de los cuales casi el 40% procedían de Siria. A Grecia llegaron 349.109 –la mayoría de Siria, Afganistán, Pakistán, Albania e Irak–, a Italia 121.859 –sobre todo de Eritrea, Nigeria, Somalia, Sudán y Siria– y 2.819 a las costas de la península ibérica. Según Acnur, 2.921 murieron en el intento.GARA

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