Una victoria para que los cachorros crean en sus posibilidades
Dos palos estrelló el líder Alcorcón, pero el que la envió al fondo de la red, una vez, fueron los de CucoZiganda. Triunfo importante merced a una buena segunda mitad y que refuerza al filial rojiblanco.

BILBAO ATHLETIC 1
ALCORCÓN 0
Hay victorias y victorias. Lo mismo que derrotas y derrotas. La de ayer, que fue lo primero, servirá a los chavales de Cuco Ziganda para creer en sí mismos y demostrarse que pueden. Incluso ante un rival sin tanta solera pero que llegaba líder a San Mamés como el Alcorcón. Que pudo dar primero en la primera mitad, pero que en la segunda vio como los cachorros creían en sus posibilidades y se llevaban un triunfo de oro. Muy importante no quedarse rezagado en este inicio de temporada. Y, de momento, cumplen con nota. Un solitario gol bastó. Obra de un juvenil, un prometedor delantero al que Lezama mima con esmero: Asier Villalibre, gernikarra, cabeza bien amueblada, buen chaval, un portento físico, y con ganas de ser futbolista. «Ha estado muy bien. No solo el gol sino lo que ha transmitido. Son semillas que están ahí, y que tienen que trabajar muchísimo», dijo de él su entrenador.
Una jugada entre zurdos dio el triunfo a los bilbainos en el minuto 78. Combinación de Vesga con Saborit, el catalán pasa atrás y Villalibre que remacha. Y todo gracias a una buena segunda mitad de los locales. En la primera, el juego estuvo parejo, sin gran dispendio ofensivo, aunque sí un disparo al palo de Oscar Plano a la media hora y una buena parada de Remiro al filo del descanso. Los de Ziganda, sin llegada, tuvieron sus ocasiones sobre la bocina, en una doble de Vesga y Santamaría.
Tras el descanso, los cachorros salieron con más brío, avisó Óscar Gil en un remate alto, luego Vesga se topó con el portero, un centro-chut de Saborit se estrelló en la madera de Dmitrovic... Los de Cuco ponían cerco a la meta alfarera y las tornas cambiaban. No obstante, los madrileños volvieron a perdonar y un mano a mano del pichichi David Rodríguez acabó con el balón en el poste. Todo lo contrario de Villalibre, que no falló la suya, apenas quince minutos después de saltar al césped. Solo había que aguantar. El de Gernika dispuso de otra ocasión, y hasta Iriondo tuvo la suya en una contra. Al final, un gol decantó la balanza. «El Alcorcón es un equipo muy difícil de combatirlo, de desbordarlo. Lo bueno que hemos tenido es que mantenemos nuestro estilo y no nos volvemos locos. Lo importante es no bajar los brazos y tener opciones, y a diferencia de Valladolid, nos ha salido cruz», valoró Ziganda. «Le doy mérito al equipo por la paciencia que ha tenido ante un rival así. En el descanso hemos hablado de apretar más y hemos salido mejor. Le doy mucho valor a lo que hemos hecho», concluyó.

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