El salto cualitativo de nuestro cine se confirma para el 2016
La buena cosecha cinematográfica obtenida en Euskal Herria durante los últimos años no ha sido fruto de ninguna casualidad. A falta de una industria, o de unas infraestructuras propias, tenemos talento creativo para retener y para exportar. La producción independiente está cubriendo el espacio al que las ayudas oficiales no llegan, porque de momento el apoyo anual se concentra en un par de títulos rodados en euskara, que en el 2016 serán «Handia», de Jose Mari Goenaga y Jon Garaño; e «Igelak», de Patxo Telleria.

A veces las cosas no se explican bien, porque no se empieza por el principio. Parece como si el despegue del “euskal zinema” se hubiera debido a la participación en el Zinemaldia donostiarra, dentro de la sección Oficial, de “Loreak” (2014) y “Amama” (2015). Esto no es así, porque antes de eso ya se habían hecho películas merecedoras de tal distinción, empezando por los propios Jose Mari Goenaga y Jon Garaño, firmantes de “80 eguenan” (2010).
La situación empezó a mejorar ya con el comienzo del nuevo milenio, y se podría localizar el punto de inflexión con “La pelota vasca” (2003), de Julio Medem; a la que siguieron “Aupa Etxebeste!” (2005), de Telmo Esnal y Asier Altuna; “Lucio” (2007), de Aitor Arregi y Jose Mari Goenaga; “Checkpoint Rock” (2009); de Fermin Muguruza; “80 egunenan” (2010), de Jon Garaño y Jose Mari Goenaga; “Aita” (2010), de Jose María de Orbe; “Bi anai” (2011), de Imanol Rayo; “Xora” (2011), de Peio Cachenaut; “Arriya” (2011), de Alberto J. Gorritiberea; “Urte berri on, amona!” (2011), de Telmo Esnal; “Emak bakia baita” (2012), de Oskar Alegria; “Gazta zati bat” (2012), de Jon Maia; “Pura vida” (2012), de Pablo Iraburu y Migeltxo Molina; “Cuidadores” (2012), de Oskar Tejedor; “El método Arrieta” (2013), de Jorge Gil Munárriz; “Asier eta biok” (2013), de Aitor Merino; o “Jai Alai Blues” (2015) de Gorka Bilbao.
Son ejemplos que a modo de resumen certifican una tendencia al alza, en una lista parcial y perfectamente ampliable, que tiene a “Loreak” como su máxima representación desde el momento en que la película es seleccionada por el Estado español para los Óscar. No todos los años va a surgir una creación tan inspirada o arriesgada como “Amama”, pero lo importante es que vamos en la buena dirección, y que existe la confianza en nuestras posibilidades reales que otorga el reconocimiento internacional al cine rodado en euskara. Y no hay más que leer las elogiosas reseñas de Variety al respecto.
Tres producciones a destacar
En el año que comienza las mayores expectativas están puestas en tres producciones: “Handia”, “Igelak” Y “Gernika”.
Las dos primeras por ser las que encabezan el cine hecho en euskara, y la tercera por tratarse de una ambiciosa coproducción internacional. En orden cronológico inverso la primera está aún por rodarse, la segunda ya se ha rodado y la tercera debe de hallarse en plena fase de montaje. “Handia” es el tercer largometraje de ficción del perfecto tándem que forman Jon Garaño y Jose Mari Goenaga, y a juzgar por su naturaleza de película de época ha de ser su obra más costosa hasta el momento. Todavía es muy pronto para saber el enfoque que le puedan dar a la historia real del famoso gigante de Altzo, pero sin duda es un tema que encaja con estilos cinematográficos como el de Werner Herzog (“El enigma de Kaspar Hauser”) o David Lynch (“El hombre elefante”).
No hay que olvidar que Mikel Jokin Eleizegi Arteaga sufría de gigantismo, y debido a que medía más de dos metros y cuarenta centímetros de altura fue exhibido por las principales cortes europeas del siglo XVIII como una atracción.
“Igelak” está dirigida por Patxo Telleria en solitario, al haber perdido a su estrecho colaborador Aitor Mazo, con quien codirigió las muy prometedoras “La máquina de pintar nubes” (2008) y “Bypass” (2012). Es una comedia social sobre la crisis económica, en la que Gorka Otxoa encarna al director de una sucursal bancaria que se da a la fuga tras cometer un fraude, ocultándose en una casa “okupa”. Rodada en Donostia –Arteleku, entre otros lugares–, da a la música un trato preferencial, con una banda sonora compuesta por Iñaki Salvador y apariciones como invitados de muchos y variados artistas, entre los que cabe mencionar a Francis de Doctor Deseo, Ainhoa Arteta, Natxo de Felipe, Esne Beltza, Oreka TX, Gose o Gatibu, quienes se encargan del tema principal. El reparto principal lo completan Josean Bengoetxea, Miren Gaztañaga, Mikel Losada y Gurutze Beitia. Produce Koldo Zuazua y el director artístico es el experimentado Paco Villalba, que por ejemplo trabajó con Álex de la Iglesia en “La comunidad”.
“Gernika” es la gran coproducción internacional impulsada por nuestro cine, con un presupuesto de alrededor de seis millones de euros, que dentro de los parámetros de la industria europea hay que señalar como considerable. Y así el reparto está encabezado por James D’Arcy y Jack Davenport, aunque también tienen su sitio en el mismo Bárbara Goenaga, Elena Irueta o Jon Ariño.
No se centra única y exlusivamente en la historia del bombardeo, como su título podría hacer pensar, sino que es más bien una historia de amor con trasfondo bélico. Tras la Guerra del 36 el clima que se pudo vivir en aquella Bizkaia amenazada fue una antesala de la II Guerra Mundial, con los enviados especiales de todo el mundo siguiendo la noticia. Por eso los personajes de los periodistas extranjeros se inspiran en figuras emblemáticas como las de Robert Capa, Ernest Hemingway o George Steer. Supone una segunda oportunidad para Koldo Serra, al que le ha costado encontrar la continuidad después de debutar con “Bosque de sombras” (2006).
Otros rodajes en Euskal Herria
En Bilbo ha rodado su ópera prima “El ataúd de cristal” Haritz Zubillaga, concretamente en un local del edificio Beta de Zorrozaurre. Allí ha construido el decorado que sirve de espacio único a toda la película, un thriller hermético y opresivo que sigue la línea de sus anteriores cortometrajes, donde los protagonistas se enfrentaban a una situación de encierro bajo una amenaza exterior.
En este caso la actriz canaria Paola Bontempi es la estrella secuestrada dentro de su limusina, cuando se encamina a una gala para recibir un premio. El vehículo ha sido recreado con piezas de otros coches, de tal forma que sus aperturas permitieran los movimientos de cámara, travellings incluidos.
“Bilbao-Bizkaia Ext: Día” ya lo dice todo en su título, porque se trata de un largometraje colectivo en el que distintos cineastas relacionados con la ciudad han rodado otros tantos segmentos en sus calles. Los siete capítulos y sus autores son los siguientes: “Caminan”, de Mikel Rueda; “Zonbi eguna”, de Pedro Olea; “Misterio en el Parque de Doña Casilda”, de Enrique Urbizu; “Parpadeos” de Imanol Uribe; “El amigo imaginario”, de Javier Rebollo; “Amatxu maitea”, de Luis Marías; y “Los ocho pecados capitales”, de Maria Ibarretxe y Alaitz Arenzana.
De entre los participantes, uno de ellos, Mikel Rueda, está preparando su tercer largometraje tras “Izarren argia” (2010) y “A escondidas” (2014). Se va a titular “Quinta planta”, y de lo poco que ha trascendido sobre su temática es que está dedicado a esas personas que, sin motivo aparente, ayudan a los demás de forma desinteresada.
Otro bilbotarra, Oskar Santos, ha rodado parte de “Zipi y Zape, y la isla del capitán”, continuación de su anterior “Zipi Zape, y el club de la cánica” (2013), en Gipuzkoa. En Zumaia, Aia, Igeldo y Pasaia. En cuanto secuela ofrece otra nueva lectura del tebeo original de José Escobar.
Y en Nafarroa transcurre parte de “El contenido del silencio”, tercera ficción de Elena Taberna. El resto tiene localizaciones canarias, ya que se basa en la novela de Lucía Etxebarria que allí situaba la acción, relacionada con las sectas fantáticas. Es una producción de su compañia Lamia, que incluye en el reparto a Josean Bengoetxea y Jon Kortajarena, así como en el equipo técnico al director de fotografía Javi Agirre y al compositor de música Angel Illaramendi.
Y, por últImo, el gasteiztarra Iñaki Dorronsoro, que debutó con “La distancia” (2006), ha rodado en Bilbo el thriller urbano “Plan de fuga”, sobre bandas delicitivas formadas por exmilitares inmigrados de los países del Este.
En la diáspora tampoco paran
Hasta Cuba se ha ido Félix Viscarret, ganador de dos premios Goya con “Bajo las estrellas” (2007), para realizar un largometraje cinematográfico y una miniserie televísiva de cuatro capítulos que se basan en novelas negras de Leonardo Padura. Jorge Perugorría encarna al detective de “Vientos de cuaresma”. Julio Medem ha anunciado que rodará “Lucía, y el sexo sin amor”, secuela de “Lucía y el sexo” (2001). Enrique Urbizu se reúne de nuevo con su guionista Michel Gaztambide para hacer “2014 hijos de puta”. Álex de Iglesia insiste en la coralidad claustrofóbica con “El bar”, con guion de Jorge Guerricaechevarria, quien también ha escrito “Cien años de perdón” para Daniel Calparsoro.

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